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La tecnología de la tercera temporada de Westworld, ¿existe?

13 min

La tercera temporada de Westworld está llegando a su fin y hemos hecho un recopilatorio de su tecnología: ¿Existe o no algo similar en el mundo actual?


La tecnología de la tercera temporada de Westworld podría estar más presente en nuestro día a día de lo que te piensas, aunque no por eso se pueda afirmar del todo que existe. Y no, no nos referimos a tu ex sea un robot creado con un sinfín de rasgos que hagan que te encante aunque viváis en una guerra a muerte, lo tuyo es mal ojo, a secas.

Nos referimos a coches autónomos, seguridad biométrica, inteligencia artificial y toda la mandanga que desfila capítulo a capítulo haciéndonos respetar y hasta temer a nuestra Roomba más de lo normal.

Si no llevas la tercera temporada de Westworld al día, es el momento de parar a leer. Te recomendamos este artículo que también es sobre robots que hacen cosas, pero sin spoilers.

Aviso Spoiler Alert

Westworld: del lejano Oeste al futuro cercano

Si ya con la segunda temporada te advertimos que el futuro distópico patrocinado por Delos no estaba tan lejos de poder ocurrir, en la tercera temporada de Westworld te diremos, casi casi, que Dolores "está aquí (está aquí) tan cierto como el aire que respiro..."

A lo mejor estás pensando que nos hemos pasado con eso de sorprendernos por la tecnología que aparece en la tercera temporada de la serie. Sí, Westworld es una obra de ciencia ficción y, por supuesto, la tecnología futurista es uno de los componentes esenciales de este género.

En todo eso estamos de acuerdo. Pero, si has visto la tercera temporada de la serie, no nos negarás que es una de las más ricas en cuanto a tecnología de ficción se refiere, ¿verdad? Al menos buena parte de la crítica está de acuerdo con esto y, no menos importante, son muchos los que entienden esta temporada como una pequeña reflexión acerca de lo que los progresos tecnológicos nos van a traer en los próximos años.

Sí, esto también es común para otras muchas obras de ciencia ficción en las que se intenta adivinar el futuro que nos aguarda. Libros, películas o series del género lo hacen y lo seguirán haciendo, pero hay una cosa más que nos ha llamado poderosamente la atención de la tecnología de Westworld en su tercera temporada.

¿Qué? Pues que los gadgets y objetos tecnológicos que aparecen no son para nada tan futuristas como pueden parecer en un principio. Sí, ninguno existe como aparece en la serie, pero sí que hay bastantes que apuntan a no tardar mucho en convertirse en realidad.

Por ello, al mismo tiempo que te explicamos que son los artilugios que pueblan Westworld, intentaremos echar un vistazo al mundo real para ver si hay algo que se parezca o que anticipe la llegada de esas tecnologías que hoy son futuro, pero que dentro de unos minutos pueden convertirse en algo de lo más real.

Rehoboam

¿Has pensado alguna vez qué pasaría si la historia de la humanidad a cualquier escala fuese diseñada por una inteligencia superior que asignara a cada individuo el lugar que por méritos y capacidades le corresponde?

Salvo el hecho de que la primera versión desarrolle esquizofrenia y la tengas que encerrar, la idea de una bola -literal-de inteligencia artificial rigiendo nuestro destino no es tan descabellada. Vamos a ver: llevamos pensando en dioses de todo tipo desde que el mundo es mundo. Filosofía mediante, el planteamiento de esa gran esfera de control conductual creada por los hermanos Serac, puede leerse estableciendo paralelismos con casi cualquier religión.

¿O acaso no hay ya suficientes religiones que creen que todos tenemos un destino ya trazado por el que vamos avanzando, aunque nosotros no podamos saber qué nos espera en la siguiente página de nuestro libro personal? Esto es lo mismo, solo que la fuerza que nos controla y decide por nosotros está físicamente localizada y localizable en un edificio de oficinas, a diferencia de la mayoría de los mitos religiosos antiguos y modernos, que sitúan al ente creador en el terreno de lo intangible.

