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Llegan los robots recolectores de frambuesas: ¿facilita trabajo o abarata mano de obra?

6 min

La tecnología está haciendo que las tareas comiencen a automatizarse y algunos empleos comiencen a ser desempeñados por las máquinas. ¿Qué futuro nos espera?


La Universidad de Plymouth y la compañía Fieldwork Robotics se dan la mano para dar a luz a un robot diseñado por Martin Stoelen que, posiblemente, haga que el trabajo del jornalero de toda la vida tenga que buscarse otra tarea en los próximos años.

Hablamos de un robot que es capaz de recolectar 25.000 frambuesas por día. Eso sí, sin cantos de trabajo ni el sello de "hecho con cariño". Para ello este gadget utiliza varios sensores, cámaras 3D y el aprendizaje automático para identificar frambuesas y, posteriormente, recolectarlas. La gracia está en no solo identificar la frambuesa. Lo que hace el robot, atentos, es analizar el estado de madurez e identificar si es idóneo o no para su recolección.

El robot ya sustituye mano de obra humana

A la vista está que rápido, lo que se dice rápido, no es el robot. Robocrop, que es como lo han bautizado, mide 1,80 metros de altura e incorpora una pinza para poder coger la fruta que después deposita en una cesta. Este proceso de recolecta tarda en hacerlo unos 10 segundos en total. Es cierto, no es Speedy González, pero sí es que la velocidad es como el internet del pasado: lenta, pero efectiva al fin y al cabo.

En total, puede trabajar durante 20 horas seguidas y recoger aproximadamente 25.000 frambuesas al día. Eso con una sola pinza, que es lo que tiene actualmente, pero se le pueden incorporar hasta tres. Si lo comparamos con un humano, éste llega a las 15.000 en un promedio de ocho horas. Por ello, el resultado, para el empresario, es numéricamente muy superior.

¿Qué será lo siguiente? En poco tiempo llegarán a nuestras vidas otras versiones capaces de recoger también tomates y coliflores. Por lo que la pregunta es clara: ¿es el fin de los recolectores humanos?

La tecnología ha llegado para quedarse

personas con robots

No es un tema nuevo. Sabemos que la tecnología ha sido una preocupación continua para el ser humano, sobre todo con la llegada de la Revolución Industrial. Desde entonces se ha visto a la máquina como un enemigo a batir. Un debate que vuelve a ser actualidad con los avances en robótica y en inteligencia artificial.

Es un “pesimismo tecnológico” que viene fundamentado en datos. Concretamente un 30% de las empresas españolas ha implementado tecnología en el último año que ha sustituido mano de obra, según la Guía del Mercado Laboral 2019 de Hays.

Por lo tanto, el informe es claro: la automatización de procesos afectará al trabajo del futuro. De hecho, el propio Gobierno ya empieza a dar visos de que posiblemente los robots tengan que cotizar. Si la revolución tecnológica implica un incremento de la productividad, pero no necesariamente un aumento del empleo, el reto pasa por encontrar mecanismos innovadores que complementen la financiación de la Seguridad Social, apuntan desde el ejecutivo.

Viene a ser como un 'impuesto a los robots' como fórmula para reforzar la estructura financiera del sistema de pensiones a través de la diversificación de sus fuentes de ingresos. El debate está sobre la mesa.

Amazon, también a la cabeza

robot de amazon

McKinsey Global Institute (MGI) apunta a que la automatización de los puestos de trabajo afectará a entre 400 y 800 millones de personas, quienes serán desplazadas de sus puestos de trabajo en 2030, es decir, aproximadamente el 14% de la fuerza laboral.

Por su parte, el Foro Económico Mundial (WEF) pronostica que para 2025 se eliminarán 75 millones de empleos debido a la automatización. Eso sí, su vez se crearían 133 millones de nuevas funciones.

Estamos siendo testigos de los primeros avances de todo lo que está por pasar. No sabemos si será en positivo o en negativo, pero indudablemente ocurrirá. Kai-Fu Lee, uno de los mayores expertos mundiales en inteligencia artificial, está convencido que la inteligencia artificial “va a cambiar al mundo más que nada en la historia de la humanidad. Incluso más que la electricidad".

