Resultados

No hemos encontrado ningún artículo relacionado :(

Internet

Guía de criptomonedas: todas las divisas que tienes que conocer

24 min

Si la primera década del siglo XXI fue la de Internet y la segunda la de las redes sociales, la de 2020 podría ser propiedad del blockchain.


Aunque al hablar de criptomonedas todo el mundo se va directamente hacia Satoshi Nakamoto, en realidad los orígenes de esta tecnología hay que buscarlos mucho más atrás. ¿Creías que ese pseudojaponés era el artífice de todo? Pues no.

Ya en los años 80 se produjeron varios intentos de digitalizar el dinero. Estos siempre iban enfocados a replicar el funcionamiento del sistema financiero tanto en materia de seguridad como de crecimiento.

Sin embargo, también desde el principio se contemplaba una premisa fundamental: el anonimato. Los avances tecnológicos a las puertas del World Wide Web moderno invitaban a soñar. Y cuando alguien sueña, lo hace a lo grande.

¿Si Internet permitía realizar trámites a distancia y manteniendo oculta la identidad, podría el dinero circular en un entorno descentralizado y autorregulable? La pregunta tiene bastante enjundia y todavía pasarían varias décadas hasta su resolución.

Por la red se recogen los primeros intentos de crear una divisa digital; proyectos que huelen a Bitcoin pero que son solo esquejes que revelan las intimidades más importantes del concepto final.

El más importante y antiguo es el del ingeniero David Chaum, quien creó en 1983 la moneda criptográfica eCash, para ponerla en práctica ya mejorada con Digicash doce años después. Otras ideas ni siquiera llegarían hasta ese punto.

Lo que sí fue creciendo era el interés académico. ¡La teoría decía que era posible! El problema estaba en las limitaciones técnicas de la época. Y ojo, no hablamos del pleistoceno, pero es que la blockchain juega en otra liga.

Ni siquiera la NSA de Estados Unidos, que publicaría en 1996 una guía práctica para crear dinero electrónico, tenía del todo claro cómo llevar a la realidad esas ecuaciones y propósitos.

Sí era posible construir un protocolo que asegurara el anonimato, pero no en las dimensiones que hoy conocemos. El texto quizás más influyente fue el de Wei Dai, creador de la librería criptográfica “crypto++”, y considerado padre de Nakamoto.

De su trabajo en torno a la “b-money” —otra moneda electrónica— derivaría la idea de Nick Szabo para el germen de la Prueba de Trabajo o PoW (por sus siglas en inglés). Pero todavía habría que esperar una década más.

¿Porqué el Bitcoin nació en 2009 y no antes? Hay que entender que las criptomonedas siempre han tenido una naturaleza reivindicativa. Es decir, que buscaban sustituir a los bancos y al sistema financiero y sus poderosos, con una “democracia definitiva”.

De ahí lo del anonimato y la descentralización. Así se hacía imposible el rastreo y control de las entidades tradicionales. Lo del momento de creación tiene que ver con eso y con la crisis.

La debacle de Lehman Brothers y todo lo que vino después dejó al sistema muy escuchimizado. Satoshi Nakamoto (o quienes estén detrás del pseudónimo), llevaban tiempo pudiendo lanzarse al vacío, pero prefirieron esperar a ese momento de debilidad.

El Bitcoin nacía como lo que era en aquel instante, un experimento con ínfulas de grandeza. Cumplía, no obstante, las características que el experto checo Jan Lansky definiría muchos años más tarde:

  1. Sin necesidad de una autoridad central: en su forma distribuida debe lograr el consenso sobre su estado.
  2. El sistema mantiene una visión general de las unidades de criptomoneda y su propiedad.
  3. Las reglas definen si se pueden crear nuevas unidades de criptomoneda. Si es así, estas definirán las circunstancias de su origen y cómo determinar su propiedad.
  4. La única forma de probar la propiedad de las monedas es de forma criptográfica.
  5. El sistema permite realizar transacciones entre criptomonedas, pero solo habilita la emisión a entidades que pueden demostrar la propiedad de dichas unidades.
  6. Si se introducen simultáneamente dos instrucciones diferentes para cambiar la propiedad de las mismas unidades criptográficas, el sistema ejecutará como solo una de ellas.

