Resultados

No hemos encontrado ningún artículo relacionado :(

Tecnología

Coche volador: ¿realidad o pura ficción steampunk?

5 min

Una de las posibles soluciones a la problemática de la movilidad urbana, los coches voladores dividen opiniones con un futuro poco prometedor.


Un solo vuelo de 35 minutos bastó para que renaciera la discusión sobre el futuro de los coches voladores en la movilidad urbana. Hace menos de un mes, AirCar completaba exitosamente el trayecto desde el aeropuerto de Nitra al aeropuerto de Bratislava, dando esperanza a las startups de “los coches del futuro”.

Y aunque no lo parezca, la industria de los coches voladores no es algo nuevo, hay empresas que llevan desde los años ‘80 experimentando con este medio de transporte. Años de desarrollo y experimentación aún no parecen dar sus frutos, muchas personas creen que los coches voladores son sólo un juguete de gran formato.

via GIPHY

¿Ya estamos en el futuro?

Después de años de ver coches voladores en series y películas, finalmente hoy son parte de la realidad, o casi. Aunque ya son muchos los coches voladores que completaron vuelos exitosos de varios minutos, aún hay conflictos relacionados a su practicidad y seguridad.

El vuelo de 35 minutos de AirCar causó mucha conmoción y es considerado uno de los mayores logros en este mercado. Y aunque el coche volador de Stefan Klein fue el último en volar, hay otras empresas que también se han aventurado a desarrollar estos curiosos aparatos.

Una de estas empresas es Aeromobil 4.0, el antiguo empleador de Klein. La empresa eslovaca ha diseñado varios prototipos de coches voladores que incluso han conseguido certificaciones. Aeromobil 4.0 fue un poco más lejos y definió una fecha de comercialización para el 2024: un coche volador para 2 personas.

Pero no sólo las startups quieren entrar en el mundo de los coches voladores, en el evento CES 2021 Cadillac también presentó su propio prototipo: un vehículo volador y eléctrico. VTOL es su nombre, y aunque no tiene una fecha prevista de comercialización, destaca porque Cadillac es una de las pocas empresas reconocidas en el automovilismo que entró en este mercado.

La japonesa Skydrive es otro de los nombres que resuena en el sector, que confirma que la mayoría de las startups que han subido a este tren no demostraron aún prototipos. Y es que en muchos casos, las startups aprovechan el hype para engañar a inversionistas con promesas vacías.

Dentro de la movilidad aérea también destaca la empresa alemana Lilium, que desarrolló jets autónomos y eléctricos que pueden transportar hasta 6 pasajeros. El objetivo de este transporte es realizar vuelos de corta distancia de una manera más rápida y eficiente que un avión tradicional.

De coche a avión, ¿es viable?

Según AirCar, transformar un vehículo en un avión es posible en sólo 3 minutos. El diseño de este coche volador fue lo que más impactó al público interesado en esta nueva modalidad, porque presentaba un sistema de alas plegables muy innovador y funcional.

En este bólido para 2 personas, las alas se pliegan y almacenan a los laterales de la “nave”. En la parte trasera, un alerón se desplaza para convertirse en la cola de esta avioneta y ofrecer estabilidad en el vuelo.

Y aunque Klein presentó un diseño de transformación rápida y eficiente que alcanzó los 170 kilómetros por hora, aún hay mucho escepticismo sobre la funcionalidad real de estos dispositivos.

Sin duda, este medio de transporte está pensado para un target muy reducido, por lo que muchos expertos creen inviable la modificación de las regulaciones del tráfico aéreo para beneficiar a un modelo que no es masivo. ¡Y eso no es todo!

La seguridad también es un punto que causa mucha preocupación, ya que no son dispositivos completamente testeados y pueden ser peligrosos tanto para los pasajeros como para las personas en tierra.

Aunque son pocos los casos de coches voladores que se han estrellado, es algo que puede suceder, y eso complica su uso sobre áreas habitadas. No es lo mismo tener un accidente en la autopista que sobre una ciudad.

Si los coches voladores quieren conseguir las certificaciones necesarias para volar, tendrán que enfrentarse a uno de los sectores más estrictos, que es el aeronáutico.

En esta industria, los estándares de seguridad son muy altos, y probablemente pocos consigan pasar las pruebas. Eso sí, los que lo consigan serán casi tan fiables como el Ford Anglia de los Wisley.

Un roadtrip aéreo, un futuro poco probable

El éxito de AirCar le devolvió la autoestima a las startups, quienes se animan a confirmar que para el año 2024 estarán vendiendo coches voladores comerciales. Sin embargo, muchos piensan que esto es un batacazo más del mundo de la tecnología.

Hasta el propio Elon Musk piensa que los coches voladores son una mala idea, alegando que no son aptos para utilizar en ciudades o urbanizaciones, y que se deben apostar por soluciones distintas a la movilización que se basen en el transporte sostenible.

Pero ya sabes, la esperanza es lo último que se pierde. Las predicciones hablan de una de 1.500 millones de euros para el 2040, asumiendo que se podrán comercializar estos dispositivos en los próximos años.

No hay dudas de que si esta industria sobrevive, estará sólo al alcance de unos pocos y no se trata de una verdadera solución dentro de la movilidad urbana. Mucho mayor que la de los patinetes eléctricos.

Eso sí, los coches voladores no son la única alternativa de movilidad aérea urbana sobre la mesa, En España hay actualmente un proyecto de taxi volador eléctrico que pretende revolucionar el transporte en las ciudades.

Sin embargo, con todos estos dispositivos voladores la limitación es la misma: la seguridad. Y aunque esta es la problemática más importante, hay otras barreras a la movilidad voladora.

Falta de certificaciones de seguridad adecuadas, necesidad de permisos para el cruce de espacios aéreos, el uso de espacios de despegue y aterrizaje, la contaminación acústica. Trabas y más trabas.

Para ser un concepto que no se aleja demasiado de un helicóptero, los coches voladores precisan muchísimas más certificaciones y, en la mayoría de los países, requeriría cambiar toda la legislación de tráfico aéreo

Actualmente en España ni siquiera se pueden volar drones o helicópteros comerciales sobre ciudades y otros espacios aéreos restringidos, por lo que la fecha del 2024 parece poco realista, al menos en el país.

SUSCRÍBETE Y GANA PREMIOS

LO + TOP

RELACIONADOS