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Vuelta al trabajo: ¿Cómo reincorporarnos a la rutina tecnológica?

6 min

Las claves para regresar al uso constante de móviles y ordenadores sin sufrir un colapso mentaln


El mes de septiembre lleva consigo una connotación que muchos detestan: el fin de las vacaciones. Aunque bien es cierto que cada vez hay más personas que deciden realizar su descanso laboral precisamente en este mes para evitar las aglomeraciones propias de agosto, el calendario escolar y laboral marca el inicio de la rutina en septiembre.

Si ya has tenido la suerte de disfrutar de tu periodo vacacional, este artículo es para ti. Y si eres de los que lo hará en breve, más te vale tenerlo a mano en ‘Elementos guardados’ para cuando te toque volver al trabajo.

Y es que reincorporarnos a nuestra vida diaria y al uso constante de las tecnologías puede resultar chocante después de haber estado días alejados del móvil, el portátil y todas las redes sociales que usamos para trabajar. A continuación te damos algunos tips para hacerlo sin que pierdas los nervios de golpe.

¿Has conseguido desconectar?

Reconócelo: vives pegado al móvil y cada vez que viajas buscas a modo desesperado la clave del wifi para poder navegar por internet. Esta es la sociedad en la que vivimos y muchas personas han tomado por costumbre el estar constantemente disponibles a golpe de mensaje, ya sea en WhatsApp, Slack, Telegram o la herramienta que sea.

Por eso también tenemos que reconocer que es muy difícil desconectar al 100% de todo el universo tecnológico que nos rodea y no sentirnos unos bichos raros. Pero se puede. Y es más, se debe. Así lo explica el psicólogo Luis Miguel Real, especialista en adicciones, quien resalta los beneficios de mantenerse offline durante el periodo vacacional:

“Por una parte nos da la capacidad de focalizarnos en el momento presente, centrarnos en el disfrute de lo que estamos haciendo sin estar pendientes de llamadas o mensajes entrantes. Con los móviles, nos hemos acostumbrado a recibir un montón de notificaciones que no son más que estímulos que nos distraen de lo que estamos haciendo. Desconectarnos nos da la oportunidad de recargarnos”, explica.

Y es que en los últimos años se ha usado cada vez más el término “multitarea” para definir a las personas que hacen más de una cosa a la vez, siendo estos individuos cada vez más alabados por la sociedad en general y por los directivos en particular. Pues bien, lo sentimos pero el “multitasking” en los humanos realmente no existe.

“La multitarea es una leyenda. Sí, podemos hacer muchas cosas a la vez, pero las hacemos mal. Nuestro cerebro tiene una capacidad limitada y no puede realizar diez tareas a la vez y hacerlas todas bien. Eso es mentira”, comenta. En palabras de Real, dicha forma de hacer nos está afectando “incluso a nivel evolutivo ya que el ser humano tiene menos capacidad de atención y de concentración ahora que hace unos años”. ¿La razón? El intentar estar en todo a la vez.

Por eso, irse de vacaciones pendiente del móvil o de portátil no es buena idea. Si queremos vivir unos días de relajación pura y dura, es imposible hacerlo con las incansables notificaciones. “Suponen un estrés constante porque además nos dan la sensación de urgencia, como que hay que consultarlas al momento”, comenta el psicólogo.

Otro beneficio de desconectarnos tecnológicamente de vacaciones tiene que ver, precisamente, con la conexión, pero no de la del tipo que crees. “Dejar de lado la tecnología nos permite reconectar en lo social y compartir nuestras experiencias con las personas que tenemos alrededor, no a través de las redes. Nos hemos acostumbrado a tener contactos a trocitos, a estar tomando algo con una persona físicamente y chateando con seis más a la vez, pero eso no es conectar de verdad”, explica Real.

La vuelta a la rutina tecnológica: despacito y sin prisas

Si hemos conseguido desconectar durante los días de vacaciones, ahora llega lo peor: la vuelta a la conexión. ¿Cómo hacerlo de manera que no resulte un shock y acabemos más agobiados que antes de irnos?

