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¿Tu tampoco puedes dejar de cantar Infinito? Los Aslándticos nos lo cuentan todo sobre su hitazo del verano

3 min

Cuánto tardaron, qué instrumentos usaron: hablamos con los Aslándticos para saber cómo se hizo Infinito.


Naturales y cargaditos de energía como el buen zumo de naranja. Así son los Aslándticos y prueba de ello son sus emojis favoritos: “el brazo con músculo, la llama de fuego, el que guiña el ojo, el pulgar hacia arriba, el que se parte de risa.” Así ven ellos la vida, y así es como consiguen sacar canciones con tan buen rollo.

Cómo se compuso y grabó Infinito

Cualquiera que se haya propuesto crear una canción desde cero sabe que es como una partida de Fortnite: se sabe cuándo se empieza pero no cuando se acaba.

¿Cuánto creéis que tardaron los Aslándticos en componer Infinito? Pues un par de semanitas, un parto bastante sencillo si tenemos en cuenta lo maja que ha salido la criaturita. “Realmente ha sido una canción de esas que han nacido fácil y ha sido muy divertida de hacer. Lo más importante fue el trabajo previo en el que estuvimos pensando en el qué y cómo decir lo que queríamos.”

Cuando ya tuvieron el hitazo, tocó grabarlo como se merece, en los estudios Lalavalab de Madrid con Tato Latorre, un productor musical que ha trabajado con otros fuera de serie como Antonio Orozco o Maldita Nerea. ¿Y cuánto se tiraron en el estudio refinando hasta sacar la pepita de oro? Tan solo “un maravilloso y productivo día.” Con días así de productivos, ¿quién necesita trabajar de lunes a viernes?

Encima, todavía les sobró tiempo para ir probándose los looks del videoclip, así que “mientras uno grababa, los otros estaban cambiándose de ropa.” Con este trajín, no nos extrañaría que alguno acabara cantando en calzoncillos, de ahí el buenrollismo de la canción.

Qué instrumentos se usaron

En cuanto a instrumentos, los Aslándticos usaron los clásicos de una banda de pop: batería, pero mezclándolos con la programación digital. “Primero creamos una base de guitarras rítmicas acústicas y españolas y varios arreglos de Stratocaster y Telecaster, enchufadas en un Vox AC30. Después, complementamos con varias capas de sonidos peculiares con acústicas de 12 cuerdas, mandolas y una eléctrica barítono para conseguir un cuerpo de guitarras más sólido.” Vamos, que del videoclip en el que solo vemos a Alberto Ivernón tocando la guitarra a la realidad hay un rato largo.

VOXac30

Y es que si les dieras a elegir entre guitarras eléctricas Fender o Gibson, el trío cordobés tiene claro que elegiría “totalmente Fender” porque “nuestro sonido, tanto en estudio como en directo, tiene más que ver con Fender, mucho más fresco y sureño”.

Las voces también son uno de sus sellos característicos, por eso unos buenos micros son cruciales. El CAD GXL 2200 para maquetas y el Neumann U87 para las grabaciones de etiqueta.

Microfonos

Los frutos del esfuerzo

Y, tras plantar las semillas y deslomarse para que crezcan, regando, abonando y ahuyentando a pajarracos, por fin se recogen los frutos. “Después de cada concierto nos encanta ver las fotos que nos mandan nuestros fans. Para nosotros es un poco como tomarle el pulso al concierto viéndolo desde fuera.”

De entrada, con su videoclip en YouTube ya han conseguido algo digno de récord Guinnes: lograr que todos los comentarios sean buenos. “Está genial, debería ser así todo, si algo no te gusta no lo tengas en tu vida. Nosotros hacemos música con la mejor intención, es una pasada sentir que conectamos con la gente.”

Los frutos del esfuerzo

Por último, lo más importante: la receta de los Aslándticos para que una canción se convierta en un exitazo. Tomad nota: “Un buen gancho, una melodía clara y que se te queden grabados a fuego en el cerebro casi a la primera escucha”. Así de simple, y así de complejo.

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