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Capítulos cortos: Lo que tienen en común las mejores series de 2019

6 min

Cada vez más gente ve series en el móvil mientras va a trabajar o espera la cuenta en un restaurante. El tren, el metro, el autobús, las cafeterías… son los nuevos salones de casa. Parece que las series se están adaptando poco a poco a estos nuevos patrones de consumo.


Las plataformas de contenido (SKY, Netflix, HBO, Amazon Prime…) cambian de forma camaleónica y darwiniana casi en paralelo a los hábitos del usuario. Pero, ¿cuáles son esos patrones de consumo? ¿Qué mensaje les estamos haciendo llegar con nuestros gustos y preferencias?

Es evidente que cada plataforma tiene su estrategia, pero hay algo en lo que coinciden desde no hace mucho tiempo. Algo novedoso. Todavía no son mayoría, pero está claro que se está empezando a apostar por contenidos más cortos y directos, de entre 20 y 30 minutos, ideales para sincronizar el programa rápido de la lavadora y esas cosas. Lo llamativo es que no se trata sólo de sitcoms o animación, los grandes iconos de este tipo de extensiones narrativas.

the end of the fucking world

A lo largo de 2018, en Neflix España formatos de duraciones de 30 minutos o menos sólo ocuparon el 10% del volumen total. Por tanto, aún no está claro que la tendencia vaya a asentarse. Pero sí son muy reseñables un pequeño grupo de series que hasta ahora han funcionado como un tiro. Con una duración atípica para su género. Hablamos de dramas puros y duros, también de tragicomedias, incluso thrillers.

Cambio en los patrones de consumo

Los hábitos cambian como también cambia la tecnología y los soportes con los que nos comunicamos y entretenemos. Estamos en una continua evolución que todavía no se sabe muy bien en qué acabará. Eso sí, las tablets, los móviles que soportan HD, poseen pantallas mayores y cámaras mejores. Es la era del 4G y la democratización de las redes wifi, que hace que esto influya en cómo consumimos, dándonos un verdadero “atracón” de los que después no hace falta ponerse a dieta.

No sólo vemos series cuando vamos o volvemos de trabajar. También lo hacemos desayunando, comiendo, en un taxi, en una cafetería o esperando al amigo “tardón”. Todo esto no ha pasado desapercibido para las ‘majors’ del entretenimiento.

Tampoco la aceptación, independientemente del lugar físico en el que se consuman los contenidos, de estas series más fáciles de digerir para el espectador. Un espectador, todo sea dicho de paso, que cada vez tiene menos tiempo y más opciones para elegir.

Todo viene de Estados Unidos

Es evidente que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial la industria del entretenimiento es deudora del estilo anglosajón. La explosión cultural en todas las artes se ha diseminado por el resto del planeta como una cerilla en un rastro de gasolina, con la globalización y su hermana gemela, la revolución tecnológica. Pero eso ya nos lo habían contado en las clases de historia del instituto.

Hacemos un recordatorio: primero fue la radio, luego el cine y la televisión. Ahora, el fenómeno más imitado son las series. Porque es la industria más boyante con una estrategia de futuro más clara y sostenible en el tiempo. Ya no estamos hablando sólo de plataformas de contenido; se han convertido -y ahí reside su ventaja y su fuerza- en verdaderos mastodontes tecnológicos.

El boom de Netflix hay que apuntarlo en el ‘haber’ de los departamentos de integración tecnológica. Lo genial de Netflix no era su catálogo, que ha ido enriqueciéndose exponencialmente en el tiempo en paralelo a su músculo económico, sino lo intuitiva y funcional que era y, si nada cambia, todavía es la plataforma.

Exponer en catálogo series completas, poder ver capítulos seguidos sin salir al menú principal y omitir cabeceras y créditos a gusto del consumidor... Los matices lo cambian todo, y en Netflix fueron los primeros en capitalizarlos en forma de lluvia torrencial de suscriptores.

Esto afecta, y de forma muy notable, a los patrones de consumo: la forma es casi más importante que el fondo. Y todos quieren su trozo del pastel. Por eso explorar las ficciones más cortas por coste y modelo de futuro es algo que no está desdeñando ningún grupo de comunicación.

