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Tecnología

La lavadora portátil existe y quieres una, pero no lo sabes

17 min

La lavadora portátil, el sueño de todo amante de la ropa con olor a limpio. Te contamos qué tipos de lavadoras portátiles existen y por qué querrás hacerte con una de ellas.


Las lavadoras portátiles existen, ¡vaya si existen! Además de existir, las lavadoras portátiles tienen muchos puntos a favor y queremos que los conozcas porque te pueden sacar de más de un apuro.

Qué son las lavadoras portátiles

En primer lugar, intentaremos caracterizar a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de una lavadora portátil manual, o semiautomática. Porque quizá sea necesario desaprender algunas concepciones que tienes con respecto a las lavadoras tradicionales y su funcionamiento.

Una lavadora portátil es un aparato de uso doméstico, destinado a asistir al usuario en el lavado de ropa, si bien por su sencillo diseño, no le exime de tener que realizar algunas operaciones de forma manual. La cantidad de operaciones que el usuario debe realizar es mayor, lógicamente, en el caso de los modelos manuales que en los semiautomáticos.

Frente a las más complejas lavadoras automáticas, los modelos portátiles destacan por su mayor sencillez. Esta sencillez, que en algunos casos puede verse como una limitación, es también una de las ventajas que más suelen apreciar sus usuarios.

Sin embargo, su simplicidad es a veces relativa y los fabricantes añaden, en algunos modelos, ciertas funciones que también se encuentran en las lavadoras automáticas.

De esta manera, es posible encontrar en el mercado, no solo diseños extremadamente básicos, sino también algunos modelos más complejos. En un apartado posterior, estableceremos una clasificación basándonos en ese factor.

Ventajas de las lavadoras portátiles

Por muchos avances que se desarrollen en las lavadoras tradicionales, siempre habrá ciertas necesidades o preferencias de lavado que las mismas no podrán satisfacer, debido precisamente a su complejidad, precio, consumo, peso o tamaño.

Supongamos por ejemplo, que eres el feliz propietario de una autocaravana, en la que sueles realizar memorables viajes durante tus vacaciones.

Te supondrá sin duda una gran ventaja, principalmente si los desplazamientos son prolongados en el tiempo, el poder disponer en tu vehículo de una máquina que te descargue de la necesidad de lavar a mano, o de andar buscando una lavandería en una ciudad que no conoces.

Pero generalmente te resultará inviable, o por lo menos poco conveniente, tratar de adaptar una lavadora convencional a dicho entorno. Su tamaño, peso y gasto de los distintos consumibles, principalmente electricidad, la hacen inadecuada para ese tipo de usos.

O si vives solo, quizás en un apartamento pequeño y tus necesidades de lavado no son muy grandes, no tiene sentido pagar por una carísima y complicada lavadora convencional que te ofrezca prestaciones que tú no necesitas.

También son muy adecuadas para personas que, por cualquier razón, se ven obligadas a cambiar frecuentemente de domicilio.

Los tres ejemplos anteriores, elegidos de entre otros muchos posibles, evidencian las ventajas de elegir una lavadora portátil barata, pero con las prestaciones necesarias, aunque suficientes, para solucionar nuestras necesidades de lavado de una forma simple, eficiente y económica.

De manera que, si en lugar de una lavadora convencional, eliges una lavadora portátil manual, o una algo más sofisticada lavadora semiautomática portátil, obtendrás una serie de ventajas nada desdeñables.

La primera ventaja es su menor consumo, tanto de electricidad como del resto de suministros. Cuando la cantidad de ropa no es muy grande, una pequeña y sencilla lavadora nos puede suponer un cierto ahorro económico frente a una más grande.

Pero hay otras que, aunque relacionadas con la anterior, quizás sean para ti todavía de mayor importancia si, como cada vez es más frecuente, tu conciencia ecológica te hace ser muy conscientes de la necesidad de reducir la contaminación del planeta.

Elegir este tipo de máquinas nos permite contribuir a este objetivo sin necesidad de renunciar completamente al confort que nos brinda la vida actual y al que inevitablemente estamos acostumbrados.

En efecto, además de las ventajas en cuanto a consumo, el precio de una lavadora portátil suele ser muy inferior al de una completamente automática, a pesar de los avances conseguidos.

Una ventaja a tener en cuenta en muchos casos, como en los ejemplos citados, es la de su pequeño tamaño, que permite guardarla en cualquier sitio cuando no se está usando, o transportarla fácilmente de un domicilio a otro.