Esa idea del arquitecto divino es la que se esconde tras el Rehoboam que aparece desde el primer capítulo de la tercera temporada. Puedes llamarla como quieras, pero esa enrome bola negra con luces rojas en su interior es una versión de Dios.

En la trama, Dios es un señor francés que de tanto trabajar con Big Data y Machine Learning acabó trastornado y cuyo hermano decidió tomar su asiento como Dios para convertirse en el amo y señor del mundo vigente en 2058, año en el que ocurren los eventos de esta tercera temporada.

Puede que estemos exagerando, pero esa enorme pelota es -explicado rápido y mal- una IA como las muchas que ya empiezan a rodearnos y que tenemos disponible en nuestro smartphone o en los altavoces inteligentes con los que estamos llenando nuestras casas, solo que lista a rabiar, al haber sido desarrollada a lo bestia.

Rehoboam va mucho más lejos. Algunos avances de la nueva temporada dejan entrever que este sistema tiene el control total de la sociedad determinando el puesto que cada persona ocupa en ella.

Incluso es capaz de alterar la percepción física que los habitantes de la ciudad tienen de su entorno consiguiendo que crean en cosas y actúen de modos que solo la inteligencia que se esconde en el parpadeo de las luces rojas entiende.

Así, el control es total y definitivo. Nada escaparía al Rehoboam y el futuro no sería más que la plasmación de los planes que esta máquina tiene para todos y cada uno de nosotros. Te lo advertimos: estos son suposiciones basadas en lo que HBO nos ha ido dando poco a poco, aunque parece que este artilugio va a ser determinante en el desarrollo de la serie de ahora en adelante.

¿Tenemos algo parecido en el mundo real? No, por supuesto, aunque hay algunos sistemas de inteligencia que empiezan a tomar un camino parecido. Cada vez son más las sociedades que se rigen por los análisis de Big Data que hacen los superordenadores y que toman decisiones importantes para la vida de millones de personas con base en lo expuesto por estas inteligencias.

Es verdad que, creemos, no existe ningún dispositivo que pueda actualmente alterar la percepción física que tenemos del mundo. Sin embargo, ¿es complicado imaginar que las gafas inteligentes terminen siendo de uso común y que la realidad aumentada sea controlada completamente por un sistema informático?

Ahí dejamos esa puerta abierta a que el Rehoboam termine siendo algo más cercano de lo que podemos llegar a pensar.

El Asistente Digital de Westworld

Si conoces a Siri, a Alexa o a Google Assistant sabes de lo que vamos a hablarte. Por poner cierto paralelismo, no es exagerado decir que estos asistentes que hoy usamos para algunas tareas son el embrión de lo que el futuro nos va a traer en materia de asistentes virtuales.

No olvides que la tercera temporada de Westworld transcurre en el 2058, así que todavía queda tiempo para que las jóvenes Alexa o Siri crezcan y cobren una serie de habilidades que todavía no hemos llegado a soñar.

Bueno, algunos sí que las han soñado y las han pasado a la pantalla. Ahí tienes el ejemplo del Asistente Digital. Este se presenta en la serie como un pequeño auricular que se lleva puesto todo el día y que domina casi cualquier aspecto de la vida diaria.

Hacer llamadas, mandar mensajes o controlar la agenda no es algo que te vaya a sorprender, y es que ya puedes hacerlo con los asistentes de tu smartphone e incluso con los que vienen instalados en relojes inteligentes o en auriculares de alta gama.

Sin embargo, el que nos presenta Westworld va un poco más allá. Es capaz de controlar la interacción que tienen los personajes con los objetos de la calle, de casa o de la oficina y se convierte en una inteligencia sobre la que apoyarnos más que en un mero asistente al que dar órdenes y pedir información.

