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Se acercan las elecciones: así es el ‘Gran Hermano’ político

4 min

La distopía de '1984' se está convirtiendo en realidad según los expertos: el Big Data es el “ojo que todo lo ve”.


¿Qué es el Big Data?

Lo nombran continuamente en facultades, conferencias y medios de comunicación. Pero ¿qué es el Big Data, en qué consiste y para qué sirve? A bote pronto podríamos decir que el Big Data es la información que proporcionamos con nuestra actividad en Internet y que las empresas quieren saber. Pero, ya que estamos en un blog de tecnología, vamos a profundizar un poco más en el concepto.

¡Dejémonos de líos! El Big Data se define como la gestión y el análisis de enormes volúmenes de datos que no pueden ser tratados de manera convencional, porque superan los límites y la capacidad de los softwares especializados en el tratamiento, procesamiento y análisis de datos. De ahí, que reciba el nombre de (redoble de tambores) Datos Masivos. De algo tuvo que servir el curso de inglés por correspondencia...

Big Brother

¿Y para qué se quiere tanta información? Muy sencillo: conocernos mejor para personalizar al máximo el mensaje. Los datos se convierten en información que facilite a las corporaciones tomar decisiones a corto, medio o largo plazo. Un ejemplo de lo que te comentamos es el recomendador de música de Spotify y Youtube. ¿Cómo puede ser que sus sugerencias sean tan acertadas? Porque “recuerda” nuestras búsquedas más recientes y/o habituales.

Y es que las empresas suelen utilizar los datos para identificar el perfil de los usuarios y averiguar cómo se sienten respecto a sus productos. De esta manera, las compañías pueden adelantarse a nuestros futuros deseos.

El Big Data, la nueva herramienta del marketing político

Todo líder político debe transmitir el mensaje con nitidez y establecer un feedback con el electorado si desea obtener unos buenos resultados en las elecciones. Esa es la máxima del marketing político, cuya finalidad es diseñar campañas electorales a partir de la observación de la realidad, la recopilación de información y el análisis de datos. El objetivo último es seducir al potencial votante, por tanto, cuanto mejor conozcamos al ciudadano mayores posibilidades de éxito tendremos.

Las técnicas de comunicación política han transmutado con cada innovación tecnológica. La irrupción de la televisión en los hogares fue el primer gran hito que transformó la manera de transmitir el relato político. La oratoria pasó a un segundo plano en beneficio de la imagen y, por tanto, los asesores tuvieron que esmerarse para que los líderes cayesen bien.

Big_Data

El punto culminante fue el debate entre Kennedy y Nixon en 1960. Ese cara a cara televisado fue la constatación de que la telegenia sería clave en lo que quedaba de siglo XX para afrontar las campañas electorales con ventaja. Un joven y guapo Kennedy venció a un Nixon que no quedaba bien en pantalla.

Es cierto que con los mass media se multiplicó exponencialmente la audiencia de nuestros mensajes. Los medios de comunicación de masas nos garantizan un mayor nombre de impactos, pero no nos permiten conocer cuál es la reacción del público ni tampoco segmentarlo. Todo esto cambió con la aparición de Internet y las redes sociales.

Obama marcó el camino

Barack Obama fue sin duda el primer político en sacar partido del Big Data con fines electorales. Su carisma, su capacidad para conectar con los jóvenes, su oratoria y su imagen juvenil fueron aspectos que le beneficiaron para llegar a la Casa Blanca. Sin embargo, el expresidente de los Estados Unidos también supo sacar partido de las nuevas tecnologías.

Obama y sus responsables de campaña no sólo realizaron un potente trabajo de comunicación tradicional, sino que también hicieron una minuciosa recolección y análisis de los datos recogidos en Internet. Articularon un mensaje poderoso y, lo más importante, sabían a quien mandárselo.

Barack_Obama

Fueron capaces de segmentar a los votantes y diseñar campañas personalizadas para cada segmento. ¿Te imaginas que el candidato de uno u otro partido te hable directamente a ti? Pues eso fue lo que consiguió Barack Obama.

Y todavía sin movernos de EUA, Donald Trump es otro ejemplo de político que maneja las nuevas tecnologías de comunicación para dirigirse al conjunto del país sin recurrir a los medios de comunicación. ¿Para qué necesito a la prensa, la TV o la radio si dispongo de cuenta en Twitter? Eso es lo que parece pensar el actual inquilino de la Casa Blanca, que utiliza las redes sociales para que sus palabras no pasen por ningún intermediario.

¿Cómo utilizan los partidos el Big Data?

Los expertos en analizar datos masivos recopilan, procesan y estudian el rastro que dejamos en Internet diariamente para adaptar sus propuestas a nuestros intereses, miedos, ambiciones o esperanzas. Los mítines multitudinarios dirigidos a una masa homogénea ya no garantizan éxitos, ahora los votos hay que conseguirlos a través del micromárketing: campañas individuales e intransferibles.

Los partidos políticos son cada vez más conscientes de que el uso del Big Data es beneficioso en estos tiempos a fin de conocer con más profundidad a sus potenciales votantes a fin de acceder de manera directa y acertada. Algunos de los beneficios de Big Data son los siguientes:

  • Predice el comportamiento electoral de la ciudadanía.

  • Permite segmentar al electorado.

  • Detecta gustos e intereses del público con el propósito de confeccionar propuestas atractivas a los potenciales electores.

  • Permite la personalización de las campañas electorales.

  • Facilitan una mayor interacción entre los partidos políticos y la población votante.

Cada búsqueda que realizamos en Internet, cada like en Facebook, cada retuit, cada clic sobre una noticia… es una valiosa información que describe cómo somos y ayuda a las organizaciones a acercarse de forma efectiva a nosotros.

A pesar de que todavía no hemos alcanzado el escenario distópico de 1984, los expertos en Big Data son las figuras más similares al ‘Gran Hermano’ descrito por George Orwell. El estudio de las miguitas de pan que dejamos en la red son un poderoso artefacto que los partidos y gobiernos tienen a su alcance para predecir el comportamiento electoral, prever nuevas tendencias y potenciar la comunicación bidireccional.

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