Además, cuando su peso lo requiera, pueden estar dotadas de ruedas para facilitar su desplazamiento.

Otro mérito importante es su sencillez de uso. Nada de botoneras o paneles complicados, nada de gruesos manuales de usuario que tengas que leer. Simplemente, pones la ropa, el agua y el detergente, seleccionas el tiempo en un dial, la arrancas y listo.

Tipos de lavadoras portátiles

Considerando su mayor o menor complejidad técnica, podemos diferenciar dos grupos principales: la lavadora portátil manual y la lavadora semiautomática portátil.

Lavadora portátil manual

La lavadora portátil manual suele estar construida, casi en su totalidad, en plástico y es el modelo más sencillo, si bien su simplicidad no impide que ciertos modelos dispongan de funciones tales como el centrifugado, una prestación que actualmente ya ofrecen muchos modelos de este tipo.

Presenta una carcasa exterior que determina su forma y color, además de que cumple una función protectora frente a posibles golpes.

Su tamaño es acorde con su capacidad de lavado, es decir, con la cantidad de ropa que puede lavar de una vez. Aunque no siempre hay una correspondencia directa entre capacidad y tamaño, ya que influye mucho el diseño elegido y la colocación de sus componentes.

Suelen estar dotadas de una tapa, también de plástico, destinada a evitar las salpicaduras de agua durante su funcionamiento.

Aun cuando exteriormente pueden presentar diversas formas, interiormente todas deben disponer de un hueco, que usualmente es de forma redonda, y cuya finalidad es la de contener el agua del lavado. En su interior se sitúa también un tambor giratorio, casi siempre de forma cilíndrica, destinado a contener la ropa a lavar.

La limpieza de la ropa se produce por el paso del agua con detergente a su través, lo que supone la necesidad de que exista algún tipo de mecanismo que permita mover el tambor.

En este aspecto, existen modelos completamente manuales, dotados de una manivela o pedal que se acciona directamente por el usuario, en cuyo caso su consumo de electricidad es nulo.

Estos modelos son herederos directos de las primeras lavadoras desarrolladas, aunque lógicamente, con una puesta al día en cuanto a materiales, diseño y fabricación.

Así, los primitivos barreños de madera se sustituyen por estructuras de plástico, mucho más ligeras y baratas. Pero el mecanismo de giro es muy similar.

Hay otros modelos que cuentan con un motor eléctrico, destinado a sustituir el esfuerzo humano, y con la potencia necesaria para mover el tambor de acuerdo con su capacidad de lavado.

Además, suelen disponer de una manguera destinada al llenado y desagüe del dispositivo. Los modelos que poseen motor eléctrico, disponen también del correspondiente cable dotado de enchufe para conectarlas a la fuente de alimentación eléctrica, junto con un interruptor de arranque y parada.

Además, suelen presentar un panel muy sencillo, en el que se montan los controles de funcionamiento, generalmente limitados a uno o dos diales que permiten seleccionar los tiempos de lavado, enjuague o centrifugado.

Lavadora semiautomática portátil

La lavadora semiautomática portátil posee ya un cierto grado de sofisticación que la acerca un poco más a las lavadoras automáticas. Sin embargo, sigue aventajando a estas últimas en cuanto a consumo y simplicidad.

Como primera diferencia, todas son eléctricas, no existen las de manivela o pedal. La corriente se usa tanto para alimentar el motor de lavado y centrifugado, como los circuitos electrónicos necesarios para su funcionamiento.

Suelen disponer de dos tambores, uno destinado al lavado y otro al centrifugado, junto con los correspondientes temporizadores. Una vez terminado el lavado, se procede a pasar la ropa mojada al otro tambor, se selecciona el tiempo de centrifugado, y esperamos a que termine el proceso.

Los modelos más avanzados pertenecen generalmente a marcas muy acreditadas, fabricantes también de modelos completamente automáticos, y pueden disponer incluso de secado por aire y otras tecnologías avanzadas.

Habitualmente disponen de varios programas de lavado, destinados respectivamente a ropa delicada, normal o fuerte.

En caso de que el llenado o el vaciado se realice por la propia máquina, se necesitará una mínima instalación, consistente en conectar la manguera de llenado a una toma de agua e introducir la de vaciado en algún lavabo, inodoro o bañera.