Como te venimos diciendo, los asistentes virtuales están ya en la actualidad bastante implantados y su uso no deja de crecer. ¿Llegarán a alcanzar la sofisticación del que nos muestra Westworld? Pues lo cierto es que nada indica que esto sea imposible, así que lo mismo llegamos a ese no tan lejano 2058 habiendo hecho realidad una de las profecías de esta temporada.

Los vehículos autónomos a los que invoca Dolores

Como Westworld se ha alejado en esta temporada de los parques temáticos que evocaban el pasado y se ha lanzado a las calles de una gran ciudad, hemos visto cosas que no podíamos haber valorado en otras temporadas.

Una son los coches y motos con los que, según la serie, nos moveremos en el futuro. Al margen de sus diseños, que esto es casi imposible de vaticinar porque las modas son pura matemática entre gustos personales y avances científicos, parece que el futuro será la autonomía.

Los coches y las motos que hemos podido ver se activan con comandos de voz o con ese Asistente Digital que te describimos antes. Sí, los protagonistas pueden llamar a su coche para que este acuda desde el lugar en el que está aparcado, pedirle que lo conduzca a algún lugar de la ciudad o mandar al vehículo a que se busque un aparcamiento cuando ya no se necesiten sus servicios.

Seguro que a más de uno que vive en una gran ciudad le encantaría eso de mandar al coche a que se aparque solo, pero esto todavía está lejos de suceder. Lejos, pero quizás no tanto como pensamos.

Hay muchos proyectos para sacar adelante el coche autónomo. Puede que los más famosos sean los realizados por Elon Musk, aunque no solo su compañía Tesla anda tras este avance. Los problemas ahora mismo están en el lado de la velocidad en la transferencia de datos.

Sí, se calcula que las próximas conexiones 5G conseguirán dar el ancho de banda necesario para que una CPU tenga la capacidad de manejar la información que se requiere en la conducción de un coche en tiempos que sean seguros.

Por lo demás, no habría ningún problema en implementar un coche autónomo como los que se han podido ver en Westworld, así que puede que estés más cerca de lo que piensas de llamar a tu vehículo para que este te recoja allá donde te encuentres.

Pastillas inteligentes

Se abusa en nuestros tiempos del término inteligente, y es que ya no queda casi ningún objeto que no lo sea. Bueno, la comida todavía no se ha conectado a Internet y a su inmensa fuente de sabiduría y los medicamentos tampoco, que sepamos.

Rescatando la nostalgia de finales del siglo pasado y principios del actual que vimos en Matrix, parece que los pensadores que dan forma a Westworld tienen claro que esta puede ser una barrera que, tarde o temprano, termine desapareciendo. En la serie hemos podido ver unas pastillas inteligentes que los protagonistas ingieren para todo tipo de cosas. Y sin quebraderos de cabeza eligiendo detalles "nimios" como si es roja o azul.

Funcionan para curar enfermedades, sí, pero también para crear sensaciones explosivas en el paladar o para realizar diversos análisis de forma inteligente. Es más, tenemos razones para sospechar que su interior está lleno de pequeños circuitos que seguramente serán más potentes que el ordenador que tengas ahora mismo en casa y que en algunos casos se conectan con, oh, lalá!, una placa instalada en el paladar.

El resultado es que con una simple pastilla de estas puedes hacer mil cosas. Las hay que se conectan directamente con una app y miden lo que comes durante el día y otras te harán revivir aquel plato que tomaste en tu infancia y que ya no puedes cocinar.

Es cierto que esta posibilidad, como otras tantas, está abierta en un futuro que no parece cercano. Lo que hoy se vende como comida inteligente son más barritas y cosas por el estilo que prometen sustituir comidas… no nos metemos con su efectividad, pero están lejos de ser tan inteligentes como las píldoras que nos muestran en Westworld.