Nakamoto, que tenía mucha experiencia y llevaba años trabajando en su proyecto, haría realidad el sueño de muchos ingenieros el 31 de octubre de 2008. Fue ese día en el que se publicó el paper “Bitcoin P2P e-cash paper”, y es esa fecha la que sirve de aniversario.

A partir de ahí el resto es historia. El 12 de enero del año siguiente se realizaría la primera transacción en Bitcoin: 25 BTC que Nakamoto envió a su compañero Hal Finney. Y en octubre Martti Malmi crearía el primer exchange, el NewLibertyStandard.

Ese mismo 2009 ya había sido puesta en marcha la red peer-to-peer y el primer software de código abierto para crear nodos. El propio Nakamoto sería el primer minero de la historia al trabajar el conocido como “bloque génesis”.

¿Para que te hemos contado todo este rollo? Pues porque la primera criptomoneda que tienes que conocer es, evidentemente el Bitcoin. Ah, y porque de ella nacen todas las demás. Entiendes una y comprendes el resto.

En la actualidad no hay un consenso sobre cuántas divisas existen (depende de si se tienen en cuanta los tokens y todos los activos digitales. Statista apunta hacia las 5.913 a fecha de julio de 2021.

Mirando en la plataforma CoinMarketCap nos topamos con la sorpresa: hay más de 10.000 criptomonedas y siguen aumentando día a día.

Si tuviéramos que calcular el valor conjunto de todas ellas, nos costaría leer la cifra: 1.559.079.159.418 dólares (a fecha de mayo).

De esta cantidad un 60% del valor correspondería únicamente al Bitcoin y el Ethereum. Pensarás: “pues entonces me limito a invertir en esas dos y listo”. Haciendo eso te estarías perdiendo muchas oportunidades.

No te pasas el día leyendo y escuchando noticias de este sector si fuera solo por esas dos divisas. De hecho, hay tres grandes grupos de criptomonedas que tienes que comprender antes de ponerte a estudiarlas:

  • Bitcoin: sí la moneda del génesis tiene una categoría propia, y no es para menos.
  • Altcoins: tras la aparición de Ethereum en 2015 surgieron otras muchas versiones alternativas del Bitcoin gracias a su código abierto. No fue casual, sino que estaba en los planes de Nakamoto. En esta categoría se engloban justo eso, alters de la divisa principal.
  • Tokens: los más conocidos son los NFT, pero hay muchos (miles) más. Estos son criptomonedas que no tienen su propia blockchain y que por tanto operan en redes de terceras.

Sujétate porque en este artículo vamos a tratar de enumerarte, al menos, las altcoins más relevantes. Desde la Dogecoin hasta Cardano y otros proyectos más o menos conocidos.

Qué es Bitcoin

Esta es la divisa virtual de las divisas virtuales. Tanto su blockchain como su protocolo son las bases sobre las que se inspiran el resto de altcoins para ofrecer cosas distintas o mejoradas. En la actualidad el BTC tiene una capitalización de 549.094 millones de dólares.

Hay en circulación unos 18,7 millones de bitcoins frente a un suministro máximo de 21 millones. Se podría pensar que la moneda llegará pronto a su límite, pero el ritmo de su generación se reduce a la mitad cada cuatro años (unos 210.000 bloques).

A eso se le llama Halving, y permite que la divisa se revalorice evitando la depreciación. ¿Cómo se genera un bitcoin? A grandes rasgos, resolviendo un acertijo matemático de gran complejidad, que requiere de mucho procesamiento computacional.

Es el conocido como protocolo PoW (Proof of Work) por el que se pide al usuario una “prueba de trabajo” (el resultado del enigma) y después pasa a ser verificado por otros para reflejarlo en la blockchain.

Cuando hay muchos de estos asientos (o resoluciones), se unen para formar un bloque que pasa a la red. La blockchain aquí sería como un libro contable que reúne todas las operaciones hechas desde que existe la moneda.

¿Y cuál es la ecuación? Se trata de una secuencia alfanumérica, que además de contener información de la anterior operación (por eso es una cadena), incluye otros dígitos generados aleatoriamente en base a cálculos matemáticos.