Esta clase de aparatos no calientan el agua, aunque a veces disponen de dos tomas, una para agua caliente y otra para fría. También podemos calentar el agua aparte y verterla caliente en nuestra lavadora.

Algunos modelos permiten el funcionamiento simultáneo de las secciones de lavado y centrifugado, con el correspondiente ahorro de tiempo.

También pueden permitir el enjuague en la cubeta de centrifugado, para lo cual esta dispone de una toma de agua para su llenado.

Cómo se usan las lavadoras portátiles

Vamos a detenernos con detalle en explicar cómo usar una lavadora portátil manual, ya que, en el caso de la semiautomática, hemos dado ya antes algunas indicaciones sobre la misma.

Como dijimos, la sencillez de manejo de una es uno de los factores decisivos para los que se decantan por una lavadora portátil.

Su uso suele ser completamente intuitivo e inmediato, ya que no se necesita leer previamente extensos manuales de usuario describiendo múltiples y a veces complicadas funciones. Básicamente, lo que se precisa es introducir la ropa, llenarla de agua, añadir el detergente y ponerla en marcha.

Pero describamos con algún detalle las operaciones necesarias. Nos centraremos en cómo se usan los modelos dotados de motor eléctrico, ya que los de manivela o pedal resultan todavía más sencillos de usar.

Hay que decir que, en este caso, al tratarse del modelo más elemental, todas las operaciones necesarias deberemos efectuarlas nosotros mismos de forma manual, lo que puede suponer un cierto engorro y pérdida de tiempo.

No obstante lo anterior, la utilización de una lavadora portátil manual siempre resultará más práctico que lavar nuestras prendas directamente a mano.

El primer paso será colocar la máquina sobre una superficie suficientemente estable, ya que en caso contrario pueden producirse incidentes durante el proceso de lavado. Esto es más necesario aún si nuestro modelo dispone de centrifugado, pues una incorrecta distribución de la ropa puede hacer que el aparato se desplace o, incluso, que llegue a volcar.

También será conveniente, a la hora de elegir la ubicación, que tengamos lo más cerca posible tanto una toma de agua para el llenado, como algún punto que nos permita deshacernos del agua sucia con comodidad, tales como fregaderos, lavabos, inodoro o bañera. Con relación a este punto, es conveniente tener en cuenta la longitud de la manguera de llenado o desagüe.

A continuación introduciremos la ropa en el tambor destinado a dicho fin. Es aconsejable separar las prendas por colores o tipos de tejido.

Así, para las prendas más delicadas, será muy necesario medir bien el tiempo de lavado. En este aspecto, se recomienda seguir siempre las recomendaciones del fabricante e informarse sobre la composición del tejido consultando el etiquetado de las prendas.

Ahora deberemos llenar con agua hasta cubrir totalmente la ropa en el tambor. No hay inconveniente en usar agua caliente si así lo deseamos, con lo que habitualmente se obtiene un mejor resultado de lavado.

No hay que olvidarse de comprobar antes que la manguera de desagüe se encuentra bien sujeta en su enganche, a fin de evitar que se salga el agua y provoque una pequeña inundación.

Lo siguiente será añadir el detergente en la cantidad necesaria, de acuerdo con las recomendaciones de su fabricante y del de la lavadora. Una cantidad excesiva es innecesaria y provocará más contaminación en el medio ambiente; una cantidad insuficiente hará que el lavado no resulte todo lo eficaz que debería.

Si nuestra máquina está dotada de temporizador, deberemos seleccionar el tiempo de lavado. Una vez más deberemos tomar en consideración elementos tales como el etiquetado de las prendas, para estar seguros del tipo de tejido y en función del mismo, elegir el tiempo siguiendo los consejos del fabricante del aparato.

Finalizado el lavado, deberemos proceder al desaguado, operación consistente en sacar el agua de la máquina. Si hemos colocado la lavadora cerca de algún punto que nos permita desaguar directamente con la manguera de la lavadora, será una operación sencilla. Si no, tendremos que recogerla en algún cubo o barreño y a continuación vaciar este en el sitio disponible.

Viene después la operación de enjuague, cuya finalidad es eliminar el jabón de nuestras prendas lo mejor posible. Volveremos a llenar la máquina con agua limpia, seleccionaremos el tiempo y esperaremos a que acabe.

El siguiente paso será repetir el proceso de vaciado en la forma anteriormente descrita.

Si nuestro aparato dispone de la función centrifugado, seleccionaremos ahora el tiempo deseado en el temporizador existente a tal efecto.

