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FOMO: ansiedad por estar desconectado de redes sociales

Aunque se asocia el consumo de redes sociales con la ansiedad, lo opuesto, abandonarlas, también puede tener efectos negativos sobre la salud.


Corren ríos de tinta hablando de la adicción a las redes sociales, de lo que está creciendo la ansiedad derivada de Instagram y de la presencia de los móviles en la vida diaria de los jóvenes. Pero ¿qué pasa con justo lo contrario? ¿Del FOMO?

Es fácil relacionar la dependencia extrema hacia algo con sus efectos sobre la salud mental. De acuerdo con IAB Spain y el Institut Brain 360, más del 11% de los jóvenes españoles adictos a las redes terminan padeciendo depresión.

Tal y como refleja Global Web Index, en España utilizamos las redes sociales una media de 1:53 horas al día. Esto son más de 56 horas al mes: ¡678 horas al año! Hay quien más y también quien menos, pero no nos digas que es flipante.

ansiedad redes sociales

Siendo esta una realidad impepinable, seguro que nunca has leído nada sobre las consecuencias de abandonar todas las redes sociales. Y si lo has hecho, nos apostamos algo a que solo se mencionaban bondades.

"Voy a descansar de las redes sociales"; la típica frase que te suelta una amiga cansada del hate, el postureo y el acoso en sus perfiles. O simplemente quemada por la cantidad de tiempo que le consumen las plataformas. Pues mucho cuidado con esto.

El FOMO es una pandemia silenciosa muy preocupante. Si no tienes ni idea de qué te estamos hablando, sigue leyendo porque esto casi seguro que te interesa.

Qué es el FOMO

FOMO es el miedo a perderse algo. En inglés, "fear of missing out", miedo a quedarse fuera. Aplicado a las redes sociales, este síndrome se da cuando una persona padece ansiedad por perderse la actualidad.

Leyendo esto seguro que te has sentido un poco identificado. ¿Nunca te ha dado rabia quedarte fuera de ese plan que ahora sube tu amigo en Instagram? ¿Cuándo quedaron? ¿Por qué no me lo dijeron? Y así con cualquier otro contenido en redes.

De acuerdo con un estudio de la agencia J.Walter Thompson publicado en 2012, el 40% de las personas de entre 13 y 34 años aseguran experimentar ese sentimiento de vez en cuando. Con la explosión de las redes desde entonces imagina lo que habrá crecido.

Estás padeciendo en mayor o menor grado este síndrome cada vez que entras constantemente a Twitter para refrescar el timeline, te metes a las Stories a cotillear o revisas ese perfil de TikTok al que estás enganchado. Obv, todo es muy relativo.

Padecer FOMO es normal para alguien que pasa muchas horas en redes sociales. La información es adictiva y ¿qué pasa con las adicciones? Exacto, que invitan al cerebro a generar dopamina. Vamos, que nos generan placer y nos enganchan.

¿Puedo tener FOMO?

"El deseo de estar conectado socialmente, de saber lo que hacen los demás y de participar en experiencias gratificantes es una necesidad humana básica presente desde la infancia", explica Priyanka Kacker en un estudio.

Es decir, que padecer FOMO es algo natural de nuestra especie. El problema es que las redes sociales lo han llevado al extremo. Todos esos likes, comentarios e interacciones tienen la culpa. Los hashtags, challenges y demás trendings no son inocentes.

Ahora bien, ¿todos sufrimos el síndrome igual? Ni mucho menos. Kracker nos dice que pasemos de todos los estudios que hay por ahí sobre los efectos de las redes sociales sobre la salud mental, porque no suelen tener en cuenta estados previos.

Claro que las redes sociales tienen efectos sobre nuestra salud, pero la aparición de fenómenos como el FOMO está condicionada a patologías previas. Preocúpate si no te motiva ni te satisface:

  • Ser competitivo: intentar superar a los demás y mostrarte eficaz
  • Tener autonomía: poder enfrentar los retos con una capacidad de elección firme.
  • Saber relacionarte: tener una conexión sana con las demás personas

La investigadora asegura que las personas con estos rasgos tienen muchas más posibilidades de mostrar FOMO en niveles elevados de intensidad. Es difícil autodiagnosticarse estas cosas, pero resulta importante conocerlas.

Tipos de FOMO

Vale, el FOMO es el miedo a perderse cosas en redes sociales. Pero es que dentro de ese "miedo" caben muchísimas cosas. Por eso si nos metemos en el mundo de la clasificación de síndromes podríamos tirarnos todo el día enumerando.

En otro estudio de la IJER se describen algunas de las tipologías más habituales. Echa un vistazo a la tabla y analiza si te encaja algo con lo que vives en el día a día.