Quien lo resuelve primero se lleva una recompensa, que por otra parte va disminuyendo con cada Halving. En la actualidad el premio por resolver un bloque está en 6,25 bitcoins (unos 186.000 dólares). El problema es que se necesita, mucha, mucha capacidad de procesamiento.

La respuesta la pasan a validar otros usuarios y si todos están de acuerdo, se suma al bloque tras almacenarse temporalmente en una mempool (memoria). De ahí a la blockchain. Esto sucede aproximadamente cada 10 minutos, por lo que el tiempo para trabajar es muy ajustado.

Los bitcoins se almacenan en wallets digitales y se pueden comprar con dinero real en los exchanges (lugares de intercambio de moneda física y virtual) o en los mercados de intercambio como Coinbase y Binance.

¿Qué puedes adquirir con esta moneda? Pues prácticamente de todo. Desde videojuegos, pasando por ropa, productos de informática y electrónica, tarjetas regalo, libros y otras muchas cosas. Temporalmente hasta se pudo coches Tesla.

Pero lo más interesante es que sirve para intercambiarla por otras criptomonedas, y que en ese proceso se generan comisiones que van a parar a las plataformas y los mineros. Muchos usan el BTC como valor refugio lejos del sistema financiero.

Qué es Ethereum

En 2015 apareció la primera versión alternativa del Bitcoin. Era el Ethereum, una criptomoneda (ether) con su propia blockchain, que en lugar de tener un propósito autoconclusivo (pagar con dinero) apuntaba hacia la creación de otros proyectos.

Es decir, que la idea de Vitalik Buterin, además de desbloquear lo que él veía como limitaciones del lenguaje de programación de Bitcoin (Turing), era crear una base de trabajo open source sobre la que otros ingenieros pudieran desarrollar sus propios proyectos de criptomonedas.

Pero ¿qué demonio es un Smart Contract? Pues son contratos virtuales entre dos partes que pueden firmarse sin necesidad de un intermediario (lo que viene siendo un notario). Los interesados no tienen por qué conocerse ni contactar de ninguna manera. Es automático.

Estos los pueden usar bancos, aseguradoras, y prácticamente cualquier tipo de empresa con grandes cargas burocráticas. Dejando estos contratos de lado, el Ethereum (ETH) también es capaz de albergar otras criptomonedas (tokens). Actualmente ya son más de 280.000.

¿Qué hace tan especial a esta moneda? Pues principalmente que aplica el Sharding, una técnica por la que la blockchain se divide en partes iguales y soberanas que realizan la misma función, y multiplican el componente escalable de la red.

Ya no hay una sola carretera, sino que hay miles paralelas. Con Ethereum 2.0 los usuarios no tienen que esperar para seguir un mismo sendero, y pueden recorrerlo a la vez. Eso ahorra mucho tiempo y toneladas de energía.

La segunda versión de la blockchain además sustituyó el protocolo PoW original por uno PoS (Proof of Staking), también conocido por Casper. Para minar ahora el usuario tiene que comprometer parte de su dinero; actualmente 32 ETH.

Estos quedan bloqueados hasta que se resuelve el enigma y se conforma el bloque. Pero es que además esos bloques se delegan proporcionalmente en función de la cantidad de monedas puestas.

Si has hecho stake del 10% del total, podrás validar el 10% de los nuevos bloques y obtener una recompensa acorde a ese esfuerzo. Pero no te emociones porque los validadores para cada bloque se escogen al azar.

Este proceso se reinicia cada 14 segundos, enlazando un eslabón de la cadena con el siguiente. La recompensa actual está en torno a los 5 ether por bloque creado (que luego se reparten, como ya hemos dicho).

No nos hemos olvidado de las DApps o aplicaciones descentralizadas. Son similares a los Smart Contracts, solo que no requieren un número fijo de participantes para ser creadas. Ah y estos softwares pueden servir para cualquier cosa, no solo las finanzas.

La capitalización hoy de Ehtereum es de 226.715 millones de dólares, y tiene un circulante de 116.786 millones de monedas. No existe límite de suministro porque las monedas se van quemando sin dejar rastro mediante Smart Contracts.

