¿Tienes calor? Pues tu consola también. Los componentes de este tipo de hardware se sobrecalientan como el del resto de aparatos. Igual que se te puede estropear el ordenador por una mala refrigeración, se te puede quedar frita la PlayStation 4 en el salón.

Y es que los fabricantes no tienen en mente el cambio climático cuando montan las piezas. Claro que siempre se presupone una cierta temperatura por el propio funcionamiento de los dispositivos. De ahí que todas las consolas cuenten con ventiladores.

La cuestión es que si al propio calor habitual le sumamos el del aire ambiente tenemos un cóctel explosivo capaz de derretir hasta el plástico más duro. Ya no te decimos nada si además habías pensado huir de la parrilla estos días con un poco de vicio.

Es gracioso que el aumento de potencia que piden los jugadores también termine agravando este problema. Porque sí, a más potencia más temperatura. Y si no hay suficiente refrigeración, pues ya tenemos el caldito de nuevo montado.

Pero tranquilo porque hay solución. Por aquí te contamos algunos truquillos para proteger la consola del calor.

Qué le hace la ola de calor a tu consola

Todos los sistemas necesitan refrigerarse. Nosotros lo hacemos sudando; expulsamos el exceso del calor del organismo a través de la piel. Los dispositivos electrónicos funcionan igual. Cada uno tiene su temperatura óptima de funcionamiento.

Cuando alcanzan dichas franjas ponen en marcha ventiladores y otras técnicas para reducir el calor acumulado. De no hacerlo, podrían derretirse ciertos componentes, estropearse el chip principal o incluso llegar a la pérdida de datos en procesos.

En las consolas esto es fácil de ver porque o bien pierden rendimiento, o bien comienzan a hacer mucho ruido. Si a PS4 se la recuerda como un aeropuerto es justo por eso, por sus ventiladores.

Y ya en el peor de los casos, el calor puede freír por completo tu videoconsola. El famoso anillo rojo de la muerte de Xbox 360 no se producía por un exceso de temperatura, sino por un gradiente demasiado elevado. Yep, lo confesó hace años la propia compañía.

Los jugadores apagaban y encendían demasiadas veces consecutivas la consola, y provocaban diferencias brutales de temperatura en el sistema. Con el paso de las generaciones estas cosas se han ido solucionando. Pero eso no significa que estés totalmente a salvo.

Cómo proteger tu consola del calor

Te preguntarás: "Entonces ¿no puedo jugar a mi PS5 estos días?" Claro que sí. La cosa está en que sigas usándola como siempre, pero tomando ciertas precauciones. De eso es justo de lo que te hablamos por aquí.

Coloca la consola en vertical

Es la opción menos escogida entre los jugadores y, sin embargo, la más efectiva para combatir el infierno del verano. Así es, si estás pensando en proteger tu consola del calor, colócala en posición vertical. Esto aplica tanto a PS5 como a Xbox Series.

¿Por qué pasa esto? Es sentido común. La superficie del hardware en contacto con el mueble o el soporte en el que esté apoyando es menor. Eso quiere decir que hay más componentes en contacto directo con el aire, y este es justo el que permite refrigerar.

Para que te hagas una idea, los ingenieros de Xbox Series X aseguran que la salida de la consola es capaz de “expulsar un 70% más de aire que la generación anterior”. Pero ojo, que esto no es la panacea.

En Sony dicen que no hay diferencias térmicas entre colocar la PS5 en vertical o en horizontal, porque está diseñada para funcionar en ambos casos. La cosa es que algunos usuarios han reportado problemas al mantener la consola siempre en vertical.

Parece ser que en algunos casos el metal líquido que separa el IHS y el disipador del sistema se va deslizando hacia abajo. Eso mata la transferencia de calor necesaria para el funcionamiento. Así que te recomendamos que lo hagas, pero solo durante la ola de calor.

Elige una buena ubicación

Menos mal que ya no se llevan esos armatostes de muebles que hace unos años cubrían la pared entera del salón. Ahí encajonabas la tele, el DVD, la cadena de música, y, claro, la consola. No hace falta que te digamos lo que pasa con la refrigeración en ese caso.

La ubicación del hardware en casa es uno de los factores más importantes para combatir el sobrecalentamiento. Coloca tu consola sin objetos alrededor, alejada de la pared y lo menos elevada posible; el aire frío de la habitación se acumula en la parte inferior.

Ah, y cuidado si eliges un punto intermedio de la circulación natural del aire de casa; en invierno puede ser buena idea, pero en verano te estarás comiendo un chorro de viento supercaliente.

