Mejorar la señal WiFi en casa suele pasar por dos opciones: añadir uno o varios repetidores o montar una de las redes de malla (mesh) que hay en el mercado. Ambas prometen ampliar la cobertura, pero funcionan de forma distinta y no dan el mismo resultado en todas las viviendas: conviene elegir según el tamaño de tu casa.
Te contamos en qué se diferencian y cuál te conviene según la superficie y la forma de tu casa. ¡Vamos allá!
Imagen de simpson33. Licencia de iStock.
Qué es un repetidor WiFi y cómo funciona
Un repetidor WiFi capta la señal de tu router y la retransmite, ampliando el alcance de la red a zonas donde antes no llegaba bien. Se coloca a medio camino entre el router y la zona con mala cobertura, y suele ser la opción más barata y sencilla de instalar: en muchos casos basta con enchufarlo y seguir un asistente desde el móvil.
Su principal limitación es que, al repetir la señal, suele crear una segunda red WiFi distinta (o, en el mejor de los casos, con el mismo nombre pero sin una transición del todo fluida entre ambas). Eso significa que el móvil no siempre salta de una red a otra de forma automática cuando te mueves por casa, y puede quedarse pegado a la red más débil hasta que la pierdes del todo. Además, en los repetidores más simples la velocidad se reduce porque el dispositivo tiene que recibir y reenviar los datos por el mismo canal de radio, duplicando el trabajo.
Qué es una red de malla (mesh) y en qué se diferencia
Una red mesh WiFi se compone de varios puntos de acceso (normalmente dos o tres) que trabajan en conjunto como una sola red, con un único nombre y contraseña en toda la casa. A diferencia del repetidor, los nodos de una red mesh se comunican entre sí de forma inteligente, decidiendo automáticamente a qué nodo debe conectarse cada dispositivo según dónde te encuentres.
Esto permite moverte por toda la vivienda sin notar cortes ni tener que cambiar de red manualmente, algo que los repetidores no resuelven tan bien, ya que el propio sistema decide en segundo plano cuál es el mejor nodo para cada dispositivo en cada momento.
Muchos sistemas mesh actuales usan además una banda de frecuencia dedicada solo para que los nodos se comuniquen entre sí, lo que evita que la velocidad baje tanto como en un repetidor tradicional, incluso cuando la señal tiene que pasar por dos o tres saltos hasta llegar al router principal.
Ventajas y desventajas de los repetidores WiFi
Repetidores wifi
redes de malla (mesh)
VENTAJAS
Baratos.
Cobertura uniforme en toda la casa.
Fáciles de instalar (unos diez minutos).
Una sola red WiFi: los dispositivos cambian de nodo sin que lo notes.
Suficientes para resolver un problema puntual, como una habitación con mala señal.
Mejor rendimiento en viviendas grandes o con varias plantas.
No hace falta sustituir el router: se suma a la red que ya tienes.
Escalan bien si tienes muchos dispositivos conectados a la vez (móviles, portátiles, domótica).
Gestión sencilla desde una app, donde puedes ver qué disposititvos están conectados a cada nodo.
DESVENTAJAS
Cobertura poco uniforme, con zonas de transición donde la señal fluctúa.
Bastante más caros que un repetidor.
Si necesitas ampliar varias zonas, sumar repetidores sueltos puede generar una red desordenada.
Puede ser una inversión innecesaria en una vivienda pequeña si el problema es solo una esquina con poca señal.
Redes WiFi con nombres distintos que confunden más que ayudan.
IDEAL PARA
Viviendas de tamaño normal con un punto concreto de mala señal.
Viviendas grandes, de varias plantas o con muchos dispositivos.
Qué elegir según el tamaño y la forma de tu casa
Para un piso de hasta 80-90 metros cuadrados sin muchas paredes de carga, lo habitual es que un buen router ya cubra toda la vivienda sin necesidad de nada adicional, o como mucho con un repetidor para rincones concretos. Es la situación donde un repetidor suele ser suficiente y la red mesh resultaría excesiva.
En viviendas más grandes, de varias plantas, o con muros gruesos que cortan mucho la señal, una red mesh para ampliar la cobertura WiFi da mejores resultados: con dos o tres nodos bien repartidos consigues WiFi en toda la casa sin zonas muertas ni la sensación de estar cambiando de red según por dónde andas. También es la opción más recomendable si trabajas desde casa en videollamadas constantes o tienes muchos dispositivos conectados a la vez.
Precio: cuánto cuesta cada opción
Un repetidor WiFi doméstico suele costar entre 20 y 60 euros, dependiendo de la velocidad que soporte. Un kit de red mesh con dos o tres nodos, en cambio, suele moverse entre 100 y 250 euros para las opciones domésticas más habituales, con modelos más avanzados que pueden superar esa cifra si incluyen funciones adicionales como control parental o WiFi 6E.
Imagen de SunnyVMD. Licencia de iStock.
Conclusión: ¿cuál elegir?
Si el problema es una zona puntual en una casa de tamaño normal, elige un repetidor.Si vives en una casa grande, de varias plantas, o simplemente te has cansado de que el WiFi vaya y venga según la habitación en la que estés, una red mesh realmente soluciona el problema de raíz.
Cada hogar es distinto, y por eso en Yoigo tenemos tarifas de fibra con distintas velocidades y capacidades. Cuéntanos cuántas personas sois, cuántos dispositivos conectáis y en qué zonas de la casa usas más internet, y te recomendaremos la que mejor se adapta a tu vivienda. Y tú, ¿conocías las diferencias entre un repetidor y una red mesh? 🛜😉