Qué es Tether

El Bitcoin sirve para pagar cosas y el Ethereum para crear contratos y aplicaciones, pero ambas criptomonedas son volátiles. Invertir en ellas supone un riesgo mucho mayor que hacerlo en la bolsa tradicional o cualquier otro activo.

¿Qué pasa si solo quiero proteger mi dinero? A esa pregunta respondió en 2014 Tether (USDT), la primera stablecoin. Esto quiere decir que es paritaria al valor del dólar y que su precio se mantiene estable en el tiempo.

Se podría decir que Tether es la versión del oro en el criptomercado. Los inversores compran Bitcoin o la divisa que quieren, y cambian parte de su wallet por USDT para protegerlo de la volatilidad. Cuando lo necesitan vuelven a recuperarlo.

Es tan importante su papel que, en la actualidad, están presentes en hasta un 80% de todas las transacciones de la moneda de Nakamoto. ¿Qué garantías ofrece? Esa pregunta es una de sus mayores debilidades por la falta de transparencia al respecto.

Tether hace uso del protocolo Omin, y de la tecnología Omni Layer, Pierce y Stellar. Con ello crea capas “simuladas” en las que se pueden hacer operaciones representativas de activos en cualquier criptomoneda. Es como un títere detrás del escenario que se adapta a todo.

Así, además de albergar valor, esta moneda sirve para enviar, intercambiar, canjear, pagar dividendos y hacer apuestas con tokens. Operas con tu dinero (paritario) pero transformado en criptomoneda.

¿Cómo se obtienen USDT? El usuario deposita dinero en Tether Limited, esta genera y acredita los tokens en la cuenta con relación 1:1 al deposito realizado. Si se quiere recuperar el dinero, la compañía destruye el USDT y envía el fiduciario de vuelta.

Tether tiene una capitalización de 61.925 millones de dólares y un circulante de 61.931 millones de monedas, sin límite de suministro.

Qué es Binance Coin

Quien canjeaba también se hizo inversor. En 2017 el chino Chiangpeng Zhao decidió reforzar lo que iba a ser un Exchange más, con algo que lo cambiaría todo: su propio token.

Así nacía Binance, la que es hoy la casa de cambio de criptomonedas más grande del mundo.

Y así aparecía junto a un token que daba incentivos a sus usuarios para utilizar únicamente los servicios de dicho Exchange. ¿Para qué cambiar mi dinero por divisas en otro sitio si aquí además me ofrecen ventajas, descuentos y premios?

Binance Coin (BNB) se convirtió en el token de utilidad de la plataforma. Los inversores podían pasar por allí sin hacer uso de ellos, pero también tenían la posibilidad de acumular los que iban recibiendo con cada operación.

En un principio se crearon 200 millones de BNB, de los cuales la mitad ya habían sido vendidos durante la fase de crowdfunding del proyecto. Esta moneda comenzó utilizando la blockchain de Ethereum (ERC20), pero poco después migró a su propia red, la Binance Chain.

Eso no significa que la Binance Coin haya dejado de ser una divisa deflacionaria (le sucede lo mismo que al ETH, y por eso cada 3 meses elimina parte de su suministro. Así hasta alcanzar los 100 millones que se mantendrán fijos en el tiempo).

¿Cómo se minan BNB? En realidad no se puede. Esta moneda no utiliza un protocolo normal como podrían serlo PoW o PoS. Emplea un mecanismo de consenso llamado Byzantine Fault Tolerance (BFT) que regula automáticamente el flujo de divisas.

Sí hay validadores que aseguran la red validando bloques, pero es el único punto en común de la red respecto al resto de criptomonedas. Si se usa Binance Coin es por los descuentos que ofrece en el pago de comisiones de transacciones con cualquier tipo de divisa.

El porcentaje base de comisión es del 0,1% y va variando en función del número de negociaciones y de la cantidad de BNB que se posea. A partir de ahí:

  • Primer año: 50% de descuento
  • Segundo año: 25% de descuento
  • Tercer año: 12% de descuento
  • Cuarto año: 6,75% de descuento
  • Quinto año: sin descuento

Binance Coin tiene una capitalización de unos 49.196 millones de dólares y un circulante de 168.137 monedas. No hay límite de suministro, tal y como sucede en Ethereum.