Hay que tener en cuenta que en estas máquinas tan simples se huye premeditadamente de la excesiva complicación. Por ello, la potencia del motor suele ser muy ajustada, con lo que la velocidad de centrifugado no será en general muy elevada. En tales casos, no se conseguirá eliminar de las prendas todo el agua que les queda tras el lavado.

Esto significa que además será necesario tender la ropa para conseguir un secado total.

Por último, eliminaremos el agua que haya quedado tras el centrifugado, recogeremos la manguera y el cable y procederemos a colocar nuestra lavadora en el sitio habitual, tras haber realizado una ligera limpieza y secado de la misma con un paño limpio

La resistencia de una lavadora portátil

Un punto que con frecuencia es objeto de preocupación por parte del posible comprador, es la fiabilidad y resistencia de una lavadora portátil.

En este aspecto, hemos de decir que en el mercado existen muchos modelos de lavadora portátil, manuales o semiautomáticos. Y también muchos precios.

Es casi obvio que a menor precio, en principio peor calidad podremos esperar, aunque también dependerá de las prestaciones. Pero en general, los fabricantes conocen perfectamente los usos a los que los compradores destinan su producto y el nivel de calidad suele ser elevado.

Así es que, aunque la mayoría de las veces su exterior está fabricado en plástico, su estructura y acabado son suficientemente robustos y resistentes como para proporcionar un servicio prolongado.

Sin duda poseen la necesaria resistencia mecánica para soportar sin problemas el esfuerzo de lavado para el que han sido diseñadas, o los frecuentes desplazamientos a los que en muchas ocasiones serán sometidas.

Es bastante probable, por tanto, que te dure mucho tiempo sin darte problemas.

Un elemento en el que fijarse especialmente es en la calidad de la manguera de desagüe, en caso de tenerla. Es un elemento que está sometido a un cierto esfuerzo mecánico y de torsión, que además se usa en varias ocasiones en cada lavado, por lo que suele ser un foco frecuente de problemas si se llega a romper.

Antes de comprar, comprueba la calidad y resistencia de la misma, el material del que está hecha y si es fácil de sustituir.

Si compras por Internet, tendrás algo más complicado realizar las comprobaciones, aunque siempre podrás consultar al vendedor antes de finalizar la compra.

Elegir una lavadora portátil con un precio a tu alcance

Si hablamos de precios, lo más práctico será quizás que tú mismo revises la oferta de los principales portales de compras. Te será posible encontrar modelos que oscilan entre los 50 y los 200€, dependiendo no solo de su calidad, sino también de sus prestaciones.

Un factor a considerar a la hora de la compra y que puede ser determinante en algunos casos, es que una lavadora portátil manual no necesita instalación, con el ahorro económico adicional que ello supone. En el caso de una semiautomática, encontraremos modelos que requieran una mínima instalación.

Pasemos ahora a la elección del modelo adecuado. No será, por lo general, una tarea tan fácil como podrías esperar, debido a la gran diversidad de modelos presentes en el mercado.

Para elegir bien, tendrás que tener claras cuáles son tus necesidades de lavado y seleccionar un modelo con la capacidad y prestaciones adecuadas.

Algunas de las máquinas disponen de funciones adicionales, como aquellas dotadas de centrifugado, secado, e incluso de varios programas de lavado, como por ejemplo, uno para ropa delicada y otro normal.

Como hemos dicho, la ropa no saldrá completamente seca aunque realicemos un centrifugado. Si la cuelgas al sol, acelerarás el proceso, al tiempo que los rayos solares contribuirán a la desinfección de tu ropa y a blanquear aún más la que sea blanca.

También las hay que tienen tomas separadas para detergente y aditivos, como puede ser la lejía o el suavizante.

Pero en general, se trata de máquinas sencillas y con pocas complicaciones. En la mayoría de los casos, su manejo se reduce a introducir la ropa, el agua y el detergente y ponerla en marcha.

Hablando de capacidad, lo habitual suele ser que admitan entre 2 y 3 kilos de ropa, pero hay modelos de lavadora portátil que llegan hasta los 6,5 kilos.

Incluso un fabricante ha lanzado recientemente al mercado un nuevo modelo de lavadora portátil manual, a la que ha denominado PLUS XL, con una capacidad de hasta 7,2 kilos de ropa en lavado y 5 kilos en centrifugado. Construida en PVC, ofrece una gran resistencia ante accidentes tales como caídas o golpes.