Huye del modo reposo

Sí, es mucho más cómodo. El problema es que tiene las mismas consecuencias que el standby en el resto de aparatos. Terminas de jugar a tu PS5 o tu Xbox Series X, y en lugar de apagarla la dejas en modo reposo. Así cuando vuelvas tardará mucho menos en encenderse.

Bien, pues en esa configuración el sistema sigue funcionando. Lo hace con mucho menos consumo eléctrico, pero lo hace. Algunos procesos se quedan operativos en segundo plano para que, justamente, puedas reiniciarlos de forma rápida.

Esto, además de tener efectos sobre a la factura de la luz, aporta una temperatura adicional al hardware innecesaria. ¿Quieres proteger la consola del calor? Apágala totalmente cuando termines de utilizarla.

Cuidado con lo que pones debajo

Lo sabrás si tienes un portátil: cuando lo colocas encima de tus piernas o del sofá se calienta mucho más rápido. Igual sucede con la consola y el material sobre el que está apoyando. No es lo mismo ponerla en un mueble de madera que de plástico.

Por supuesto, si pones algo en el mueble también afectará a la temperatura. Los tapetes y resto de tejidos similares son muy cuquis, pero destruirán la refrigeración del hardware. En tiendas puedes encontrar bases adaptadas, pero vamos, con sentido común basta.

Limpia los ventiladores regularmente

Limpies más o menos, el polvo se va a ir posando sobre tus muebles hagas lo que hagas. Y claro, la consola también va acumulando porquería. Esto no sería un problema de no ser porque va obstruyendo sus distintos puertos.

Quizás se te desconecte el cargador del mando más de lo habitual. Pero es que también podrías empezar a notar que los ventiladores hacen un esfuerzo sobrenatural, que tu consola parece que va a despegar a la Luna. Eso es por el mencionado polvo.

¿Cómo proteger tu consola del calor en este caso? Compra un plumero pequeño de limpieza y pásalo por los puertos de ventilación de vez en cuando (los encontrarás en la parte posterior o inferior del hardware). Con un bote de aire comprimido lo simplificarás.

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Controla tus horas de juego

Es lo que hay: para proteger tu consola del calor tienes que jugar menos. Si alargas mucho tus sesiones terminarás acumulando muchísima temperatura en el hardware. ¿Solución? Acortarlas y dejar espacios de descanso de unas horillas entre ellas.

En plena ola de calor también es interesante evitar jugar durante las horas principales del día. Y si lo haces, procura haber tenido las persianas bajadas durante todo el día para que no haya subido demasiado el termómetro dentro de casa.

Cómo proteger tu Nintendo Switch del calor

La hemos separado de las anteriores recomendaciones porque es algo especial. Sí, puedes seguir estos consejos para proteger tu Nintendo Switch del calor, pero que sea híbrida te permite además adoptar otras medidas de prevención.

Por si no lo sabías, la consola de Nintendo consume unas diez veces menos energía que la anterior generación de Sony y Microsoft. Ergo se calienta menos. El tema es que también viene con un sistema de refrigeración mucho más limitado.

Úsala en modo portátil

Nintendo Switch se puede utilizar en modo dock, colocada sobre la base como una consola de sobremesa (si no tienes la versión Lite), y en modo portátil. Bien, pues con esta segunda configuración se calienta bastante menos.

Es verdad que te funcionará con un rendimiento algo inferior, pero justo eso es lo que permite reducir la acumulación de temperatura. La base, al fin y al cabo, no deja de ser una carcasa de plástico que encierra parte del hardware.

Cuidado con los protectores de pantalla

Nada es perfecto. El protector de pantalla te quita un montón de preocupaciones de encima en caso de caídas, pero al mismo tiempo empeora la refrigeración de tu Nintendo Switch. Y sí, incluso un accesorio original tiene ese efecto.

El protector no suele superar los pocos milímetros de grosor. La cuestión es que eso ya es suficiente para que la pantalla suba su temperatura. Te recomendamos que la quites durante el verano y la conserves en invierno.

Qué dice Nintendo

En la propia ficha técnica de Nintendo Switch aparecen una serie de advertencias en cuanto a la temperatura y el rendimiento del hardware. Para que veas que esos papeles a veces sí que tienen algo de utilidad.

El fabricante recomienda no utilizar Nintendo Switch con más de 35ºC de temperatura ambiente. Y ojo, estos son los grados que tiene que haber en el interior de tu casa o en el espacio de la calle en la que la estés usando.

En cualquier caso, si quieres proteger tu consola del calor, prueba a utilizarla en modo portátil. Ah, y cuidado con ponerte bajo el sol; además de freírse tu cerebro se derretirá lo que tienes entre las manos. 🔥🔥🔥