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Tecnología

Qué son los cyborgs o cíborgs y sus rasgos característicos

13 min

Existen cyborgs legalmente reconocidos como tales. Descubre qué rasgos definen que alguien sea considerado técnicamente un cyborg.


El cyborg, como concepto general, es un término futurista que describe al ser humano que goza de mecanismos tecnológicos y rasgos característicos. Pero definir qué son los cyborgs, o cíborgs, en español, en el sentido más estricto de la palabra, todavía se presta a discusión.

Actualmente, en la ciencia médica, se pueden encontrar una gran variedad de personas que tienen dispositivos tecnológicos integrados a sus funciones cotidianas y vitales. Por ejemplo, aquellas que debido a problemas cardíacos usan marcapasos, pues no podrían vivir ya sin ese dispositivo.

Entonces, ¿tu abuela con marcapasos es técnicamente un cyborg? No exactamente, aunque hay quienes defienden que técnicamente sí. Veamos.

Cyborgs en la vida real

Lo más normal si has vivido el esplendor de los 90's es que cuando escuches la palabra cyborg pienses inmediatamente en Robocop o en Terminator. Pero, claro, Robocop y Terminator no son gente que te puedas encontrar en tu barrio cuando vas a por el pan, así que muchas personas se preguntan qué son los cyborgs de a pie, por así decirlo.

Esencialmente, los cyborgs son criaturas creadas a base de materia orgánica y una serie de dispositivos cibernéticos.

Cobots

Y en este punto, con lo de "creadas" es donde, para muchos estudiosos del tema, tu abuela con marcapasos sale oficialmente de la lista de cyborgs, a pesar de cumplir la característica de funcionar gracias a una combinación de materia orgánica y tecnológica. Recuerda lo de "muchos estudiosos" en lugar de "todos", que este matiz lo vamos a necesitar más adelante.

Para qué sirven los cyborgs

Como fan acérrimo de Westworld, seguro que te parece que los cyborgs están destinados a servir a los humanos, o no. Y seguro que también te has preguntado si los anfitriones de Westworld, el parque más demencial de la tele son cyborgs o androides. Vale. Antes de abrir ese melón, pensemos: ¿Para qué sirven los cyborgs? Su objetivo es fomentar las capacidades de la parte orgánica, es decir, mejorar al ser humano para vivir en entornos extraterrestres.

Una misión más que sensata, considerando dos cosas: la primera, que la tecnología ya nos rodea tanto que se conoce como Technium y se cuenta como un reino de la naturaleza a la par del mismísimo reino animal. La segunda, que si seguimos abusando del plástico acabaremos huyendo al planeta de al lado más temprano que tarde, y ojalá que cuando llegue el momento sepamos cómo hacerlo.

Competiciones de robótica

Que no, que los robots, por mucho que los humanicemos llegando incluso a hacerlos un poco estúpidos para que se parezcan más a nosotros, no han sido creados para bailar con nosotros. Y no, por mucho que nos consuma la paranoia de creer que vienen a dejarnos sin trabajo, en realidad no están entre nosotros para pagarnos las pensiones.

Como término futurista, la palabra cyborg se suele usar más en la ciencia ficción y para representar a personajes propios de películas de fantasía. Seguramente los habrás visto en el mundo del cine o leído en novelas o cómics. También aparecen en videojuegos. Sin embargo, para definir qué son los cyborgs reales, hay que ir un poco más allá.

Qué son los cyborgs humanos

Cíborg, así, en español, según la Real Academia Española quiere decir "ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos". Humanos que al mismo tiempo son robots = Cyborgs. Hace unos años esto habría parecido fácil de entender y difícil de conseguir, pero hoy en día la tecnología está tan avanzada que se han cambiado las tornas y el concepto de cyborg es más fácil de hacer que de comprender.

La tecnología está cambiando nuestra forma de comprender la vida, pero también nos está cambiando a nosotros desde dentro de nuestro propio organismo. Cada vez se dan más casos de implementación de aparatos externos de monitorización que ejercen acciones sobre el organismo biológico. Por eso, ya es común la fusión del cuerpo y la máquina. Y, para comprender con exactitud qué es un cyborg, es fundamental entender esta unión.