Los capítulos cortos, algunos ejemplos

Estos son algunos de los mejores ejemplos de series con capítulos cortos:

1. The End of the F***ing World: 20 minutos

Quizás el mejor ejemplo de serie con episodios cortos. Tuvo una gran aceptación a pesar de la aparente asimetría que existe entre género y duración. Se trata de un dramón adolescente con tintes de videoclip con un lenguaje tanto visual como narrativo muy muy muy directo. Final incluido.

2. Angie Tribeca: 20 minutos

Sí, es comedia. Pero desde el principio apostó por ser como un chupito. Breve, conciso y contundente.

Angie Tribeca

3. Kidding: 30 minutos

Vuelve la fórmula Gondry-Carrey que tan buenos frutos dio en ‘Olvídate de mí’. Para la ocasión, Showtime nos propone capítulos de 30 minutos llenos de poesía, matices y complejidad. Serie original, rompedora y estruendosa.

4. Young Sheldon. 20 minutos

Lo curioso de este spin-off es que no se ajusta para nada a los cánones del universo sitcom a los que estamos acostumbrados, más teniendo en cuenta que su hermana mayor ‘The Big Bang Theory’ es la referencia del género. ‘Young Sheldon’ no es una sitcom ni de lejos, pero sí adopta la duración tradicional de éstas. Eso la hace atrevida y única, además de por la calidad en todos y cada uno de los parámetros de la ficción.

5. Jeff y unos Aliens. 20 minutos

Animación distribuida por Sky con un nivel de disparate muy top. Sí, es animación, pero al encajar con el estándar de duración, sumándole la temática, hace que sea un caramelo para ver en esos ratos muertos que tanto nos afanamos por rellenar móvil en mano.

6. Glow. 30 minutos

Acierto para un público ávido de premisas creativas, esta serie ejemplifica a la perfección lo de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

7. Homecoming. 30 minutos

Julia Roberts se apunta a la moda de las series, y en este caso, de las series de episodios cortos. Aunque es verdad que la duración de este thriller psicológico es bastante heterogénea, ver a la buena de Julia en estos jardines apuntala más si cabe la tendencia.

8. Better Things. 30 minutos

HBO también trabaja los formatos cortos. No se necesita más tiempo para contar cómo una madre soltera se las apaña para compaginar su vida como madre de tres hijas con su profesión de actriz de Hollywood. Además, esta serie cuenta con un aliciente extra: uno de los guionistas es el polémico cómico Louis C.K.

9. Sorry for Your Loss. 30 minutos

Facebook hace años apostó a tumba abierta por el video. Su objetivo: competir con Youtube. Sin embargo, los californianos no se conforman con ser un mero contenedor de chorradas, tutoriales y videos compartidos. Desde hace algún tiempo con la herramienta Facebook Watch han decidido apostar muy fuerte por el contenido autóctono, producido por ellos, como vimos con Amazon. Todavía está verde el modelo, pero va a ir a más y éste 2019 es el año del desembarco, también en Instagram con Instagram TV. El ejemplo de ‘Sorry for Your Loss’, a caballo entre la webserie y la ficción más clásica, deja claro este órdago. ¡Y ojo con las series de 10 minutos que esperan radicalizar la tendencia si consiguen asentarse!

10. Paquita Salas. 20 minutos

Desde Flooxer con amor, fue la primera comedia de autor con una duración ‘tan’ online. Su éxito arrasó primero en A3Media y a posteriori en otras plataformas, Netflix a la cabeza. No hay serie corta que ilustre mejor la mezcla de formatos con respecto a la ecuación contenido-duración-difusión a la que ya nos hemos más que acostumbrado.

Con estos ejemplos 'punta del iceberg' sobre la mesa todo indica que la tendencia va a continuar. Es probable, además, que se incluso se agudice teniendo en cuenta que Facebook Watch e Instagram TV van a irrumpir con fuerza descomunal en este 2019. Volvemos al formato webserie de 10 minutos. Pero con 20 o 30 veces más presupuesto. Y eso siempre es una buena noticia.

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