Qué es Cardano

Al igual que otras muchas altcoins, Cardano fue creada por uno de los fundadores disconformes de Ethereum. Hablamos en este caso de Charles Hoskinson, quien abandonó el proyecto de Vitalik por no estar de acuerdo son sus fines de lucro.

Hoskinson creía que era posible una nueva generación de criptomonedas más eficientes, ágiles y seguras. Por eso creó su propia empresa crypto, IOHK, y empezó a trabajar en lo que poco después se convertiría en Cardano (ADA).

Este origen de carácter social (“una moneda creada por todos para todos”) es lo que diferencia a la moneda de las demás. Y es que todos los usuarios tienen el mismo voto para decidir qué cambios se realizan sobre el software.

Además, Cardano está respaldada y alimentada por un fuerte componente científico, que le dota de credibilidad y fiabilidad frente a otros proyectos. ¿Qué la diferencia de Ethereum? Si ignoramos la versión 2.0 de esa red, pues que cambia el PoW por PoS.

Pero esta prueba de participación no funciona exactamente igual que en ETH. Ouroboros, la mente pensante de Cardano, obliga a los usuarios a apalancar cierta cantidad de criptomonedas durante el proceso de minado. Hasta ahí todo bien.

Lo curioso es que ese porcentaje de divisas no da prioridad en la validación. Sí aumenta nuestra participación y las recompensas a obtener, pero no los nodos validadores, que se seleccionan de forma completamente aleatoria.

Además, Ouroboros no añade todos los bloques generados a la blockchain; solo introduce uno y rechaza el resto. Lo hace siguiendo dos medidas de tiempo: los slots, que duran 1 segundo, y los epoch (432.000 slots) que duran 5 días.

La red genera un bloque cada 20 segundos. Si el minero no valida en el slot y epoch correspondiente a esa ventana, tiene que esperar al siguiente proceso de selección aleatoria para participar.

Cardano tiene una capitalización de 37.824 millones de dólares y un circulante de 32.041 millones de divisas, con un límite de suministro de 45.000 millones.

Qué es XRP

Imagina poder realizar una transferencia internacional sin banco de por medio, sin necesidad de cambiar tus euros, por ejemplo, a los dólares del receptor en el proceso, y en pocos segundos. ¿Imposible? Eso es lo que permite XRP.

Si has oído hablar alguna vez de esta moneda, es probable que la hayas confundido en más de una ocasión con Ripple y RippleNet. Te lo aclaramos: XRP se ejecuta en la plataforma de pagos digitales RippleNet, que utiliza una base de datos de registro llamada XRP Ledger.

Tal y como explican desde CoinMarketCap, “aunque RippleNet está operada por una empresa llamada Ripple, XRP Ledger es de código abierto y no se basa en blockchain, sino en la base de datos de registro distribuido mencionada anteriormente”.

¿Y qué es exactamente RippleNet? A nivel técnico se le considera un RTGS, o sistema de liquidación bruta en tiempo real. Así, en el caso del principio, enviaríamos nuestros euros, se convertirían en XRP e inmediatamente después en dólares, hasta llegar al receptor.

Todo eso en un proceso que se estima inferior al segundo de duración. Ni el banco ni el mencionado receptor tiene necesidad de poseer ambas divisas para realizar la operación. XRP Ledger realiza esto cada 3-5 segundos.

Ahora bien, XRP no se puede minar. Se le suele llamar la “criptomoneda de los bancos” porque son ellos quienes manejan los nodos de la blockchain dando validez a las transacciones y la seguridad de la red.

Así, muchos de los bancos nacionales e internacionales utilizan la divisa para sus servicios digitales, ahorrando en el proceso muchísimo tiempo y complicaciones en materia de infraestructuras y fiabilidad.

XRP tiene una capitalización de 27.026 millones de dólares y un circulante de 46.265 monedas, con un tope de suministro fijado en los 100.000 millones.

¿Qué es USD Coin?

Para muchos inversores USD Coin es la stablecoin realmente segura por la que apuestan para proteger su dinero de la volatilidad del mercado. ¿Y qué pasa con Tether? A diferencia de esa moneda, esta está respaldada siempre por una reserva fija.