El cyborg humano, en las definiciones de mayor consenso, es una persona que goza de capacidades mejoradas gracias a la implementación de dispositivos cibernéticos en su cuerpo. Es una manera de ganar en calidad de vida gracias a los avances tecnológicos. Se trata de personas fieles a la evolución y al progreso tecnológico, que decidieron incorporar dichos dispositivos para mejorar algunos mecanismos corporales. Es una forma de suplir ciertas deficiencias y de gozar de nuevas funciones. A ver si va a ser que tu abuela con su marcapasos sí es (casi) un cyborg entonces.

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La fusión del cuerpo con la máquina convierte a estas personas en seres únicos, también conocidos como los "humanos del futuro". Tienen rasgos característicos propios de una película de ciencia ficción y son muy peculiares. En el día a día podemos hablar, por ejemplo, de personas que se ven mejoradas por un exoesqueleto y en la ficción de humanos muy mejorados, como Bucky con su brazo robótico, luchando con o contra Capitán América.

Además, es posible que los cíborgs cuenten con sentidos que el resto de seres humanos no pueden percibir.

Algunos argumentan que, con el tiempo, todos terminaremos siendo robots, o bien personas con buena parte de la tecnología incorporada dentro del organismo. Es una forma de comprender la vida y de entender la evolución de las nuevas tecnologías. Supone todo un reto que esta tendencia, a la larga, sea aceptada por la sociedad y denominada por su nombre.

Cómo se hacen los cíborgs o cyborgs

Los cyborgs aparecen con la incorporación de artefactos tecnológicos al cuerpo humano para aumentar las capacidades y llevar al límite los sentidos de los seres humanos. Se trata de un salto hacia el futuro y hacia un universo lleno de nuevas posibilidades y oportunidades, con el fin de mejorar la vida de las personas. Es cuestión de identificar alguna deficiencia humana y tratar de solventarla con la ayuda de la tecnología.

Consiste en una forma de mejorar en calidad de vida y de ofrecer de nuevo algunas funciones que muchas personas habían perdido.

Westworld: Los anfitriones son cyborgs... o no

Westworld es una de las series más seguidas de los últimos tiempos, por su planteamiento que no deja a casi nadie indiferente: robots creados con elementos que les hacen físicamente idénticos a alguien nacido humano, y cuya misión es existir para complacer los caprichos de los visitantes del parque. Estos caprichos, por supuesto, escapan de toda ética de las relaciones humanas tradicionales. Al ser robots están a merced de los humanos, quienes pueden golpearles, violarles e incluso matarles, bajo la premisa de que están animados, pero no realmente vivos, con lo cual, no piensan, no sienten y no recuerdan. Esto les convertiría técnicamente en robots con apariencia humana, es decir, androides...

Aviso Spoiler Alert

Si llevas Westworld al día, has de saber que los robots están mostrando cada vez más atributos humanos: memoria, sentimientos, voluntad, en definitiva, consciencia. Esto conduciría a un cambio de concepto: serían individuos creados a partir de materia orgánica y tecnología y, además, con virtudes humanas que les transformarían de androides a cíborgs.

¿Un cyborg puede ser considerado humano y viceversa?

Una pregunta muy frecuente entre muchas personas es si se puede considerar humano a un cyborg, o si bien se trata de un concepto reservado exclusivamente a los robots. Resolver esta pregunta no es tarea sencilla, ya que requiere una respuesta subjetiva y compleja que empieza como una cuestión de la ética humana y llega a ser una cuestión de la ética de los robots. Si consideramos que los mecanismos que se usan para mejorar la vida de los humanos, como, por ejemplo, el marcapasos, los convierten en cyborgs, en este caso, algunas personas ya lo serían. Sin embargo, se trata de un término cuyos límites aún siguen evolucionando.

