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Qué es la criptomoneda XRP y qué tiene que ver con Ripple

7 min

La conocida como “criptomoneda de los bancos” sigue ganando peso como sexta divisa más valiosa de todo el mercado digital.


Ni proteger el medioambiente ni desarrollar dApps ni ninguna otra de las muchas aplicaciones que hemos visto anteriormente en este blog. La misión de XRP, y por tanto Ripple, es mucho más sencilla.

El token nació hace ya casi una década con el único fin de simplificar todo el mundo de las transacciones bancarias. Al convertir el dinero fiat, sujeto a decenas de regulaciones, a una criptomoneda, se eliminaban multitud de trámites en estas operaciones.

Por eso hoy se conoce a XRP como la criptomoneda de los bancos. En un principio estaba pensada por y para ellos. Vamos, que la mayoría de las divisas las movían estas entidades. Pero con el tiempo fue ganando popularidad y peso entre los inversores.

Así hasta el punto de convertirse en una de las divisas más valiosas de todo el mercado. De acuerdo con CoinMarketCap, este proyecto ocupa hoy la sexta posición mundial solo por detrás de pesos pesados como la propia Bitcoin, Ethereum, Cardano o Tether.

Hablamos de una capitalización de nada menos que 51.977 millones de dólares y un circulante valorado en otros 46.513 millones. Con un límite de suministro de 100.000 millones, al fenómeno todavía le queda para dar y tomar.

xrp coinmarketcap

Pero ¿qué lo hace tan especial? Para responder a esa pregunta antes hay que saber diferenciar entre las nomenclaturas que lo rodean. Y es que no es raro escuchar Ripple, Ripple Net y XRP como sinónimos, cuando en realidad son cosas distintas.

Diferenciando XRP de XRP Ledger, Ripple y Ripple Net

En pocas palabras, XRP es el token que se ejecuta en la plataforma de Ripple Net. Igual que Binance Coin es el token del exchange Binance, esta es la moneda de cambio del ecosistema mencionado.

Eso por un lado. Por otro tenemos XRP Ledger, la base de datos de registro sobre la que opera Ripple Net. Y ya para acabar, que Ripple es el nombre de la compañía responsable de este gazpacho de nombres.

La semilla de todo esto fue plantada en el lejano 2004, aunque para hablar del proyecto moderno hay que viajar hasta 2011. Fue ese año cuando Jed McCaleb, el fundador de la red EDonkey fichó a Chris Larsen y empezó a desarrollar la idea conceptual.

En 2012 Ryan Fugger, quien ya tenía un entramado empresarial montado para acoger un proyecto, entró en el equipo. Sin embargo, discrepancias en torno a la misión del servicio le terminaron motivando para abandonar.

EDonkey y Larsen tomaron en ese momento el control de la organización, OpenCoin, y en 2013 le cambiaron el nombre por el de Ripple Labs Inc. Pocas semanas después lanzarían la criptomoneda que hoy todos conocemos.

Eso sí, para encontrar el origen de su reputación como instrumento bancario habría que esperar todavía un poco más. Ripple obtuvo su denominación actual en 2015, y un año después consiguió la licencia del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York.

Esto le permitiría llamar la atención de las entidades bancarias, entre ellas la española BBVA. Si buceamos en el funcionamiento de XRP, no sorprende el interés del sector en adoptarla.

¿Cómo y para qué funciona XRP?

Antes de nada hay que aclarar que XRP es una de las criptomonedas más centralizadas del mercado. De hecho, hay quienes defienden que ni siquiera debería ser considerada como una divisa de este mercado.

La razón está en que el token no utiliza una blockchain al uso como la de Bitcoin, ni está sujeta a pruebas de trabajo y procesos de minería tradicionales. XRP opera mediante la tecnología DLT (Ledger distribuido) y un protocolo de consenso llamado RPCA.

Hasta ahí todo bien. Pero es que los servidores de RippleNet, los que se encargan de validar las transacciones, no ofrecen una recompensa a los inversores. Estos nodos en realidad pertenecen a los propios bancos.

Así, el proyecto se convierte en una entidad completamente controlada bajo los intereses del sector. Unos, sí, de los que se están beneficiando millones de persona, pero al fin y al cabo alejados de la filosofía del mismísimo Nakamoto.

¿Cómo se generan entonces las divisas? Mediante un sistema de contratos inteligentes (CFD) totalmente controlado por Ripple Labs. La emisión y el valor de mercado de XRP dependen por tanto de esta compañía, y no las oscilaciones propias del resto de criptomonedas.