El caso de Robocrop no es único. Todos los meses se publican noticias de empresas que avanzan tecnológicamente en detrimento de la mano de obra humana. El caso de Amazon es paradigmático, y hace uso de tecnología automatizada para aumentar su ritmo de producción. Recientemente está implementando nuevas máquinas en sus almacenes, que se encargan de meter los productos en cajas hechas a medida.

Pero no es el único caso. También es reseñable la existencia de Ocado, un supermercado sin tiendas físicas, con más de 1100 robots autónomos y que, afirman los expertos, son superiores a Amazon. O el caso de FedEx, que nos presentó a su nuevo mensajero. Concretamente un robot autónomo, eléctrico y que trabaja turnos completos sin descansos. Más o menos como Robocrop y, por tanto, es tendencia.

Ahora bien, los expertos recomiendan que no seamos tan pesimistas. La vertiente del optimismo la lidera, entre otros, Manuel Hidalgo, Doctor y profesor de Economía Aplicada y autor del libro 'El empleo del futuro'.

El experto habla de la creencia generalizada de que el tsunami tecnológico llevará al desierto laboral, pero él no está de acuerdo con ello, porque afirma sin fisuras que, como nos ha demostrado la historia, el avance tecnológico acaba por crear más empleo del que elimina. Aunque para él “es natural y razonable que se vean amenazados porque una máquina viene a hacer su trabajo”.

El cambio tecnológico no busca sustituir

niña con un robot

Hay que ser positivos. Es cierto que sí podría aumentar la desigualdad y bajar salarios no cualificados, pero en general todo este proceso es favorable para todos, porque la tecnología a su vez también favorece el empleo.

Tengamos en cuenta, confirma el doctor Hidalgo, que el avance tecnológico no va a hacer desaparecer el empleo. Concretamente comenta que "los empleos no son los que van a ser automatizados, sino las tareas". Es decir, lo que hará finalmente la automatización es eliminar tareas repetibles, pero no aquellas tareas propias de las habilidades humanas.

Algo que también ha señalado Kai-Fu Lee: “Los choferes, como conductores de camiones o cualquiera que conduzca un vehículo para ganarse la vida, verán cómo sus trabajos serán eliminados entre 15 y 20 años”.

Mientras que trabajos con un mayor grado de complejidad, apunta Lee, como chefs o camareros, “se enfrentarán a elementos que se automatizarán, como las tiendas o los restaurantes, y en unos 15 años esto desplazará a aproximadamente el 40% de los empleos en el mundo”.

Por lo tanto, es clave saber transmitir y entender la información, trabajar en equipo, entre otras cuestiones. En todo caso, las empresas cada vez buscan más estos valores y estas son los habilidades que deberían enseñarse en los colegios, si no queremos fallar a la hora de buscar empleo cuando seamos adultos.

Las mujeres, cada vez más cerca de la tecnología

Las carreras STEM, en la actualidad, están copadas por hombres. Son pocas, todavía, las mujeres que no participan directamente en trabajos relacionados con Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering) o Matemáticas (Mathematics). Vayamos a los datos: en la actualidad solo el 13% de los programadores son mujeres.

Teniendo presente que en 2025 cerca del 50% de los empleos estarán relacionados con la tecnología, sería fundamental combatir la brecha de género tecnológica. Para ello existen iniciativas como Adalab, creada por Inés Vázquez y Rosario Ortiz. Para ellas, la formación y la integración al mercado laboral son claves para acabar, de una vez por todas, con esta brecha. Y los primeros datos son muy prometedores: han conseguido emplear al 94% de sus alumnas.

“Impulsamos a mujeres jóvenes con dificultades de empleabilidad, para que se conviertan en programadoras. Lo hacemos a través de un programa integral que incluye formación técnica, desarrollo profesional y facilitamos su inserción laboral”, afirman desde la compañía.

Lo que les motiva, aseguran, es promover la diversidad en el sector tecnológico, “reduciendo la brecha de género actual, a la vez que ayudamos a disminuir la tasa de desempleo”. Es una de las muchas iniciativas de “Pienso, luego actúo”, la plataforma de personas que pensaron y cambiaron el mundo.

Estas y otras iniciativas demuestran que hay otra forma de hacer las cosas, con gente que inspira, de verdad. En Yoigo apostamos por un cambio de rumbo, una nueva manera de leer la realidad. ¿Te apuntas al cambio?

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