Es decir, que detrás de cada criptomoneda hay siempre un dólar estadounidense que garantiza la paridad 1:1. Este fondo está formado tanto por efectivo como por bonos del Tesoro de Estados Unidos a corto plazo.

The Centre, la empresa detrás de la divisa asegura de esa forma que la USDC la emiten instituciones financieras reguladas. Y de un plumazo, por tanto, se acaba con la falta de transparencia y fiabilidad que arrastra USDT.

Todo ello permite a USD Coin convertirse en una alternativa del dinero fiat mucho más real y tangible que el Bitcoin y el resto de criptomonedas. Pensemos que si la divisa es paritaria, los usuarios pueden utilizarla en sustitución de su dinero físico, sin miedo a perder valor.

En el proceso se estarían beneficiando de la tecnología de este mercado. Para empezar no necesitarían una cuenta bancaria para poseerlas, y para seguir podrían enviarlas a todo el mundo en pocos minutos y sin apenas comisiones.

A las empresas, además, les resulta mucho más sencillo aceptar el pago en USDC que en cualquier otra criptomoneda porque con ello no asumen ningún riesgo. Solo hay que ver lo que le sucedió a Elon Musk y Tesla con el Bitcoin para entenderlo.

USD Coin tiene una capitalización de 26.894 millones de dólares y un suministro circulante de 26.885 monedas. Al igual que Tether, no necesita fijar un límite porque no hay ni protocolo ni minería.

Qué es Dogecoin

Se la conoce como la “criptomoneda del meme” porque lleva como imagen corporativa el famoso Shiba Inu protagonista de varios de los memes más famosos de la última década. Más allá de eso, la Dogecoin (DOGE) no es más que una versión alternativa de Litecoin.

Billy Markus y Jackson Palmer decidieron apoyarse en la tecnología que mueve las LTC porque consideraban que era la más interesante por aquel entonces (2013) para mejorar la siempre problemática latencia del Bitcoin.

El potencial de su moneda no sería tanto el concepto original o un propósito especial, sino su componente lúdico y hasta casi “antisistema”. Y es que, en un principio quien invertía en DOGE miraba despectivamente a este mercado como un sistema absurdo.

Por eso no sorprende que la criptomoneda del meme sea una de las que más tirón tiene entre los usuarios de Reddit, y que haya protagonizado más de un escándalo inflacionario promovido por los tuits de Elon Musk.

¿Qué hace especial a LTC y por tanto a DOGE? Pues que está pensada para transacciones de mucho menos valor que el Bitcoin, y por eso puede ser fraccionada en cantidades de hasta 8 decimales. Estas dimensiones la convierten en gasolina para los usuarios de las redes sociales.

Dogecoin apuesta por un protocolo PoW llamado Scrypt que, no solo funciona mucho más rápido que la blockchain de Nakamoto, sino que además permite la participación con mucha menos potencia computacional.

Cualquier usuario con un Mac o un PC Windows puede minar la moneda desde casa. Sin necesidad de grandes polls ni equipos específicos. De ahí que normalmente se utilice como propina en Reddit y Twitter para recompensar la creación de contenido de calidad.

Dogecoin tiene una capitalización de 25.174 millones de dólares, y un suministro circulante de 130.541 millones de divisas. No hay límite de emisión, por lo que siempre será deflacionaria.

Qué es Polkadot

Se la puede considerar la “blockchain de las blockchains”. Si Bitcoin está pensada para comprar cosas, Ethereum para generar Smart Contracts y Tether para almacenar valor, Polkadot tiene como objetivo interconectar todas las redes.

O lo que es lo mismo, no tiene ninguna aplicación inherente, sino que solo sirve para facilitarle el trabajo al resto de criptomonedas. “Facilita la transferencia entre cadenas de cualquier tipo de datos o activos, no solo tokens”, indica CoinMarketCap.

Esto lo consigue mediante el Sharding, el mismo sistema de fragmentación que utiliza Ethereum para ser escalable, pero aquí con su propia finalidad. Y para ello echa mano de una serie de componentes; un núcleo central, otros jerarquizados y elementos de unión entre ellos.

