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¡A lo Yoigo!

4 paraísos a los que mudarte sin renunciar a Internet

3 min

Te proponemos 4 lugares para viajar y quedarse sin renunciar a los megas que te mereces. ¿Quieres descubrirlos?


Que no te engañen, huir no es de cobardes, sino de aventureros. Así que imagina dejarlo todo atrás, abandonar el ruido de la ciudad, alejarte de las mareas de turistas, aislarte de los innumerables cláxones. Suena de maravilla, lo sabemos. En un momento histórico en el que la mitad de los pueblos de España están en peligro de desaparecer, son muchos los que empiezan a plantearse esa fuga. Imagínate dejarlo todo atrás, sí. Todo, excepto Internet.

Al igual que nuestra tranquilidad, tener una buena conexión allá donde estemos debería estar contemplado en los derechos humanos del siglo XXI. Por eso, si estás pensando en irte a vivir al paisaje desértico de Almería, o cerca de los fríos y bellísimos lagos de León, Yoigo te facilita una herramienta con la que asegurarte de que en ese nuevo hogar dispongas de fibra óptica. Y, si no, siempre te tendremos cubierto con la Tarifa SinFín 25GB. Porque sabemos bien que pueden quitarte los restaurantes vietnamitas y las tiendas vintage de vinilos, pero Internet para ti es sagrado.

Por eso, te proponemos cuatro lugares a los que mudarte mañana mismo sin renunciar a uno solo de tus megas.

Roquetas de Mar, Almería

Tranquilo, que no todo es desierto en el desierto, y menos en Roquetas de Mar. Situado en la costa almeriense, este pueblo tiene una de las playas más concurridas y a la vez tranquilas de la provincia. Quienes han vivido en Almería saben que allí se les conoce como “los de los ojos llorosos”. Aunque tengan fibra, el motivo no es que se emocionaron con el último capítulo de Stranger Things, sino que allí el viento sopla fuerte, tanto que a veces la arena de sus playas se te mete en los ojos.

Roquetas de Mar, Almería

Para días de sol y paz: el mar es el remedio. Para días de viento y frío: ya se sabe, manta, y un poco de cultura audiovisual en los canales de Sky.

Sitges, Barcelona

Sitges, Barcelona

Hablando de cultura: Sitges tiene uno de los mejores festivales de cine fantástico y de terror del país, el lugar perfecto para disfrutar de una buena peli de zombies mientras esperas el lanzamiento de The Last of Us 2 para Play Station 4. Y, si al mudarte ya ha pasado el festival, siempre puedes esperar lo que queda de año en casa viendo peliculones del género para pasar el mono.

El pueblo es muy animado y se vuelca con la fiesta tanto en verano como para su famoso Carnaval, pero cuando el maquillaje y los decorados ya se han ido también cuenta con una belleza especial solo reservada a los que viven su día a día. Además, Sitges está a tan solo media hora de Barcelona, por lo que podrías trabajar allí y volver a tu pequeño paraíso para retransmitir al mundo tus stories desde una terracita con vistas al mar. Ya te estás imaginando ahí, ¿verdad?

Ribadeo, Lugo

No está en el Mediterráneo, pero tampoco le hace falta. Los alrededores de Ribadeo siempre salían en las quinielas de esos espacios que de un momento a otro podremos admirar en la pantalla. Y de hecho, eso ya ha pasado. La Playa de las Catedrales, vio pasear por su arena a un Jon Snow desprovisto de su ancha capa, un lugar perfecto para repasarse las 7 temporadas de Juego de Tronos.

Ribadeo, Lugo

Pero no sólo de mundos de ficción se vive en el pueblo de Ribadeo. Este pintoresco lugar alberga maravillas arquitectónicas escondidas, así como monumentos a poetas que nacieron allí, como José María Alonso y Trelles (El Viejo Pancho), lo que demuestra que también es un buen lugar para que, cuando la lluvia apriete, sigas descubriendo y descargándote literatura de todo el globo a través de Internet.

Nerja, Málaga

Más paisajes preciosos, casas blancas, tranquilidad y buena gastronomía. ¿Te imaginas instalarte en ese lugar al que todos soñamos ir alguna vez porque lo vimos en la tele? Ese sitio que presume de verano azul, pero que también tiene un invierno repleto de color, y que se recorre en bicicleta.

Eso sí, tras una buena pedaleada, toca descansar y relajarse, ya sea rememorando las aventuras de la pandilla que marcó la infancia de muchos, o simplemente con unas partiditas online en la consola. Una alternativa que ya les hubiera gustado tener a Bea, Javi y Pancho en aquella época.

Nerja, Málaga

Como puedes comprobar, mudarse a una pequeña localidad no significa renunciar a la conexión que disfrutas en la gran ciudad. Ahora que ya te hemos tocado la fibra sensible, seguro que empiezas a ver la vida tranquila de pueblo con otros ojos.

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