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Internet

Influencers virtuales con millones de seguidores están asaltando Instagram

7 min

No son personas reales, no se cansan y siempre están a disposición de las marcas, conoce a los más famosos


Los influencers son pieza clave en el nuevo marketing digital, de hecho hoy en día es difícil pensar en estrategias de marketing sin contar con ellos. Son y seguirán siendo importantes pero el panorama está cambiando hacia un lugar en el que pocos esperaban en la industria.

Es una realidad que Internet es el campo de batalla, aunque la televisión sigue ahí, con influencers haciendo sus intervenciones, donde se cuece todo el movimiento de sus acciones es en redes sociales: Instagram, YouTube, TikTok, etc.

Nos encontramos con seres que llevan una vida supuestamente sin guiones, que son y hacen cosas atractivas, y de paso nos venden cosas. La facilidad para retransmitir las vidas de cada uno en estas plataformas hace que cualquier pueda convertirse en un influencer, otra cosa es que lo consiga, pero al menos ahí está la posibilidad.

Influencers creados desde cero

miquela

La competencia es ardua, demasiada gente intenta despuntar con sus bondades y características especiales, y se va a poner peor con la llegada de los influencers virtuales. De hecho ya están entre nosotros, pero cada vez serán más notorios y relevantes.

A las marcas les gustan todo tipo de influencers mientras sean capaces de darle lustro a sus productos, que se conviertan en su mejor escaparate. Pero si encontramos unos que se pueden moldear a los gustos y necesidades de grupos concretos, que no se cansan de actuar y que son más baratos de mantener, entonces la cosa se pone muy interesante.

Entonces el dinero real va a parar a gente digital, que en realidad tiene detrás un grupo de trabajo bastante extenso, compañías que se dedican únicamente a eso. Actualmente el mejor ejemplo de influencer virtual es Miquele, y detrás de ella está Brud, una compañía de Los Ángeles.

Lil Miquela es una estrella virtual

con la bebecita @lilmiquela 💖💖

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Es una estrella de la red, con más de dos millones de seguidores en Instagram en poco más de cuatro años de vida. Destaca por su gran habilidad para vender moda, atrayendo a marcas de lujo y revistas del gremio.

Realmente se define como deciden sus creadores que puede ser interesante, ya que es tan polivalente como necesitan: es músico con canciones de éxito en Spotify o YouTube, es obviamente influencer, pero también dejan claro en su bio que es un robot.

Está generada por gráficos de ordenador pero ha conseguido trabajar con Prada, le han hecho entrevistas en Coachella y se ha fotografiado con Rosalía o J Balvin.

Lo interesante de Miquela es que además pasa la línea del escaparate y se compromete con temas de actualidad como LGBTIQ o el Black Lives Matters. Esto la convierte en un personaje influyente en las redes, de hecho Time la incluyó en 2018 en su top 25.

Japón, en dos extremos

Si hay un país donde resulta fácil que este tipo de personajes virtuales funcionen, ese es sin duda Japón, donde no hay problema para utilizarlos en la publicidad de productos, pero es curioso, prefieren que el aspecto sea menos hiperrealista y prefieren quedarse en el look del anime o el videojuego.

Hay Idols que se han convertido en Youtubers con millones de seguidores, como es el caso de Kizuna AI, que es el mejor ejemplo de lo que hablamos, pero curiosamente están empezando a surgir influencers que son todo lo contrario: Imma.

Imma fue creada en 2018 por ModelingCafe, y en ella el hiperrealismo es bastante notorio. A sus creadores les gusta integrarla en entornos reales, con personas que lo son, y navega con peligro en el concepto de la idealización por parte de sus seguidores: es demasiado perfecta para ser como ella y se cambia de look con inusitada facilidad.

¿Qué es lo que mejor funciona? Complicado, pero parece que la media anda entre diseñar influencers que podrían estar en el universo Kardashian, con acentos de personajes de cómic de Marvel. Posiblemente hacer algo muy realista eche para atrás algunos grupos, así que mejor darle un punto de magia y misterio al asunto.

Hechos a medida

Una cosa es que el personaje aparezca para hacerse un hueco atrayendo a las marcas, y otra bien distinta es que sean las marcas quienes los creen. Así ha ocurrido con Balmain, una firma de moda que solicitó los servicios del artista Cameron-James Wilson para que crear tres modelos virtuales: Margot, Shudu y Zhi. Cada una de una raza, intentando cubrir el mayor número de intereses posibles.

Por si queréis conocer otros ejemplos de influencers virtuales que han estado funcionando muy bien estos últimos años con las marcas, echad un vistazo a Ronnie Blawko, Bermuda o Yoox.

También hay chicos, Liam Nikuro

Vale, parece que todo son chicas en esto de crear avatares digitales, y la realidad es que son mayoría, al menos en lo que respecta a casos de éxito. Pero esto no implica que no existan chicos con mucha presencia en Instagram, como por ejemplo Liam Nikuro.

Creado por la empresa japonesa 1Sec, juega con integrar la cara virtual en el cuerpo de un modelo, y así poder exponerlo en situaciones reales con mayor facilidad.

Las marcas también han desarrollado algún personaje virtual en estos últimos meses, como es el caso de la firma de comida rápida Kentucky Fried Chicken, que utiliza de forma bastante irónica al avatar del Coronel Sanders.

Oportunidades y relaciones

Como era de esperar, los creadores de este tipo de influencers se han dado cuenta que tiene sentido llevar más allá la idea y no se han quedado en puros maniquíes. Introducir guiones, un poco de drama y relaciones entre ellos es algo positivo para crear personalidad e interés.

De hecho alguna empresa como Brud se ha metido en problemas por darle personalidades liberales a sus personajes y posicionarlos políticamente, además de crearles novios y correspondientes separaciones de los mismos, tal y como ocurre con los influencers reales.

Los influencers virtuales han llegado para quedarse

Sean de una forma u otra, los personajes digitales tienen mucho que decir en nuestras vidas ya que cumplen con los ingredientes necesarios para triunfar en en un mundo tan poco realista y aspiracional como son las redes sociales.

Desde el punto de vista del marketing tienen bastante sentido, aunque resulta complicado crear una vida completa alrededor de estos influencers, les permite ahorrar bastantes gastos con respecto a contratar a una persona “normal”, y la tienen siempre a su disposición, sin descanso. Además, para que lo vamos a negar, cuentan con un halo de misterio que los hace muy atractivos.

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