Si te flipa jugar online, seguro que más de una vez te han molestado el lag, las desconexiones o las reglas absurdas de algunos servers públicos. Por eso muchos gamers creasu propio servidor de juegos en casa. Es muy de pro, pero los pasos son muy fáciles.
Montar tu servidor tiene muchas ventajas: control total de tus partidas, estabilidad y personalización máxima. No dependes de nadie, eliges cómo, cuándo y con quién jugar. Además, puedes aprovechar un viejo PC que tengas tirado y convertirlo en un centro de diversión brutal.
Tu propio server de videojuegos
Eso sí, antes de lanzarte necesitas entender qué es un servidor local, para qué sirve, qué necesitas y cómo configurarlo paso a paso. No te preocupes: aquí lo explicamos sin tecnicismos raros, solo lo esencial para que empiece a funcionar.
Adivinen quien ya tienen su propio server configurado y desplegado en su casa.
Así que toma nota y prepárate para aprender a montar tu propio servidor de juegos desde casa, sin complicaciones ni dramas.
Qué es un servidor local
Un servidor local es un ordenador dentro de tu red doméstica que actúa como anfitrión de servicios, en este caso, partidas multijugador. En lugar de depender de servidores públicos o pagar a terceros, tu propio PC hace de centro del juego.
Esto te da control total: eliges quién entra, qué reglas aplicar, qué mods usar y cuándo reiniciar. Además, si juegas con gente que vive cerca, la latencia se reduce al mínimo, consiguiendo una experiencia mucho más fluida y estable.
Para qué (y por qué) montar tu propio servidor
Tener un servidor propio te permite personalizar tus partidas al máximo. Puedes modificar mapas, cambiar reglas, instalar mods rarísimos o crear tus propios mundos privados. Es perfecto para jugar con colegas sin depender de horarios ni normas externas.
Otra ventaja clave es la estabilidad. Los servidores públicos suelen petarse, tener lag o caerse justo cuando más te diviertes. Con tu servidor, eliminas esos problemas y mantienes una conexión directa y rápida entre jugadores.
También es una forma genial de reutilizar hardwareviejo; un PC que ya no usas puede servir perfectamente como servidor. Es sostenible, barato y además te mete de lleno en el mundo de la configuración técnica y la red.
En resumen, si te gusta trastear, aprender y tener el control, ¡montar tu servidor es un reto divertido y útil!
Qué necesitas para montarlo
Lo primero es tener claro que no necesitas un superordenador. Pero sí un equipo estable, con procesador decente, mínimo 8 GB de RAM (mejor si son 16 GB) y disco SSD para que las cargas sean rápidas.
También necesitarás una buena conexión de red. Si lo usarás solo en tu casa, basta con el wifi o Ethernet local. Pero si vas a abrirlo a internet, la velocidad de subida y el router configurado serán clave para que los demás se conecten bien.
En cuanto al software, cada juego tiene su propio servidor dedicado. Algunos, como Minecrafto Counter-Strike, ofrecen versiones oficiales. Otros dependen de la comunidad. Revisa la web del juego para descargar la opción correcta.
Por último, ten un sistema de copias de seguridad, buena ventilación y si quieres hacerlo más pro, una fuente de alimentación estable o SAI. Así te aseguras de que tu servidor aguante largas sesiones sin apagones.
Pasos para crearlo
Qué está pasando con mi vida tío quiero volver a tener dieciséis años y hacer villa vegetta proporción 1:1 en un server de Minecraft con mis amigos
Primero elige qué juego vas a alojary cuántas personas jugarán. No es lo mismo un servidor de Valheim para cuatro personas que uno de ARK con veinte. Cada título necesita un tipo distinto de hardware y ancho de banda.
También define si será solo para jugar en tu red local o si lo abrirás a internet. Cuanto más público, más potente debe ser tu equipo. Una buena planificación te ahorra problemas más adelante.
Paso 2: Prepara el hardware y el sistema operativo
Ahora prepara el ordenador que hará de servidor. Limpia el polvo, revisa la refrigeración y formatea si es necesario. Instala un sistema operativo estable, ya sea Windows, Linux o una distro ligera tipo Ubuntu Server.
Asegúrate de configurar una IP fija para que el servidor siempre tenga la misma dirección dentro de tu red. Esto evitará errores de conexión al buscar la partida. Y, por supuesto, usa cable Ethernet: olvídate del wifi si quieres estabilidad real.
Paso 3: Configura la red y el acceso
Aquí viene una parte clave: abrir los puertos del router. Cada juego usa uno o varios puertos concretos, y si no los rediriges hacia tu servidor, los demás jugadores no podrán entrar.
Busca los puertos oficiales del juego y configura el port forwarding en tu router. Si tienes IP dinámica, puedes usar un servicio DDNS para tener un nombre de acceso constante, tipo "miServidor.ddns.net". Es gratis y súper útil.
Paso 4: Instala el software del servidor de juego
Descarga el software dedicado del juego desde su web oficial. Instálalo y ejecuta la primera vez para que genere sus carpetas y archivos de configuración. Aquí podrás ajustar cosas como nombre del servidor, máximo de jugadores o mods instalados.
Haz pruebas locales: conecta desde otro PC o desde el mismo para comprobar que todo funciona. Si ves lag o caídas, revisa la memoria RAM asignada o reduce los mods. Cuanto más ligero el servidor, mejor experiencia tendrás.
Paso 5: Mantenimiento y mejoras
Tu servidor ya funciona, pero mantenerlo es clave. Actualiza el juego y el sistema operativo con frecuencia, haz copias de seguridad de los mundos o configuraciones, y revisa el uso de CPU, RAM y temperatura.
Si lo vas a dejar encendido todo el día, considera programar reinicios automáticos nocturnos para evitar cuelgues. También puedes instalar herramientas de monitorización, como Grafana o HWMonitor, para controlar el rendimiento.
¿Deberías invertir?
Depende de lo que busques. Si eres gamer habitual, tienes colegas con quienes juegas a menudo y te mola la idea de personalizar todo, sí merece la pena invertir. Un servidor propio te da libertad, estabilidad y muchas horas de diversión.
Sin embargo, si solo vas a jugar esporádicamente o no quieres complicarte con puertos y configuraciones, tal vez te salga mejor alquilar un hosting ya preparado. Pagar unos euros al mes puede ahorrarte dolores de cabeza.
Aun así, montar tu propio servidor es una experiencia brutal de aprendizaje. Aprendes sobre red, rendimiento y sistemas, y te da sensación de control y libertad.
Ya has visto qué es, qué necesitas, los pasos clave y si vale la pena o no. Si te animas coge tu viejo PC y convierte tu habitación en el nuevo centro de partidas épicas. Cuando tus colegas te pregunten por qué todo va tan fluido, podrás decir: "Porque el servidor es mío". ¿Mola o no? 😋