Seguro que alguna vez has visto en redes un vídeo de una persona famosa diciendo algo que parecía completamente real y has pensado: “¿Pero de verdad ha dicho eso?”. Con la inteligencia artificial, crear imágenes, vídeos o audios que parecen auténticos es cada vez más sencillo. Por eso, aprender qué son los deepfakes y cómo detectarlos es clave para saber qué contenido es real y cuál puede estar manipulado.
No significa que todo lo que vemos en Instagram, TikTok o X sea falso, ni que tengamos que convertirnos en detectives cada vez que abrimos una red social. Pero sí conviene conocer algunas señales que pueden ayudarnos a detectar cuándo estamos ante un contenido manipulado.
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¿Qué es exactamente un deepfake?
Un deepfake es un contenido creado o modificado mediante inteligencia artificial para que parezca real, aunque la situación que muestra nunca haya ocurrido de esa manera. Puede tratarse de un vídeo, una fotografía o incluso un audio en el que se imita la voz de otra persona.
El término viene de la combinación de deep learning: aprendizaje profundo; y fake: falso. La tecnología utiliza modelos de inteligencia artificial capaces de aprender a partir de grandes cantidades de imágenes, vídeos o grabaciones y generar después contenidos que imitan determinados rasgos.
Por ejemplo, una herramienta puede aprender cómo se mueve la cara de una persona, cómo habla o cómo suena su voz y utilizar esa información para crear una nueva pieza audiovisual.
Y aquí está precisamente el problema: no siempre basta con mirar el vídeo una vez para saber si es real.
No todos los deepfakes son vídeos
Aunque los vídeos son probablemente el formato que más asociamos a esta tecnología, un deepfake puede aparecer de diferentes maneras.
Los deepfakes de vídeo pueden sustituir el rostro de una persona por el de otra o modificar sus gestos para hacer que parezca que ha estado en una situación en la que realmente nunca estuvo.
Los deepfakes de audio funcionan de una forma parecida, pero con la voz. A partir de grabaciones de una persona, se puede generar una voz sintética capaz de reproducir palabras o frases que nunca pronunció.
También existen imágenes manipuladas o generadas mediante IA, desde fotografías modificadas hasta personas que directamente no existen. Esto hace que el fenómeno vaya mucho más allá del típico vídeo viral de una celebridad.
Por eso, cuando hablamos de detectar un deepfake en redes, no debemos fijarnos únicamente en si un vídeo “parece raro”: también tenemos que aprender a analizar fotografías y audios.
¿Por qué pueden parecer tan reales?
La clave está en la cantidad de información que la inteligencia artificial puede analizar. Cuantas más imágenes, vídeos o grabaciones existan de una persona, más información puede utilizar un sistema para imitar sus características.
Esto explica por qué las personas famosas han sido durante mucho tiempo un objetivo habitual de este tipo de contenidos: tienen una enorme cantidad de material disponible públicamente.
Imagen de Tero Vesalainen. Licencia de iStock.
Además, las herramientas han evolucionado y son cada vez más accesibles. Ya no hablamos únicamente de técnicas reservadas a expertos, sino de herramientas que pueden utilizarse desde dispositivos cotidianos.
El resultado es que la frontera entre una grabación real y una manipulación puede ser cada vez más difícil de distinguir a simple vista.
Cinco pistas para sospechar que un vídeo es un deepfake
No existe una señal mágica que nos permita confirmar que un vídeo es falso. De hecho, algunas falsificaciones pueden estar muy bien hechas. Pero sí hay pequeños detalles que merece la pena observar.
1. Mira los movimientos de la cara
Fíjate en los ojos, el parpadeo, las expresiones y la forma en la que se mueve el rostro. Algunas manipulaciones pueden presentar movimientos poco naturales, cambios bruscos o pequeñas diferencias entre la cara y el resto del cuerpo.
2. Comprueba la zona de la cara y el cuello
Cuando se sustituye un rostro, puede haber pequeñas incoherencias en los bordes, la iluminación o la transición entre la cara y el resto de la persona. Si algo parece demasiado borroso o artificial precisamente en esa zona, merece la pena prestar atención.
Una buena técnica es reproducir el contenido a una velocidad más lenta. Así puedes detectar cambios repentinos en la iluminación, el fondo, las expresiones o determinados elementos de la imagen que pasan desapercibidos al verlo rápidamente.
4. No ignores la duración y el encuadre
Algunos deepfakes utilizan vídeos muy cortos o primeros planos, ya que resulta más sencillo concentrar la manipulación en el rostro. No significa que un vídeo corto sea falso, pero sí que conviene analizarlo con algo más de atención si además presenta otras señales extrañas.
Pero hay una pista todavía más importante: el contexto
Aquí llega una de las comprobaciones más útiles y que no requiere ningún conocimiento técnico: preguntarte de dónde sale el contenido.
Imagina que te aparece un vídeo en TikTok en el que una persona famosa anuncia algo completamente inesperado. Antes de compartirlo, busca quién lo publicó originalmente. ¿Es su cuenta oficial? ¿Aparece también en otros medios? ¿Existe una fuente original? ¿Otros perfiles están compartiendo exactamente el mismo contenido?
La recomendación es sencilla: no te quedes únicamente con el vídeo que te ha aparecido en el feed.
También es importante prestar atención a la situación que muestra. Si una persona aparece haciendo unas declaraciones que chocan completamente con lo que sabemos de ella, si el contexto parece extraño o si el contenido provoca una reacción emocional muy fuerte, merece la pena parar y comprobarlo antes de compartirlo.
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Lo primero es algo muy sencillo: no compartirlo inmediatamente.
Puedes buscar la información en fuentes oficiales o en medios de comunicación fiables y comprobar si existe una versión original del contenido. También puedes realizar una búsqueda inversa de una imagen o buscar frases concretas del supuesto discurso para comprobar si aparecen en otras fuentes.
En contenidos especialmente dudosos, existen además herramientas especializadas capaces de analizar determinados patrones de imágenes, vídeos o audios. Sin embargo, estas herramientas no deberían sustituir a la comprobación básica del contexto y la fuente.
La mejor herramienta para detectar un deepfake eres tú
No hace falta desconfiar de absolutamente todo lo que aparece en tu móvil. La clave está en no dar por verdadero un contenido solo porque parezca real.
Imagen de Pekic. Licencia de iStock.
La próxima vez que veas un vídeo sorprendente, párate unos segundos: mira los movimientos, escucha la voz, revisa los detalles y, sobre todo, comprueba quién lo ha publicado y de dónde procede.
Porque en Internet ya no siempre basta con preguntarse “¿esto parece real?” La pregunta importante es: ¿puedo comprobar que realmente lo es? A través de las redes sociales de Yoigo damos consejos para que puedas identificar y estés al día de este tipo de amenazas.🔎