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Cómo pasar tus contraseñas del cinturón blanco al negro ahorrándote llaves maestras

4 min

Te contamos unos súper consejitos para que tu contraseña sea súper segura


Otra vez estás frente al ordenador, creándote una cuenta para lograr ese descuento de bienvenida que te han prometido a bombo y platillo. Pero llega el momento de introducir una contraseña, y dudas entre si poner aquella incomprensible serie de números y letras que llegó a tu vida por defecto y te aprendiste de memoria cuál DNI, o si tirar por algunas de las más usadas en todo el mundo, como el “123456” o el “password” en función de si eres de números o letras.

Para evitar situaciones como estas y convertirnos en el Maestro Miyagi de los códigos encriptados, os proponemos algunos gestores de contraseñas y consejos de seguridad con los que conseguiréis que los robos de identidad sean cosa del pasado.

Gestor de contraseñas móvil

Como tu papeleo con Hacienda, las contraseñas también merecen un gestor

Un gestor de contraseñas consiste en una aplicación -una caja fuerte digital- que mantiene todas tus contraseñas seguras y te ayuda a crear otras para cada una de tus cuentas, manteniéndote a salvo y haciendo más fácil tu día a día. Ya basta de poner contraseñas que acaban pareciendo un nick de MSN de 2008 en vez de un código de seguridad. Si eres de los que te da pereza extrema recordarlas pero no te fías de que un hacker de San Petersburgo te acabe saqueando, puedes utilizar un gestor de contraseñas, un sistema como el bidé: que ya lleva años existiendo, pero nos cuesta incorporar a nuestra vida diaria.

En lugar de escribir las contraseñas cada vez que quieres acceder a algo, estos gestores te completan los formularios automáticamente, copiando y pegando desde la aplicación las contraseñas. Estos son algunos de los gestores más usados:

1Password fue uno de los pioneros en el mercado, pero como los juegos de Super Mario Bros, con el paso de los años ha ido reinventándose para que sus clientes también puedan almacenar licencias de software, números de cuentas bancarias, tarjetas de crédito o tarjetas de fidelización del súper. Toda tu vida “contraseñil”, en un único lugar.

Seguramente estés pensando, ¿cómo voy a encontrar las diferentes contraseñas si ya me cuesta buscar la foto que me pasaron el otro día por WhatsApp? Pues muy sencillo. Las contraseñas se guardan en diferentes categorías para que toda la información esté más ordenada que el Excel de un contable alemán.

Pero ordenar tus más preciadas posesiones no sale gratis. 1Password dispone de 2 tipos de suscripciones. Una individual por 2,54 euros al mes y otra familiar por 4,24 euros, que pueden usar hasta 5 personas.

Otra opción es LastPass, que ofrece un plus de seguridad como por ejemplo que solo te suministra la contraseña desde los países que le indiques, o que bloquea los intentos de inicio de sesión desde Tor, el programa más usado para entrar en la Deep Web. Y sí, también hay que rascarse el bolsillo. El precio es 1,70 euros al mes y el pack familiar cuesta 3,40 euros y sirve para 6 personas. Si estás compartiendo con tu grupo de amigos un servicio como Netflix o HBO, ¿por qué no poner algo más y tener todas vuestras cuentas protegidas?

Como tu papeleo con Hacienda, las contraseñas también merecen un gestor

Fortalece tus contraseñas para que se pongan macizas

Eso sí, aunque te decidas por un gestor de contraseñas, ni Espinete te libra de acordarte por lo menos de una. Por eso, también queremos darte algunos consejos para fortalecer tus contraseñas.

  1. No uses la misma contraseña en todas las cuentas. Piensa que, aunque sea lo más cómodo, no tiene la misma seguridad la cuenta de un banco que la de un foro temático de Harry Potter. Tienes dos opciones, o dejas tu afición por el “Quidditch” o te cambias de contraseña. Tú verás.

  2. Crea contraseñas de varias palabras. Pueden ser palabras aleatorias, pero pronunciables y fáciles de memorizar, que no te estás preparando un examen de historia. Por ejemplo: cristal durmiendo a la luz lunar acantilado de piedra (esta no la uses).

  3. Que sea larga. Como en el colegio cuando jugabas a baloncesto, la longitud es lo más importante. Si la contraseña se acerca a los 15 caracteres es más complicado que te la “hackeen.”

  4. No la cambies porque sí. Es cierto que muchas webs y aplicaciones te recomiendan que cambies la contraseña cada 3 meses, pero también te dicen que actualices el antivirus y no les haces ni caso. Cuanto menos cambies tu contraseña, menos posibilidades de que la olvides.

  5. No te fíes de tu navegador. Es cierto que ya tenemos suficiente con recordar los cumpleaños de nuestros padres y parejas como para encima acordarnos de nuestras contraseñas, pero no dejes que tu navegador las recuerde por ti. No tiene la seguridad suficiente.

Fortalece tus contraseñas para que se pongan macizas

Mientras esperamos a que hasta tu cuenta de Ikea tenga huella digital, no te queda otra que seguir haciendo contraseñas. Al menos, ahora ya tienes la caja de herramientas para protegerte de los temidos robos de identidad. Que la uses, o se quede acumulando polvo en el trastero de tu cerebro, ya es cosa tuya.

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