FOMO CUANDO LOS DEMÁS NO RESPONDEN COMO SE ESPERA

TIPOS DE FOMO

PREOCUPADO POR

Miedo a perder la habilidad de ser popular

Falta de participación
Falta de interacciones previas
Pérdida de reputación

Miedo a dejar de ser interesante

Post con poca interacción
Perfil con menos actividad

Miedo a no poder interpretar bien las cosas

Enviar mensajes
Si se ha entendido el mensaje

FOMO CUANDO NO PUEDES INTERACTUAR CON LOS DEMÁS COMO QUERRÍAS

Miedo a perderse información cuando hay mucha

Perderse un post concreto
No conseguir la información necesaria

Miedo a perder la habilidad de utilizar distintas redes sociales

No localizar mensajes concretos
Priorizar las respuestas

Miedo a perderse información temporal

Eliminado por una persona o borrado de forma natural
Frustración por la velocidad respecto al tiempo que está disponible
Frustración por el consumo de datos respecto al tiempo que está disponible

Miedo a perder una interacción irrepetible

Respuesta inmediata - incomprensión (los amigos se sienten ignorados)
Dar impresiones negativas

Miedo a perder la habilidad de mantener el número de seguidores

Aumentar la participación en redes
Actualizar el perfil con frecuencia

Miedo a perderse información y eventos por tener varias cuentas

Perderse la publicación de una cuenta concreta (alguien famoso)

FOMO CUANDO ES INCAPAZ DE INTERACTUAR EN REDES

Miedo a perderse información valiosa

Solicitudes de amistad y de mensajes
Perder las ventajas de estar en un grupo

Miedo a perder la habilidad de defender la propia popularidad

Malentendidos (ignorar a los amigos, etc)

FOMO CUANDO SE NECESITA PARTICIPAR CONSTANTEMENTE EN LA CONVERSACIÓN

Miedo a perder empatía y no dejar una buena impresión

No estar interesado en la conversación
Ser un maleducado
Tener poca empatía
Invitar a los demás a ser malpensados
Herir los sentimientos de los demás

Miedo a perder la posibilidad de conocer la opinión de los demás

Necesidad de responder
Necesidad de dar las gracias
Necesidad de borrar el post si llegan comentarios negativos

Miedo a perder popularidad

Contestar al instante
Evitar que los demás se sientan ignorados

Miedo de perder una oportunidad valiosa

Perderse algún anuncio comercial
Perder oportunidades laborales

Miedo a sentirse ignorado

Solicitudes de amistad y mensajes
Perderse lo que pasa en la vida de los demás

Perderse respuestas espontáneas

Se necesita más información de la otra persona

FOMO CUANDO SE ESPERA UN EVENTO O REUNIÓN EN REDES SOCIALES

Miedo a perder la oportunidad de atender el evento

Perderse el chat en directo

Miedo a sentirse ignorado

Los demás no están disponibles en el momento

Miedo a perder la habilidad de ser popular

Perder estatus en redes sociales

Síntomas del FOMO

Depende del estudio al que acudas te vas a encontrar con unos síntomas de FOMO u otros. Todos ellos, eso sí, dan vueltas en torno a la misma idea: la ansiedad por una carencia propia que se manifiesta en la abstención en redes sociales.

De todas formas, no hace falta una evaluación clínica para saber si padeces el síndrome. Ya puedes empezar a preocuparte en cuanto notes que tienes una relación tóxica con Instagram, TikTok y demás plataformas. Algo no marcha bien.

  • Dependencia extrema: dejas de hacerse actividades diarias si no cuentas con acceso a las redes sociales. Cancelas planes y cambias tu agenda solo por eso.
  • Ansiedad: te estresas con facilidad y estás irascible cuando ves contenidos en redes sociales de los que no formas parte.
  • Apatía laboral: disminuye tu rendimiento en el instituto, la universidad o el trabajo.
  • Abandono de relaciones sociales: sustituyes poco a poco tus amistades de toda la vida por la interacción con otros perfiles en redes sociales. Eso agravará tu dependencia y tu malestar ante el FOMO.
  • Inseguridad: comienzas a exigirte cada vez más. Te criticas tanto física como mentalmente, modificas tu apariencia para intentar agradar a los demás y eres incapaz de valorar tus éxitos.
  • Depresión: cuando el feedback de las redes sociales se convierte en una necesidad, toda tu vida comienza a orbitar en torno a ese objetivo. La reflexión sobre un ente sin fundamento puede llevar a la depresión.

No tienes que pensar en absolutos, ojo. Que no tengas unos síntomas claros no implica que estés a salvo. A lo mejor tienes rasgos muy ligeros que están empeorando tu nivel de vida sin darte cuenta. Y todo por el silencioso FOMO.

Cómo combatir el FOMO

Ya te adelantamos que no es fácil. Y no porque sea complicado de pillar, sino porque tenemos ataques diarios y a todas horas. Es fácil saber cuándo nos estamos enfadando por el FOMO en redes, pero no tanto evitarlo o reducirlo.

Casi todas las estrategias que hemos encontrado de expertos tienen que ver con la reflexión y la resiliencia (otra vez la palabrita de las narices). Ojo, que cualquier cosa puede valer si a ti te funciona. No tiene por qué estar aquí.

  • Intenta hablar contigo mismo de vez en cuando: dite a ti mismo "no espero que nadie me conteste cuando publico algo"
  • Intenta mejorar tu autoestima: dite "no soy el único con poca interacción"
  • Trata de gestionar tus expectativas: publica sin esperar interacción de los demás
  • Lucha por controlar tu ansiedad: distráete con actividades offline como hacer café, limpiar la casa, hablar con la persona que tienes al lado, pasear, etc.
  • Intenta preguntarte qué le dirías a un amigo que se enfrenta a una situación similar

Tienes que practicar estas estrategias TODO EL RATO. En cuanto dejes de hacerlo volverás a tener el FOMO en tu vida. Ah, y no confundas este síndrome con la nomofobia de la que también se habla mucho.

Esta última es la dependencia general al teléfono móvil; una movida chunga que también habría que tratar pero que no tiene nada que ver con el miedo a perderse cosas en redes sociales. Respira hondo y ¡a trabajar!

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