Este “preminado” sujeto a los intereses del desarrollador, podría ser problemático. Restaría atractivo de cara a los inversores, de no ser porque hay universidades y bancos muy prestigiosos respaldando el proyecto con su propia reputación y capital.

XRP en acción

Pensemos en transferencias internacionales y supongamos que utilizamos XRP de principio a fin. Es decir, que convertimos el dinero fiat en tokens y los enviamos para que el receptor revierta el proceso. Imaginemos que somos una entidad.

Así, “los bancos o entidades que envían dinero”, explican desde OpenBank, “no han de tener varias divisas en sus cuentas bancarias para poder hacer el cambio de divisa del cliente (esto genera un riesgo si la divisa que guardas se deprecia).

Por ejemplo, enviaríamos euros a dólares americanos a través de XRP. Primero los euros pasarían a XRP y después se cambiarían por dólares. Todo esto en cuestión de segundos. No haría falta que el banco emisor o el receptor tuviese las dos divisas”.

Si trasladamos este concepto a otros contextos, pues nos encontramos con que la moneda también es útil para hacer pagos en Airbnb cuando salimos de Europa, o para abonar viajes en Uber cuando estamos de visita por Estados Unidos.

Detrás de todo eso hay un proceso de consenso, pero no abierto al público. He ahí la contradicción y el debate en torno a su clasificación como criptomoneda:

  1. Los servidores registran las transacciones.
  2. Cuando cada uno acumula un cupo y vota.
  3. Las ganadoras con más síes avanza hacia la siguiente fase. El resto se descartan a próximas votaciones.
  4. Quienes obtienen, al menos, un 80% de los votos, obtienen el permiso para ser registradas en el libro mayor.
ripple funcionamiento

Poniéndonos un poco más técnicos

¿Cómo le envío dinero a otra persona que no conozco? Ripple funciona de forma similar a Hwala, el sistema milenario del sudeste asiático —aún hoy utilizado— con el que los inmigrantes les envían dinero a sus familias en países de origen.

Con este método, quien envía le da el dinero a un dealer y este le devuelve a cambio un código. Este profesional se pone en contacto con el dealer del otro par, para comunicarle cuánto dinero se está enviando.

El que envía entonces le facilita el código al receptor, y este último se lo entrega a su propio dealer para que le entregue el importe transaccionado. ¿Cómo lo hace Ripple?

De forma similar, solo que en lugar de validadores y servidores usa pasarelas. Dichas "gateways" son normalmente instituciones financieras como por ejemplo Bitstamp o TheRockTrading.

Hasta ahí todo bien. El problema es que a diferencia de Hwala, en la red de Ripple no todos se conocen entre sí. Se necesita proporcionar confianza a todo el proceso. Concretamente "cadenas de confianza".

XRP Ripple

"Como la pasarela B no confía directamente en la pasarela A, no hay un vínculo directo que las conecte entre sí", explica Justin Cata, la experta y cofundadora de Metamesh.io.

"Sin embargo, la pasarela A confía en la pasarela C, que a su vez confía en la pasarela B, por lo que existe un vínculo indirecto de confianza de A a B. La confianza se extiende por toda la red".

Este proceso se completa en menos de un segundo, con un intervalo entre registro y registro de 3 a 5 segundos. Es toda una bala que actúa casi al instante y facilita las operaciones.

Autoregulación y comisiones

Es quizás el apartado más importante de Ripple y XRP, y uno de los factores de su éxito: las bajas o casi nulas comisiones. Justo lo contrario de lo que sucede en las transferencias tradicionales.

En esta red cada operación tiene una comisión media de 0,00001 XRP, aunque puede aumentar dependiendo de la carga. Y ahí viene la magia: como los tokens se destruyen al terminar la operación, los beneficiarios son todos.

O lo que es lo mismo: al disminuir el circulante aumenta el valor de cada token, y por tanto lo que tienen los inversores. Es un ciclo automático que se regula solo y permite que todas las partes salgan ganando.

¿Garantizará todo esto el futuro de XRP? Es complicado saberlo. La volatilidad del mercado también está afectando a esta criptomoneda, y en los próximos meses podría pasar cualquier cosa.

De lo que no cabe duda es de que, puestos a invertir, es una de las opciones más interesantes del mercado de las criptomonedas.

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