Resultados

No hemos encontrado ningún artículo relacionado :(

Tecnología

¿Hacia un mundo transhumano?

5 min

Perfeccionar nuestros cuerpos con microchips y convertirnos en datos para trascender a la muerte es un argumento de Black Mirror, pero el transhumanismo quiere que deje de serlo para convertirse en realidad.


La hija reúne a sus padres en la cocina para anunciarles que “soy trans”. Tanto ella como él -ambos muy open mind- reciben la noticia con absoluta normalidad y le dicen que siempre estarán a su lado para lo que sea. La hija interviene para aclarar el mal entendido de sus progenitores: “No soy transexual, soy transhumana”. Ahora sí que sus padres se quedan boquiabiertos y contrariados.

Esta escena familiar aparece en la serie Years and yeas, de Russell T. Davies, y es la manera que tiene la ficción británica de introducirnos en el transhumanismo. Siguiendo con la producción de la BBC, y según la explicación del personaje Bethany Bisme-Lyons, los transhumanos quieren “vivir para siempre como información”. “No son hombres ni mujeres, sino mejores”. La hija está entusiasmada con la idea de trascender como “datos”.

¿Qué es el transhumanismo?

“El transhumanismo es una filosofía que pretende continuar y acelerar la evolución de la vida inteligente más allá de la forma humana actual y sus limitaciones mediante la ciencia y la tecnología”. Así es como lo definió Max More, el filósofo inglés que sentó los principios del movimiento. El pensador futurista lo que nos viene a decir es: ¿por qué conformarte con lo que te ha tocado biológicamente? ¡Mejórate con ciberimplantes!.

El transhumanismo se basa en la idea de que “nuestra forma humana actual no representa el final de nuestro desarrollo”. El movimiento se ha desarrollado progresivamente en las últimas décadas a partir de las ideas que formuló el genetista británico John Burdon Sanderson Haldane en 1924. J.B.S Haldane escribió el ensayo Daedalus: Science and the Future, donde auguró que los humanos controlarían su propia evolución combinando ciencia, tecnología y biología. También afirmó que los avances serían calificados de “indecentes y antinaturales” y generarían dilemas ético-morales.

cerebro

El escritor y periodista Mark O'Connell define el transhumanismo como “una corriente de liberación de la naturaleza”. En su ensayo Cómo ser una máquina, O'Connell investiga qué y quién hay detrás de este pensamiento. Y, como no podía ser de otra manera, el origen lo encontramos en Google y Silicon Valley.

El periodista ha explicado en diversas entrevistas que los fundadores de Google, Larry Page y Serguéi Brin, especularon en una fiesta de Silicon Valley que “tras todo lo que habían logrado y el dinero que habían ganado, lo único que les quedaba por hacer era solucionar el problema de la muerte”.

Los transhumanistas creen que el cuerpo humano es un formato ya obsoleto que debe integrarse en la tecnología. ¿Qué ofrecen al resto de mortales? “La posibilidad de creer que quizá no tengamos que morir. De la misma forma que la mayoría de las religiones ofrecen trascendencia de lo humano, aquí se da por bueno que la tecnología ofrece esa misma promesa”, declaró en El País.

Hasta ahora la medicina era terapéutica y curativa, pero en el futuro se pretende que también sea 'mejorativa'. Ya no basta con curar nuestro cuerpo, sino que habrá que mejorarlo e incluso ampliar sus funciones. La antropología transhumanista considera que el ser humano no tiene un cuerpo, sino que es un cuerpo capaz de transformarse ilimitadamente.

Suecia, un ejemplo de 'transhumanistas'

Bethany sueña con ir a una clínica suiza para 'mejorar' su organismo con ciberimplantes. La serie de HBO presenta el país transalpino como la meca del transhumanismo, pero en la vida real es Suecia uno de los países europeos donde más personas se han interesado en este movimiento. Unas 3.000 personas -según un informe de la agencia AFP- ya han recurrido al implante de chips en el país nórdico.

Un ejemplo de ello es Dave Williams, ingeniero de software para Mozilla, quien se incrustó un microchip en forma de píldora en una mano. El dispositivo funciona con tecnología inalámbrica y le permite abrir puertas, llevar 'implantado' el billete de tren e incluso realizar pagos.

chip

La tecnología inalámbrica es la que se emplea en etiquetas antirrobo, smartphones, tarjetas de contactless o en los chips de indentificación para nuestras mascotas. Pero en los últimos años, también se usa en humanos. Todo empezó en el 2015, cuando la empresa de alta tecnología Epicenter, con sede en Estocolmo, decidió implantar chips a trabajadores. Eso sí, todo voluntario. Todavía no es una condición convertirse en un 'cibertrabajador' para obtener el empleo.

¿Y qué puede hacer un trabajador con chip? Pues por ejemplo acceder a las dependencias del edificio, usar la fotocopiadora o pagar un café de la máquina con un giro de muñeca. “Básicamente, este chip reemplaza una gran cantidad de cosas disponibles en otros dispositivos, ya sean tarjetas de crédito o claves”, explica Patrick Mesterson, cofundador de la compañía.

El chip también almacena información sensible, como cuánto tiempo lleva trabajando la persona o qué es lo que más le gusta de la máquina de vending. ¿Espionaje, invasión de la intimidad o facilitar la vida del trabajador? Cada cual que piense lo que quiera.

Winter Mraz, una mujerbiónica

Winter Mraz, una ingeniera estadounidense de 31 años, es una convencida del transhumanismo. Después de sufrir un grave accidente automovilístico que casi le costó la vida, se sometió a una difícil operación para reconstruirle la espalda, los tobillos y las rodillas que habían quedado destrozadas a causa del accidente.

“Una de mis rótulas está impresa en 3D. Eso es un implante”, relató Mraz en un programa de televisión. Esa primera operación le ayudo a derribar prejuicios y se sometió a otras intervenciones quirúrgicas para implantarse chips que mejorase su cuerpo.

Winter, que acutalmente reside en Liverpool, tiene injertados en sus manos dispositivos de radiofrecuencia que le permiten abrir la puerta de su casa o realizar pagos. Pero además es capaz de detectar campos electromagnéticos gracias a otro implante en uno de sus dedos.

A la que algunos ya llaman la mujer biónica también se ha colocado en el brazo un implante anticonceptivo, luces LED y microchips para enviar y almacenar información como el historial médico o su tipo de sangre.

Cuando el personaje de Bethany Bisme-Lyons explicó a sus padres que quería perfeccionar su cuerpo obsoleto y descargar sus pensamientos en una memoria externa para ser inmortal, se quedaron sin palabras. De momento sólo es una trama de una serie distópica... de momento.

¿TE GUSTAMOS?
¡SÍGUENOS!