Va dirigida a un tipo de clientes que frecuentan los campings o utilizan autocaravanas para sus vacaciones familiares, acompañados de sus hijos.

Pero ten en cuenta que a mayor capacidad, mayor consumo de electricidad y del resto de suministros.

Si tu idea es por ejemplo, lavar tu ropa interior de la semana, unas pocas camisas o algún jersey, probablemente con una máquina de 2-3 kilos de capacidad tendrás suficiente.

Pero si quieres también poder lavar tus sábanas o cortinas, lógicamente tendrás que elegir un modelo más potente y capaz.

Tampoco son adecuadas para lavar ropa muy sucia. Por ejemplo, si tu oficio es el de mecánico y pretendes lavar tu mono de trabajo, probablemente no obtendrás el mejor resultado. Y tampoco eliminarán completamente (a no ser que utilices algún aditivo específico), manchas difíciles, tales como las de vino, tinta o chocolate.

Debes tener también presente que, en ninguna de estas máquinas, podrás lavar prendas muy voluminosas, como puede ser un edredón. Aunque siempre podrás llevarlo a una lavandería, donde te lo dejarán impecable, aunque, eso sí, pasando por caja.

Lavadora portátil, ¿sí o no?

Para terminar, queremos manifestarte nuestro deseo de que estas indicaciones te sirvan al menos para hacerte una mejor idea de lo que son y ofrecen las lavadoras portátiles, la gran desconocida de entre los electrodomésticos.

Mejores lavadoras portátiles de 2019

No podríamos decir que 2019 ha sido el año de las lavadoras portátiles, pues hace mucho que están en el mercado y todavía no alcanzan su máximo auge, excepto para los más apegados a las actividades de aventura, los viajes y otros estilos de vida que claman por practicidad. No obstante, sí que se pueden listar las que a juicio de quienes las han probado son las mejores lavadoras portátiles de 2019. ¡Vamos!

Lavadora portátil Aqua Láser

Pequeña pero matona, la lavadora portátil Aqua Láser destaca por su relación calidad-precio y el poco espacio que ocupa. Con una potencia de 160w, esta lavadora portátil plástica y ligera te sacará de apuros.

Lavadora portátil Eco Oneconcept

Potencia de 380w, centrifugado de 135w y temporizador para que en tu colada mandes -como diría Pablo Alborán- tú y tú y tú y solamente tú... y para que tu ropa salga perfectamente "exprimida" dejándote con la sensación de que casi no está mojada.

Lavadora-secadora portátil de Tectake

Lo mejor de la tecnología y el lavado tradicional: la lavadora de Tectake que incorpora una funcionalidad de secado. Su consumo es sorprendemente bajo considerando que lava y seca y su funcionamiento es muy sencillo.

Con sus 200w de potencia podrás lavar casi 5 kilos de ropa y secar unos 2 kilos. Nada mal para tratarse de una lavadora para llevar.

Cómo saber si necesitas una lavadora portátil

Es posible que pienses que las lavadoras portátiles están reservadas para aquellos amigos de la aventura, que viajan en caravana y no acumulan grandes coladas. Y eso, en parte, es cierto, pero no es una verdad absoluta.

La lavadora portátil puede ser útil si quieres hacer coladas más frecuentes para evitar acumular ropa porque, por ejemplo, estés concienciado con la necesidad de tener lo justo en lugar de petar el armario con textiles producto de una de las industrias más contaminantes del mundo.

Si te decides por el "slow fashion" teniendo solo las prendas imprescindibles para tu día a día, es probable que una pequeña lavadora portátil sea una gran aliada para mantener tu armario en orden.

¿Que no sabes qué es el "slow fashion"? Mira este vídeo:

La lavadora portátil también puede ser una gran adquisión si quieres, por ejemplo, dar un cuidado específico a tu ropa de deporte. Muchas veces, por la interacción de los tejidos técnicos con las bacterias propias del sudor, la ropa deportiva se convierte en enemiga del resto de tu colada, transfiriendo malos olores o condicionando el ciclo de lavado en función de lo especial de sus necesidades.

Si no tienes tanta ropa de deporte como para alcanzar el volumen de una colada completa y decides no mezclarla con otras prendas para evitar esa posible contaminación por contacto, la lavadora portátil puede ser una solución más que adecuada para lograr el equilibrio en la forma en la que mantienes tu ropa limpia y cuidada.

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