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¿Placas solares en mi comunidad de vecinos? Ahora es posible

5 min

¿Dónde pido que me instalen las placas? ¿Cómo es el proceso?¿Realmente sale a cuenta? Todas las respuestas, aquí


Al pensar en placas solares, la mayoría lo vemos como una opción para ese amigo que tiene una casita en las afueras con jardín y barbacoa, ¿pero qué pasa con el resto de mortales que viven en bloques de pisos? Y es que, según Eurostat, España es uno de los países de la Unión Europea en la que viven más personas en edificios compartidos. ¿Qué pasa con esas personas? ¿Acaso no tienen ellos también derecho a disfrutar de los beneficios de nuestro querido sol? El Gobierno decretó en 2015 que no, pero el Tribunal Constitucional decidió anular unos apartados del decreto, entre ellos uno que decía que “en ningún caso un generador se podrá conectar a la red interior de varios consumidores”.

Además, hay que recordar que también se eliminó en 2018 el famoso “impuesto al sol”, que obligaba a las personas que se decidían por el autoconsumo a pagar un peaje por su tozuda voluntad de querer usar energías renovables. La entonces ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, destacó "el retraso de España en esta materia", comparando las poco más de mil instalaciones españolas de autoconsumo de entonces con las alemanas, que ya sobrepasaban el millón.

La eliminación de estas dos trabas legales ha hecho viable que las comunidades de vecinos empiecen a plantearse usar este gran invento ecológico, logrando así depender un poquito menos de las compañías eléctricas y un poquito más de la gran estrella de nuestro sistema solar.

¿Cuánto podría costarme?

Según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), una instalación para un edificio de cuatro plantas en Madrid podría costar unos 8.000 euros. Se necesitarían unos 10 paneles a 150 euros cada uno, a los que habría que sumarle la mano de obra, unos 1.240, el material eléctrico (800 euros), así como gastos de ingeniería y administración. Además, habría que sumarle la potencia, casi 2.500 euros.

Dicha inversión varía en función del tipo de tejado que tenga el edificio, las horas de sol que reciba, el lugar geográfico en el que esté o la calidad del equipo. Ahora bien, este tipo de inversiones suelen estar amortizadas en unos 10 años.

Pasos para instalar placas en tu comunidad de vecinos

Si te has animado a instalar placas fotovoltaicas en tu comunidad de vecinos lo primero que tienes que hacer, a diferencia de cuando quieres ponerte fibra, es comentárselo a los demás vecinos. A no ser que vivas en un bloque como el de La que se avecina, no tienes por qué tener mayores problemas. Cualquier propietario puede solicitar la instalación, que tendrá que aprobarse en una junta por al menos un tercio de los propietarios.

Una vez hayáis acordado apostar por la energía solar infinita, tocará estudiar si el proyecto es viable en vuestro bloque. Algunas empresas te hacen un estudio personalizado gratuito en función de tu consumo o potencia y te plantean una propuesta en la que detallan qué equipo necesitarías (número de paneles, batería), qué coste tiene y qué rendimiento dará para que sepas si el autoconsumo es una buena opción hoy en día en tu comunidad.

Por último, si los números os encajan, tocará llevar a cabo la instalación y su legalización. La misma compañía que os ha hecho el estudio puede encargarse de ello, o podéis contratar un instalador por vuestra cuenta. Primero harán una visita a tu comunidad para planificar la instalación. Una vez hecha la planificación, la instalación del equipo suele tardar unos tres días y suele contar con dos años de garantía

En cuanto a la legalización, si decides hacerla por tu cuenta, deberás ponerte en contacto con el ayuntamiento de tu localidad para que te digan qué trámites hacer. Habitualmente este tipo de instalaciones cuentan con alguna subvención de tu ciudad o comunidad autónoma, así como descuentos en el IBI. ¡Acuérdate de preguntar!

Preguntas frecuentes

Antes de lanzarse a la piscina, es lógico tener algunas dudas sobre qué implica el concepto de autoconsumo. Por ejemplo, hay que saber que aunque consumamos energía fotovoltaica, eso no significa que vayamos a desconectarnos necesariamente de la red eléctrica clásica. De hecho, lo más recomendable es seguir enganchado. Así, en el caso de que nuestras placas solares sufran algún problema o simplemente no produzcan la suficiente energía no nos quedemos sin la luz que necesitamos.

También hay que aclarar que, además de las placas solares, contaremos con baterías que permiten acumular la energía para poderla utilizar cuando las placas no generen la suficiente, así que no tendremos que estar pendientes de si está nublado o no para seguir jugando a la PlayStation. Además, si logramos producir todavía más energía de la que consumimos podemos vender ese excedente.

Beneficios de la energía solar

Ya sabemos aproximadamente cuánto puede costarnos una instalación y qué pasos hemos de seguir, pero ¿por qué deberíamos apostar por la energía solar?

Hay que empezar destacando la normalización del uso de placas solares, que las han convertido en una tecnología 100% fiable y contrastada, pudiendo monitorizar sus consumos al milímetro. Además, actualmente valen 6 veces menos que hace 15 años y cuentan con una vida útil de hasta 30 años.

Pero al tratarse de una energía no contaminante y sostenible el mayor beneficio de usar energía solar, como cuando evitamos el plástico , no nos lo llevamos nosotros, sino el planeta. La energía solar nos permite aportar nuestro granito de arena contra el cambio climático, un cambio climático que no se hará esperar hasta 2050, cuando Madrid tenga el clima de Marrakech según un estudio, sino que ya estamos viviendo sus efectos con hasta tres olas de calor en el pasado mes de julio. Muchos países ya hace años que están trabajando en esta dirección y España, a través de eliminar trabas legales y subvenciones, está intentando ponerse las pilas.

Así que, más allá de poder no depender tanto de las grandes distribuidoras eléctricas o del ahorro económico que nos pueda suponer, el beneficio medioambiental es la gran razón que debería movernos a apostar por la energía solar. Lo que nos jugamos, no es poco, precisamente.

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