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Todo lo que siempre has querido saber sobre chatbots y nunca te has atrevido a preguntar

4 min

Te explicamos cómo funcionan los chatbots y de qué manera te pueden ayudar estos asistentes virtuales cada vez más presentes en nuestro día a día


Como ya te habrás dado cuenta, los chatbots están a la orden del día. Muchas empresas los usan en sus departamentos de atención al cliente porque facilitan la vida tanto del que llama, como del trabajador que tiene que aguantarlo.

Pero seguro que todavía tienes muchas preguntas sobre lo que pueden dar de sí estas criaturitas tecnológicas. Por eso hemos intentado resolverte algunas de las más comunes, que tampoco tenemos todo el día.

I'm not a robot

¿Cómo funcionan?

Los chatbots cuentan con sistemas de inteligencia artificial y aprendizaje automático o machine learning, una cosa que hacen las máquinas para asimilar conceptos sin tener que hincar los codos ni nada. ¿Quiere decir eso que pueden sacarse unas oposiciones sin hacer ni el huevo? Pues no, porque si fuera así Terminator ya estaría trabajando de inspector de Hacienda.

Debido al conocimiento que asimilan a través de I.A. y machine learning, los chatbots son capaces de dar respuestas coherentes e interpretar lo que les decimos los humanos. Pero su nivel de interpretación llega hasta cierto punto, tampoco puedes ponerte a recitarle un poema de Lorca.

¿Es posible que no sepa distinguirlos de un humano?

En general, bastará con hacerles preguntas trampa como “¿de qué color es el caballo blanco de Santiago?” para descubrirlo, pero no siempre será tan fácil.

Existe una prueba llamada test de Turing para comprobar hasta qué punto las máquinas pueden hacerse pasar por personas. En 2014, un “niño” ucraniano llamado Eugene Goostman consiguió pasarlo al engañar a más del 30% (concretamente, 33%) de un jurado compuesto por 150 personas. Pero, ¿es un 33% un éxito? Y, si es así, ¿por qué no se lo parecía a nuestros padres cuando traíamos las notas?

Hay motivos para ser escépticos. Por ejemplo, ¿se les hizo algún tipo de test a los jueces para comprobar que eran humanos, como por ejemplo hacerles pasar el típico captcha de “No soy un robot”? Y, en ese caso, ¿lo hubiera pasado Zuckerberg?

¿Para qué puedo utilizar yo un chatbot en mi día a día?

Para un montón de cosas. De hecho, cuando le pides a Siri que te recuerde llamar al dentista, estás usándolos. Otro ejemplo de chatbot que funciona como asistente virtual es Alexa, esa señora de Amazon que se instala en tu casa sin pagar alquiler.

¿Para qué puedo utilizar yo un chatbot en mi día a día?También está HealthTap, un médico virtual que te da un diagnóstico muy simple cuando te encuentras mal sin hacerte esperar dos horas en la consulta. O Replika, un amigo de bolsillo que siempre está ahí para escucharte, aprendiendo de tus aficiones y forma de ser sin pedirte juegos de la PlayStation. Obviamente, también te recomendamos que visites médicos de los de bata y estetoscopio, aunque solo sea para ver si eres capaz de entender su letra.

¿Es lo mismo un chatbot que un asistente virtual?

Depende de a quién le preguntes. Hay quienes consideran que son lo mismo, otros opinan que el asistente virtual es algo así como la evolución del chatbot y también hay quienes creen que chatbot es el nombre de un mueble de Ikea. A estos últimos mejor no les preguntes.

Si tuviéramos que diferenciarlos, diríamos que un chatbot puede mantener conversaciones a través de texto y tradicionalmente ha sido utilizado por empresas para atender a los clientes online (aunque ya hemos visto que no tiene por qué ser así). Por el contrario, los asistentes virtuales suelen comunicarse por voz, son más habituales en el ámbito doméstico y su nivel de interacción y personalidad está más desarrollado.

¿Es lo mismo un chatbot que un asistente virtual?

¿Podemos trolear a un chatbot?

Desde luego, los trols interneteros han encontrado en los chatbots una de sus víctimas predilectas.

Uno de los casos más sonados fue el de Tay, un chatbot creado por Microsoft. La compañía americana decidió ponerle un pisito a Tay en el ciberespacio, concretamente en el barrio de Twitter para que aprendiera poco a poco a comunicarse a través de interactuar con sus vecinos tuiteros. Pero todo el vecindario le vio con pinta de Ned Flanders y se aprovechó de su inocencia. En apenas un par de días, Tay desapareció del mapa tras haber sido troleada para que pensara de forma machista y racista.

¿Los chatbots son realmente el futuro?

Hay quienes creen que los chatbots no acaban de convencer en el mercado y que David, ese “chico” tan simpático que responde a tus dudas en AliExpress, no es más que una contestador automático con aires de grandeza.

Aunque todavía queda mucho camino por programar, lo cierto es que los chatbots, al contrario de los bancos, cada vez ofrecen más “prestaciones” a cambio de menos. Eso sí, todo apunta a que la voz predominará por encima del texto, con Siri en Apple o Alexa en Amazon como la prueba más clara de esta tendencia. ¿Para qué vamos a escribir en un teclado cuando podemos volver a la prehistoria de la comunicación y hacerlo todo “a grito pelao”?

Así que ahora, si os preguntan qué pensáis de los chatbots, ya podéis marcaros un tanto diciendo aquello de “me alegra que me hagas esta pregunta...”, en lugar de quedaros con cara de póquer. Y si os han entrado ganas de más, ya sabéis: ¡a “googlear” como cosacos!

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