Asimismo, siguiendo esta regla, las personas que usan prótesis mecánicas o incluso los wearables, entre otros, también serían considerados como tal. Algunos expertos nos consideran a todos cyborgs, ya que nuestra forma de relacionarnos con el mundo es la extensión artificial. Esto es debido a que la mayoría de nuestras extensiones han sido externas, aunque se puede ir más allá, puesto que a partir del siglo XXI empezó a surgir la posibilidad de modificar nuestro interior. Por ejemplo, el típico caso de introducir prótesis en nuestro cuerpo o de sustituir órganos por otros sintéticos y no sólo a nivel orgánico: también se está avanzando científicamente en la posibilidad de modificar el ADN de las personas.

A pesar de las ventajas que puede ofrecer esta tecnología, también hay inconvenientes. Uno de ellos es el gran problema de que cualquier implante electrónico que se introduce en el organismo humano puede ser identificado por el sistema inmunitario como un objeto extraño y, de este modo, tratará de rechazarlo. Este es, sin duda, uno de los obstáculos más importantes que se presentan. Y que, por supuesto, no está permitido en el mundo real y moderno experimentar con humanos... ¡Si Howard Stark levantara la cabeza!

Casos concretos de cyborgs humanos y reales

La línea que separa al ser humano de la tecnología es cada día mucho más fina. Por este motivo, hay diferentes casos que han sido recopilados y que merece la pena destacar.

Para empezar, es importante ubicar este concepto y darle un origen. Este término surgió por la necesidad de buscar la adaptación del ser humano en el espacio y de mejorar sus capacidades. Por eso, empezó con los astronautas. Se buscaba modificar externamente a la persona con la ayuda de un dispositivo que pudiera ayudarle a vivir en un entorno diferente al que estaba habituado. El término fue acuñado por los científicos Manfred Clynes y Nathan S. Kline.

El objetivo con esta idea era conseguir una adaptación que formara parte del organismo. Y sobre esta visión, la literatura y algunas películas se inspiraron para crear nuevas tramas y argumentos para cautivar a los espectadores. Entonces el concepto de cyborg empezó a cobrar sentido.

Experimento cyborg de Kevin Warnick

Se trató de un experimento que buscaba la conexión del cuerpo humano con un ordenador. Este experimento tuvo lugar en el año 1998, de la mano del profesor de cibernética Kevin Warnick, quien se sometió a una operación para implantarse un chip RFID en su brazo. El objetivo de este era conseguir la comunicación entre el implante y el resto de sistemas del cuerpo.

Se usaron recursos innovadores de la época y, en la universidad en la que era profesor, se instalaron varias antenas capaces de recibir la información del chip. También fue imprescindible el papel de un ordenador que iba recibiendo toda la información durante el proceso que duró el experimento. El sueño de Warnick era conectar el cerebro a una computadora y conseguir mejorarlo.

Tras ese proyecto, surgieron otros experimentos parecidos y se logró ir más allá. Se trató de realizar estudios e investigaciones acerca de la intervención de una interfaz neuronal para recoger toda la información posible que era enviada al cerebro. El objetivo principal era conseguir convertir la señal analógica de los diferentes nervios en una de carácter digital, que se pudiera gestionar de forma práctica desde un ordenador.

Resultó todo un éxito y, finalmente, se consiguió conectar el sistema nervioso del brazo a Internet, de modo que se podían controlar los diferentes movimientos del mismo. Forma de obtener respuestas de los sensores del brazo y analizar una gran cantidad de información, demostró que no necesariamente el cuerpo y el cerebro tenían que trabajar de forma conjunta, es decir, que se podía alterar su funcionamiento.

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Se convirtió en todo un avance y marcó un antes y un después en el concepto futurista. Además, Warnick quiso seguir experimentando e implantó un sistema parecido a una mujer en busca de comunicación directa entre los dos sistemas. Buscaba la interacción y la conexión dos sistemas nerviosos humanos. Cuando la mujer movía el brazo, él también recibía la información. Fue toda una prueba y muestra de que es posible conectar dos cerebros humanos sin la necesidad de que esas personas estén hablando entre ellas.