  • Relay Chain: la cadena central en la que se reflejan todas las transacciones. Como en cualquier otra blockchain, es la que ayuda a crear consenso, interoperabilidad y seguridad en toda la red. Es aquí donde se ejecutan también los Smart Contracts.
  • Parachains: las subcadenas resultantes del Sharding que tienen sus propias redes, nodos y tokens, y realizan las mismas funciones que la cadena central, pero a menor escala y más manejables. Cuando hay mucha demanda estas se sacrifican para no comprometer a toda la red.
  • Bridges: son los puentes que permiten a las parachains y a los parathreads (parachains alternativas que no requieren conexión a Internet y funcionan con un modelo pay-as-you-go) conectarse con otras redes externas como Bitcoin o Ethereum.

La gracia del sistema es que como las parachains están conectadas entre sí, cuando otra critpomoneda se conecta a una de esas subcadenas con un puente, también está contactando directamente con el resto de divisas que están enganchadas en la misma parachain o en otras.

Y así es como se consigue que todas las blockchains del mercado puedan intercambiar assets independientemente de las diferencias en sus arquitecturas. Esto, siempre hablando de Polkadtot. ¿Qué hay de su token?

DOT tiene dos funciones: ofrecer gobernanza de red y operaciones, permitir la creación de parachains mediante la adhesión. Esta moneda está regulada por una versión alternativa de la prueba de valor llamada NPoS (Nominated Proof of Stake).

Los validadores stakean nodos, validan las pruebas de los clasificadores y participan en el consenso de otros validadores. Estos trabajan con la información que les dan los mencionados collators, quienes se llevan un porcentaje de las ganancias de cada bloque.

Al mismo tiempo trabajan los nominadores, encargados de seleccionar a los validadores (cada uno elige hasta 16 en función de su inversión) y los nodos de stakeo. Todo este sistema lo aseguran los pescadores, que vigilan, corrigen errores y ganan recompensas en el proceso.

Polkadot tiene una capitalización de mercado de 12.154 millones de dólares y un suministro circulante de 977.377 millones de DOT. Igual que Ethereum, no tiene límite de emisión.

Qué es Binance USD

Con la base de usuarios que tiene Binance ¿creías que se iba a quedar fuera del jugoso mercado de las stablecoins? La respuesta a esa pregunta es Binance USD, la versión propia de USDT o USDC de la famosa exchange (en colaboración con Paxos).

Como el resto de divisas de este tipo, su valor es paritario 1:1 con el dólar estadounidense. En su caso cuenta con la aprobación y regulación del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York (NYFDS), quien realiza una auditoría y presenta un reporte mensual público.

¿Por qué utilizar BUSD y no otra altcoin? Pues es bien sencillo: si ya estás en Binance y posees BNB, apostar por esta divisa te ahorra tiempo y ofrece ventajas y beneficios exclusivos. Esta te puede servir para:

  • Transferir BUSD a cualquier lugar en minutos, con bajo coste y en la blockchain.
  • Comerciar en diferentes exchanges y DEX.
  • Depositar para ganar una tasa de interés.
  • Comprar bienes y servicios.
  • Crear activos de garantía y préstamo.
  • Utilizarla como garantía cruzada en Futuros.
  • Almacenarla en una bolsa o wallet.

Puedes comprar estos tokens con tu moneda local y sin comisiones en Binance P2P. Eso por no contar que suscribiendo los ahorros que tengas a Binance Saving, podrías obtener hasta un 8,50% de ganancia anual en intereses.

Vamos, que el exchange ha creado todo un ecosistema cerrado de servicios para que no tengas que salir de él en ningún momento.

Binance USD tiene una capitalización de 11.345 millones de dólares y un circulante de 11.341 millones de BUSD. Como buena stablecoin que es, no dispone de límite de suministro.

Como ves, el mercado de las criptomonedas es inmenso y no deja de crecer día a día. Es verdad que casi todos los tokens siguen el rumbo marcado por Bitcoin, pero también cuentan con funcionamientos y objetivos distintos.

Lo mejor de este mercado es que no tienes por qué elegir una sola divisa. Es más, los inversores recomiendan diversificar para reducir el riesgo. Invierte sí, pero recuerda que “crypto” y volatilidad son sinónimos.

SUSCRÍBETE Y GANA PREMIOS

LO + TOP

RELACIONADOS