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¿Cuál es mejor: bombilla incandescente, LED o de bajo consumo?

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Elegir la bombilla adecuada puede disminuir el consumo energético, el impacto medioambiental y ahorrarnos unos euros en la factura de la luz.


Conocer las diferencias entre una bombilla incandescente y una led, puede ayudarnos a ahorrar diariamente, disminuyendo nuestro consumo y, así, ayudar al medio ambiente. Con un hecho cotidiano tan simple, como pulsar un interruptor de la luz, podemos contribuir con nuestro planeta, además de ayudar a nuestro bolsillo reduciendo el importe de la factura de la luz. Elegir la bombilla más adecuada es encender un pequeño cambio doméstico. Pero, ¿cuál es la mejor elección: bombilla incandescente, LED o de bajo consumo?

¿Cuáles son los tipos de bombillas más famosos en el mercado?

Las bombillas y su consumo han ido evolucionando con el paso del tiempo para conseguir disminuir el consumo energético. Lo principal es conocer cada una de estas bombillas.

Bombillas incandescentes: una década sin ver la luz en Europa

Aquellas de toda la vida, las bombillas incandescentes, ya no se fabrican en Europa desde el año 2012, ya que generaban grandes residuos y el consumo energético era mayor que las bombillas de led o de bajo consumo, por ejemplo.

Estas bombillas incandescentes solo utilizaban el 5% de la energía para la luz, el 95% restante lo desperdiciaban en calor. Además, su duración aproximada era de 1.500 horas. Otro de sus inconvenientes es sus emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que promovían el calentamiento global.

Lámparas fluorescentes: luminosas, pero difíciles de reciclar

Por otro lado, las bombillas de bajo consumo son lámparas fluorescentes compactas con más ventajas que las antecesoras. Las bombillas de bajo consumo emiten menos calor que las incandescente, consiguiendo que un 75% de la energía se transforme en luz. Además, su duración aproximada es de 8.000 horas.

Las bombillas de bajo consumo también tienen inconvenientes. Por ejemplo, tardan un tiempo en encenderse, su reciclado es difícil y son bastante delicadas en su trato.

Bombillas LED: un rayo de luz en el mercado

Otra de las tipologías de bombillas más usadas en la actualidad son las bombillas LED. Estas son lámparas de estado sólido que utilizan agrupaciones de leds (diodos emisores de luz) como fuente lumínica.

Las bombillas LED suponen un importante ahorro energético, tienen buena resistencia a las vibraciones, emiten poco calor (solo un 5%) y su duración puede ser de hasta 175.000 horas.

¿Qué bombilla elijo: una LED o una de bajo consumo?

Una vez que sabemos qué características tienen cada una de las bombillas que podemos encontrar en el mercado, toca hacerse la pregunta: ¿cuál es mejor?

Tanto las bombillas LED como las de bajo consumo ofrecen eficiencia a la hora de ahorrar energía y en su modo de uso y vida. Pero, tienen diferencias que pueden ayudarnos a elegir cuál es la más adaptada a nuestro futuro uso.

Bombillas LED para ahorrar energía

En el caso de que nuestra mirada esté puesta en el ahorro de energía, las bombillas de bajo consumo consumen un 70% menos que las bombillas incandescentes. Mientras que las LED consumen un 80% menos.

Si hablamos en vatios y comparamos ambas dos tipologías de bombillas con las incandescentes, podemos ver que, donde antes hacían falta 100 vatios para una bombilla incandescente, ahora podemos reducirlo hasta 20 vatios con una LED y obtener la misma luz.

Bajo consumo: más baratas que las LED

También, hay diferencia en el coste de las bombillas. Es decir, la inversión inicial. Las de bajo consumo son más baratas que las LED.

Elige bombillas LED para hacer tu casa más fresca

Otra diferencia que evidencia las ventajas de las bombillas LED es el calor. Una parte de la energía de las bombillas pasa a ser calor. En el caso de las bombillas de bajo consumo transforman en luz un 75% de la energía, mientras que el 25% restante es calor. Sin embargo, las LED solo generan un 2% de calor.

Bombillas LED: más de 5 años de vida

En tiempo de vida útil, las bombillas LED también ganan. Una bombilla de bajo consumo puede funcionar entre 8.000 y 10.000 horas. Es decir, poco más de un año.

Sin embargo, las bombillas LED de luz blanca, las más recientes y que se emplean para el alumbrado con focos y bombillas, pueden llegar a tener una vida útil de 175.000 horas. Es decir, 20 años. Aunque la mayoría de las bombillas LED tiene una duración de 50.000 horas, equivalente a 5 años.

Lámparas que se encienden (casi) a la velocidad de la luz

Una diferencia más a tener en cuenta es el tiempo de encendido de cada una de las bombillas y, por ende, su posición en el local donde queramos instalarlas. Las bombillas de bajo consumo tardan algunos segundos en encenderse. Por ello, suelen instalarse en salas donde se vaya a permanecer largo rato con la luz encendida (salones, despachos…). Las bombillas LED se encienden inmediatamente, siendo perfectas para pasillos o baños.

Diseños creativos y colores especiales para decorar con bombillas

Si buscamos una bombilla con alguna forma o luz especial, ambas tipologías de bombillas tienen una amplia gama de diseños, formas y colores. Es cierto que las LED, además, pueden encontrarse en tiras para que podamos jugar con la decoración y la imaginación.

Veredicto final: Bombillas LED, mejor opción actual

Ahora, siendo conscientes de las distintas clases de bombillas y sus diferencias, podemos elegir qué bombilla es la más adecuada para nosotros.

Como hemos analizado, las bombillas LED conllevan una inversión inicial mayor que las bombillas de bajo consumo pero, a la larga, tienen muchos más beneficios, como el tiempo de vida, la rapidez encendiéndose. Además, son más fáciles de reciclar y tienen menos riesgos para el medio ambiente en este proceso.

Sobre todo, hay que tener en cuenta que el ahorro energético depende de todos y se puede contribuir mucho, simplemente, desenchufando de la corriente eléctrica los aparatos que no estemos utilizando, o apagando las luces cuando no estemos en una habitación.

Además, la sustitución de bombillas no es un capricho. Nunca debemos desperdiciar una bombilla que aún puede darnos su mejor luz y que, por tanto, aún está en funcionamiento. La fabricación y el posterior reciclaje de bombillas es un proceso muy delicado y tenemos que ser conscientes de esto. No desperdiciar es el primer paso para ayudar al medio ambiente.

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