Eyeborg, el ojo electrónico de Rob Spence

Otro caso que merece la pena destacar es el de Rob Spence. Al perder un ojo cuando era un niño, decidió que quería recuperar la vista e idear un ojo electrónico. Su objetivo era darle una nueva funcionalidad a la visión y conseguir grabar desde su punto de vista.

Nació así la idea de implementar a Spence un ojo protésico, el cual incluyera una cámara de vídeo. Se creó el prototipo y lo ideó Phil Bowen, quien diseño un modelo de ojo que contaba con una zona concreta para albergar electrónica. Tras varias colaboraciones, finalmente, se consiguió un modelo definitivo que fuera capaz de mandar de forma inalámbrica las imágenes a un receptor.

Posteriormente, a este se le añadieron la batería y las piezas restantes para conseguir que funcionara según lo previsto. Lo único que faltaba era unificar todas las partes y poner el experimento en funcionamiento. Y así nació el Eyebord, que fue toda una revolución en su momento. Este invento incluye una batería que puede ser recargable cuando termina su autonomía de unas dos horas, de modo que se puede recargar y volver a usar de forma habitual.

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Nunca se trató de alterar la función principal del ojo, ya que únicamente se conectó este a una cámara. Tampoco se buscó potenciar ningún sentido ni crear uno nuevo, sino que se trataba de darle una nueva utilidad a uno ya existente (la vista). Posteriormente, otros científicos y personajes importantes de la historia empezaron a innovar y a hacer pruebas para poder conectar el ojo al cerebro a fin de conseguir una mejor visión nocturna. Partían de la base de que el cerebro tiene una gran flexibilidad y una enorme capacidad de adaptación.

Steve Mann, el patrón de los dispositivos weareables

Steve Mann fue un mentor y toda una inspiración para Spence. Hoy en día está de moda el concepto de los weareables, pero en su momento el precursor de los mismos fue Steve, profesor de la Universidad de Toronto y pionero en este concepto que es tendencia. Estaba obsesionado con aprovechar al máximo la tecnología e incorporarla en el día a día de los seres humanos.

Cabe destacar que sus estudios y desarrollos se basaban en la posibilidad de mejorar su propia visión. En todo momento buscó innovar y conseguir grabar o ver qué pasaba a su alrededor, tratando así de capturar la información más relevante del entorno. El objetivo era conseguir cualquier tipo de grabación que pudiera ser útil y significar un avance en el mundo de la tecnología, para así vencer las limitaciones de la visión humana.

Los dispositivos de Steve Mann

Steve Mann ha sido el encargado de vestir durante más de 35 años una gran cantidad de dispositivos, con el fin de vencer las limitaciones de la vista humana y enriquecerla. Siempre trató de buscar sistemas de visión mejorados en su taller, ya que estaba convencido de que este campo requería un concienzudo estudio y tenía una gran capacidad de mejora.

Tras años de investigaciones y después de indagar varios modos de mejorar la vista, dio lugar a una de las técnicas de tratamiento de la imagen más conocidas en la actualidad, que es el HDR. Son las imágenes de alto rango dinámico que buscan la proporción de luz en zonas más oscuras. En la actualidad es cada vez más habitual su presencia en los teléfonos móviles y las cámaras.

Neil Harbisson, primer cyborg "oficial"

Es uno de los más conocidos hoy en día, ya que se considera uno de los mayores casos de éxito. Siendo el primer reconocido como cyborg humano, cuando apareció por primera vez con su ojo artificial. Necesitó de muchos informes y permisos para conseguirlo, pero logró demostrar que ese ojo artificial que lucía en la foto del pasaporte y en su vida real ya formaban parte de su cuerpo, y que era una parte imprescindible de él.

En definitiva, las modificaciones corporales han escalado a otro nivel de la mano de las nuevas tecnologías, de modo que está creciendo un nuevo segmento de la población que ve cómo su vida es mejorada por los avances. Estamos viviendo una nueva revolución tecnológica que probablemente nos lleve a un futuro que no se puede comparar con ninguna época pasada, ya que está modificando al propio ser humano y a la visión que tiene de sí mismo.

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