Si nos fijamos en el aspecto médico de estas píldoras, entonces sí que podemos pensar que, tarde o temprano, vamos a llegar a algo similar. Son muchas ya las compañías dedicadas a estudiar las posibilidades de los nanorobots en la medicina.

Bastaría con una serie de minúsculos robots diseñados para, por ejemplo, destruir las células tumorales de un cáncer para que tratamientos mucho más agresivos pasen a ser cosa del pasado.

En este sentido, los nanorobots podrían venir en una píldora que llamaríamos inteligente. Además, esos robots pueden estar conectados a Internet para que sean controlados de forma más dinámica e incluso podrían ser completamente autónomos convirtiéndose en microscópicos doctores que van directamente al foco del problema para solucionarlo como nunca antes se había podido hacer.

Todo esto es posible, se trabaja actualmente en ello, pero, no nos vamos a engañar, no está cerca de ser algo tan cotidiano como esas pastillas que los personajes de Westworld han tomado en muchos casos.

Drones para matar a distancia

Sobra decir que los drones existen y que hay algunos que hacen auténticas virguerías, como por ejemplo apagar incendios forestales o fumigar grandes extensiones de terreno.

Ahora bien, los drones diseñados para matar a gran distancia no existen aún -por lo menos no oficialmente- pese a que existan flotas desarrolladas con fines militares. Actualmente, estas flotas de drones tienen asignadas labores de reconocimiento del terreno y no hay constancia de que se estén empleando como armamento.

Puede que lo más parecido sean los misiles inteligentes que se han lanzado en algún conflicto reciente, pero nada como esos drones tipo sicario de los que Dolores dispone a diestro y siniestro.

Y no es por elegir un bando, pero a la vista está que por muy buenos que sean tus drones asesinos, donde esté una buena katana, ya puede irse todo lo demás.

Copias de seguridad nivel: un backup de ti mismo

Hace no mucho tu mejor oportunidad para respaldar información era copiarla en un diskette de aquellos cuadrados con un trozo de chapa en la parte de arriba. Su capacidad era tan ínfima que muchas veces necesitabas más de uno para respaldar un simple documento de Word. Eran otros tiempos y hacer una copia de seguridad de nosotros mismos ni se nos pasaba por la cabeza.

Resulta que en Westworld uno de los primeros planteamientos es, justamente, la ambición del primer jefazo de Delos por respaldar su memoria para alcanzar, de esa manera tan tecnológica y poco divina, la inmortalidad.

Ambición conseguida por él y muy bien aprovechada por Dolores, que se ha replicado a sí misma unas cuantas veces y se ha convertido mediante sus muchas copias en su propio ejército de confianza. Vamos, el sueño de todo jefe que ni tenga ni quiera un poquito de talento para delegar.

Impresoras 3D: el origen de la vida

Dejado para lo último y no por menos importante, está el tema de las impresoras 3D que dan vida, nada más y nada menos, que a los propios anfitriones de Westworld (Dolores, Maeve, Clementine y Bernard son algunos de ellos).

A lo largo de las tres temporadas hemos visto que estas impresoras hacen personas, caballos, cerditos y básicamente cualquier cosa que les pidas. Y tú sintiéndote Dios por imprimirte unos tazos con la tuya...

Ya hay muchas impresoras 3D en el mercado y algunos casos de éxito en cuanto a su utilización para crear prótesis completamente funcionales. No descartamos que en el 2058 tengamos usos mucho más avanzados de los que hoy conocemos.

Definitivamente, no sabemos todavía que otros artilugios nos van a mostrar Aaron Paul y compañía en Westworld en próximas temporadas. Lo que sí que es cierto es que, si las futuras entregas son como la tercera, nos vamos a hartar de ver aparatos tecnológicos de todo tipo. Que lleguen a existir o no ya es algo que no podemos saber con certeza, aunque algunos, como hemos visto aquí, no están tan lejos de convertirse en algo cotidiano. No lo olvides: el futuro se hace presente en muy poco tiempo y siempre viene cargado de sorpresas.

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