“La vuelta hay que hacerla de forma paulatina, que no sea de sopetón. Unos días antes de reincorporarnos a nuestro puesto es bueno que empecemos a mentalizarnos de que vamos a volver a trabajar. ¿Cómo? Dedicando, por ejemplo, un rato por las mañanas a comprobar el correo o revisar mensajes antiguos”, apunta Luis Miguel Real.

“También tenemos que seguir dándole hueco al disfrute. Aunque hayamos vuelto a trabajar, sigue haciendo buen tiempo, así que podemos planear pequeñas saliditas o ir a dar un paseo por las tardes al regresar de la oficina. No es recomendable comenzar con la dinámica de ir de casa al trabajo y del trabajo a casa porque ese contraste con los días en los que hemos estado descansando será mucho más doloroso para la persona”, añade.

Consecuencias de una reincorporación brusca: el temido estrés

Meterse de lleno en la vorágine del mundo digital puede acarrear consecuencias negativas para las personas. Si el domingo estamos de relax tomando el sol en una playa paradisíaca y el lunes a las 8 de la mañana ya estamos entrando en una reunión, lo más probable es que nuestro cuerpo se empiece a estresar.

“La persona experimentará estrés, ansiedad, estará de mal humor… Se mostrará mucho más reactiva y lo hará de forma explosiva con malas contestaciones e irritabilidad. Además, esto también provoca un cansancio físico y otras dolencias como molestias en el estómago, dolor de cabeza, etc. El estrés no solo es mental sino que también se manifiesta a través de nuestro cuerpo”, relata el psicólogo.

Acabamos de llegar de vacaciones y lo último que queremos es que el estrés se apodere de nuestro cuerpo. Así que, tal y como recomienda el especialista, lo mejor es tomárselo con calma e ir sumergiéndonos en las tecnologías poco a poco.

Si aún te tienes que ir de vacaciones, ¿qué hacer si te contactan del trabajo mientras estás fuera de la oficina?

Antes de nada, enhorabuena. Puede que hayas pasado un agosto un tanto desolador viendo en Instagram como todos tus contactos estaban tomando una piña colada bajo el sol mientras tú echabas horas en la oficina. Pero ahora ha llegado tu turno de disfrutar de tus merecidas vacaciones.

Antes de nada, no debes olvidar que las vacaciones son un derecho. Por tanto, no tienes que sentirte mal o culpable por el hecho de desaparecer de tu trabajo durante unos días y despreocuparte de lo que allí ocurra. Dicho esto, ¿qué pasa si en algún momento recibes un mensaje o un correo de algún compañero o de un jefe?

“Es importante delimitar los tiempos antes de irnos de vacaciones, dejar claro el contexto y encuadre de nuestra disponibilidad a quienes se quedan al cargo de las tareas. Podemos marcar un día para que nos contacten por si necesitan algo, pero hay que dejar claro que no estaremos online todo el día para resolver incidencias”, señala Luis Miguel Real.

“De todas formas, hay que dejar claro que no pasa nada si no respondemos al móvil cuando estamos de vacaciones. A menos que no haya una instrucción precisa por parte de la empresa por una cuestión concreta, no tenemos la obligación de permanecer conectados en nuestra ausencia. Aprender a delegar es básico para evitar la angustia y sentimiento de culpabilidad que invade a algunos trabajadores cuando llega el periodo vacacional”, añade.

El problema de los “atracones”

A modo de conclusión, el psicólogo Miguel Ángel Real ofrece una reflexión que debería ser aplicable para todos a lo largo de todo el año: es importante disfrutar de todo en su justa medida.

Ni el trabajo es un infierno ni estar de vacaciones es el paraíso. Todo tiene que estar equilibrado, en su justa medida, para que nosotros podamos llevar una vida relajada y sin estrés. El problema, como apunta Real, viene con los “atracones” que nos damos, tanto de responsabilidades laborales como de uso de tecnologías:

“Es bueno que durante el año nos ocupemos de defender nuestro espacio de descanso para que ir a trabajar no sea un suplicio. La persona debe respetarse a sí misma y no darse atracones, que es como tendemos a actuar hoy en día. De nosotros depende vivir nuestro trabajo de forma que, cuando tengamos que volver de vacaciones, tengamos ganas de volver a trabajar”.

¡Feliz inicio de curso a todos (incluido al compañ[email protected] que empieza sus vacaciones en septiembre)!

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